El desahucio póstumo de un alcalde

El panteón que perteneció a Pedro Pagán. / javier carrión / agm
El panteón que perteneció a Pedro Pagán. / javier carrión / agm

Exhuman los restos de Pedro Pagán Ayuso, regidor en 1874, tras adquirir otra familia su panteón en el cementerio

David Gómez
DAVID GÓMEZ

El descanso eterno de Pedro Pagán Ayuso, que fue alcalde de Murcia en 1874, se vio interrumpido la pasada primavera, cuando empleados del cementerio de Nuestro Padre Jesús de Espinardo exhumaron sus restos mortales -junto a los de su esposa, Leonor Guerra Albaladejo, y su hermano Enrique, asesinado a puñaladas en Cartagena- del panteón en el que reposaban, uno de los más monumentales del camposanto municipal y parada obligatoria dentro de las visitas guiadas que organiza el Ayuntamiento desde hace más de un año.

Los huesos del político están en el Osario a la espera de su traslado a un mausoleo de personajes ilustres que proyecta el Consistorio

Los huesos que se conservan de este ilustre político murciano, que falleció en 1909 y también fue diputado a Cortes, fueron depositados en el nuevo Osario situado en la plaza de Jesús del cementerio, «donde se encuentran perfectamente identificados para, en un futuro, ser trasladados a un panteón que el Consistorio quiere construir para ubicar en él a otros personajes de relevancia de la ciudad», adelantó a 'La Verdad' el jefe del servicio de Salud del Ayuntamiento de Murcia, Eduardo González.

«Estaba casi en ruinas»

Este funcionario explica que la decisión de exhumar los restos de Pedro Pagán Ayuso y sus dos familiares se debe precisamente al interés por conservar el panteón, «uno de los más antiguos y de mayor valor arquitectónico del camposanto». El mausoleo se encontraba en un avanzado estado de deterioro, «casi en situación de ruina, con importante riesgo de venirse abajo», justifica Eduardo González.

Además, la concesión administrativa había caducado desde hacía bastante tiempo, por lo que, tras consultar con los descendientes del antiguo regidor (que residen en Madrid) y confirmar estos que no tenían la menor intención de acometer obras de mejora en la tumba, el servicio municipal de Salud inició un expediente de reversión de la propiedad, por el que la titularidad pasó a ser municipal. Una vez hecho este trámite, el Consistorio puso a la venta el panteón, adquiriéndolo una familia murciana con la condición de acometer una restauración del mismo, «que es un gran exponente de la escultura funeraria de principios del siglo XX», considera González. Los nuevos propietarios ya han puesto la placa con su nombre en el complejo funerario.

Urna sobre garras de león

El panteón de Pedro Pagán Ayuso está realizado en mármol y consta de una cripta y un sarcófago clásico, donde se representa una urna cubierta por un sudario y apoyada sobre garras de león. Está rodeado por una verja de no menos valor.

El jefe del servicio de Salud advierte de que hay otras fosas de gran interés artístico en el cementerio de Nuestro Padre Jesús que presentan una situación de deterioro similar a la que acogía los restos mortales de Pedro Pagán Ayuso. En estos casos, el Ayuntamiento se pondrá primero en contacto con los familiares para que se hagan cargo de la restauración. Si no lo hacen y la concesión administrativa ha terminado, actuará de la misma forma que con el alcalde desahuciado.

«De Pedro Pagán Ayuso se puede escribir una historia que parecería una novela, y una novela que sería una historia», escribió el periodista José Martínez Tornel, según consta en el folleto que editó el Ayuntamiento para las visitas guiadas al cementerio. El alcalde vino al mundo en Murcia el 20 de junio de 1843. Su nacimiento ya tuvo tintes novelescos, pues su padre, Pedro Rosique y Hernández, no podía tener hijos con su mujer y, con el consentimiento de esta, los concibió con una sirvienta llamada Rita Pagán y Ayuso. Luego sus padres se casaron y él, aunque no heredó el título de marqués, sí recibió de su progenitor tierras en Librilla. Se casó con Leonor Guerra, hija de un secretario de la reina Isabel II, con la que promovió tertulias literarias y la revista 'El Álbum', además del periódico 'La Correspondencia Ilustrada'. Partidario de Sagasta, fue amante del Carnaval y del Entierro de la Sardina. Lo que hoy es Lo Pagán, en San Pedro del Pinatar, le debe su nombre, pues era propietario de una gran finca allí. Al morir Leonor Guerra, se volvió a casar con Soledad Morera, con la que tuvo dos hijos.

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