Un niño sale ileso de una caída de 3 pisos en Murcia: «Diosito me lo guardó»

Jorleny Reyes muestra a 'La Verdad' la imagen de su hijo, aparentemente sin lesiones graves, en la cama de Urgencias en la que pasó la tarde. / vicente vicéns / agm
Jorleny Reyes muestra a 'La Verdad' la imagen de su hijo, aparentemente sin lesiones graves, en la cama de Urgencias en la que pasó la tarde. / vicente vicéns / agm

El menor estaba al cuidado de su tía, pero un momento de despiste le costó este «susto de muerte»

Marta Semitiel
MARTA SEMITIEL

Cuando Jorleny Reyes salió ayer desde su casa hacia el trabajo ya llevaba consigo «un mal presentimiento». Una sensación de que algo malo iba a pasar con su hijo, a quien dejaba al cuidado de su hermana y tía del menor. «Ella estaba fregando la casa, y de pronto se dio cuenta de que el niño se había hecho caca. Entonces le dijo: 'Ven acá, que voy a cambiarte'. Entró a la cocina a dejar la fregona y, cuando salió, el niño ya no estaba», relataba Jorleny en la puerta de Urgencias Infantil del Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca, donde su hijo se encontraba ayer en observación.

En lo que se tarda en dejar una fregona en la cocina, al pequeño Liam le dio tiempo a subirse a un sofá y, desde su respaldo, saltar por la ventana del tercer piso en el que vive con su madre y la familia de esta. Pero solo se hizo unos rasguños. «Unos árboles que hay delante del edificio le pararon la caída», explicaba Jorleny, quien luego añadía: «¡Menos mal que Diosito me lo guardó! Yo siempre le pido que me lo cuide», y enmudecía mientras daba un trago a la Coca Cola para que le subiera la tensión, todavía con el susto en el cuerpo. Y no es para menos.

A las 15.52 de la tarde, un vecino de Murcia, supuestamente hijo de una residente del mismo edificio en el que vive Jorleny y que iba hacia la zona, llamó al 112 para alertar de la caída de un niño por una ventana en el Polígono de La Paz, según confirmaron fuentes de los Servicios de Emergencias de la Comunidad. «Pidieron una ambulancia, pero en una llamada posterior indicaron que ya habían trasladado al pequeño por sus propios medios al Hospital Reina Sofía». Desde allí, una ambulancia se lo llevó, junto a su tía, al Maternal de La Arrixaca.

Un vecino que se dirigía a la zona alertó al 112, aunque fueron los familiares quienes llevaron al pequeño al Reina Sofía

Milagro o suerte

Milagro o suerte, Jorleny y su familia agradecían que la caída a la calle del pequeño Liam, al que definen como «un niño muy inquieto», quedase solo en «un susto de muerte». La tía del pequeño se encontraba acompañando al menor cuando 'La Verdad' mantuvo esta conversación con Jorleny. «En cuanto mi hermana vio que el niño había caído, salió corriendo de casa con lo puesto, incluso descalza». Tres horas después de ese momento, ya en La Arrixaca, Jorleny todavía no se explicaba cómo había bajado su hermana las escaleras desde el tercer piso sin matarse ella en el intento. «Cuando llegó abajo, ya había un vecino que había visto caer al niño y lo había levantado. Solo tenía rasguños en el cuerpo y en la cara».

Tampoco entendía cómo no le dio a ella un infarto mientras se dirigía hacia la casa. «Mi jefa me dijo que habían llamado para decirme que mi hermana se había ido al hospital con el niño, porque se había caído. Entonces yo empecé a llamar a mi hermana para saber qué había pasado, pero no me cogía el teléfono. Así que contacté con mi sobrina, que tiene doce años, y ya ella me dijo que Liam se había tirado por la ventana». Y entonces fue ella la que salió corriendo con el mismo susto de muerte en el cuerpo. Al llegar al Reina Sofía, los médicos le explicaron que su hijo estaba bien y que lo habían trasladado.

Durante la tarde de ayer, para comprobar que no tenía ningún daño, los especialistas de La Arrixaca realizaron al menor todas las pruebas necesarias, «también neurológicas», contaba Jorleny, «aunque no sé cuándo nos podremos ir a casa». Entonces mostraba una foto de su hijo en la cama de Urgencias. «Él también está muy nervioso, quiere quitarse todo lo que le han puesto y han tenido que vendarle un brazo para que no se arranque nada».