Denuncian «agresiones reiteradas» al huerto del convento de Santa Catalina

Antes y ahora. Imágenes del huerto del convento de Santa Catalina del Monte en el que han intervenido sin permiso./Huerta viva
Antes y ahora. Imágenes del huerto del convento de Santa Catalina del Monte en el que han intervenido sin permiso. / Huerta viva

Bienes Culturales enviará hoy a un técnico para comprobar si las actuaciones ilegales del pasado 22 de agosto han dañado el yacimiento arqueológico, que es BIC

Pepa García
PEPA GARCÍA

Casi se ha convertido ya en costumbre. «Los últimos tres años, los franciscanos aprovechan la ausencia de vecinos durante la tercera semana de agosto para lo que ellos llaman limpiar la maleza del huerto del Palacio del Obispo y convento de Santa Catalina del Monte», asegura Joaquín Lomba, vecino de la zona y profesor del departamento de Prehistoria, Arqueología e Historia de la Universidad de Murcia. Pero fueron precisamente los vecinos quienes dieron aviso, el pasado 22 de agosto, a la Policía Local y al Seprona de la Guardia Civil de los trabajos que se estaban llevando a cabo, de manera irregular y con maquinaria pesada, en el huerto del convento de Santa Catalina, sobre un yacimiento arqueológico.

En esta zona del conjunto arquitectónico, declarado BIC en 1992, se descubrieron en 2009 la alberca de un palacio islámico del siglo XII, que conservan pinturas murales (figuras geométricas en rojo, amarillo y verde); unos baños, también islámicos, y canalizaciones y otras infraestructuras hidráulicas del siglo XVIII-XIX, explican desde la asociación Huerta Viva, que denuncian las «reiteradas agresiones que se vienen sucediendo los últimos años sobre este BIC» y que, en esta ocasión, incluyeron «labores de eliminación de vegetación, remoción de tierras y nivelación del terreno con maquinaria pesada y sin supervisión arqueológica», detallan.

La intervención llevada a cabo por los franciscanos sin solicitar el preceptivo permiso a Patrimonio, como exige la ley -«allí, para mover un esparto, tienes que tener un arqueólogo al lado», ilustra gráficamente Lomba-, también fue comunicada al Servicio de Arqueología del Ayuntamiento de Murcia y al Servicio de Patrimonio de Bienes Culturales, reconocen ambas administraciones.

«La denuncia entró en la Dirección General el 30 de agosto. Un arqueólogo se puso en contacto con el Ayuntamiento para ver qué pasaba, y la arqueóloga municipal le contó que se personaron en la finca y que los propietarios no les dejaron entrar. También nos informó de que el Seprona y la Policía Local habían podido entrar y contrastar que lo único que habían hecho era quitar matorrales y zarzas» de cara a posibles lluvias, ya que es «una rambla». Desde Bienes Culturales reconocen, no obstante, que ya han advertido en varias ocasiones a los propietarios de que, «aunque sea solo para eso, tienen que pedir permiso». Por lo tanto, anuncian que hoy irá un arqueólogo «a constatar que no ha habido nada más que esto».

No opinan lo mismo los vecinos. «Cada vez que quitan la maleza y mueven la tierra, quitan un palmo», advierte Lomba, que recuerda que la alberca está protegida solo por un geotextil y los baños están enterrados. Tampoco Huerta Viva, que asegura que «se ha constatado que han sepultado canalizaciones, han vertido tierra sobre sectores en superficie del yacimiento y han podido afectar a estructuras enterradas».

Además, denuncia que el huerto se está utilizando para verter escombros de las obras que los franciscanos están realizando en el convento.

Desde Huerta Viva critican que ni Policía, ni Seprona, ni Patrimonio interrumpiesen las labores «hasta afectar a la práctica totalidad de la parcela. Estas actividades son incompatibles con la conservación del patrimonio y contravienen la ley. También exigen a los propietarios que «cesen en estas prácticas reiteradas y, a la Dirección General de Bienes Culturales, que, en el ejercicio de sus funciones de inspección y sanción, haga valer sus competencias para prevenir estas prácticas y reparar los posibles daños causados».

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