La Coronación volverá a representarse en La Raya

Acto de la Coronación del año pasado./J.C. Caval / AGM
Acto de la Coronación del año pasado. / J.C. Caval / AGM

Desde 1941, cada quince de agosto una niña desciende de un templete de diez metros de altura situado en medio de la Plaza Mayor de este pueblo de la Huerta de Murcia, para colocar una corona de plata en la cabeza de 'La Encarnación', de Roque López

LA VERDADMurcia

Cerca de la medianoche de este miércoles, 15 de agosto, una niña vestida de ángel descenderá diez metros desde lo alto del templete instalado en medio de la plaza mayor de La Raya, pueblo de la Huerta de Murcia, para depositar una corona de plata sobre la cabeza de la escultura dieciochesca de la Virgen de la Encarnación, talla de Roque López (1747-1811), discípulo predilecto del imaginero Francisco Salzillo (1707-1783). Se trata de La Coronación, que volverá a representarse, como se viene haciendo desde hace setenta y siete años, emocionando una vez más a la multitud de gente congregada para asistir a este acto, seleccionado como uno de la docena más destacados que se celebran el día de La Asunción por la autora de la principal guía de fiestas populares de España, la periodista ilicitana María Ángeles Sánchez (1952), y para el que el Ayuntamiento de Murcia tiene propuesto su declaración de Interés Turístico Regional.

Fue precisamente el ilicitano Misteri el que sirvió de ejemplo al rayero Pepe Ros para diseñar en 1941 esta singular representación, que cada año congrega a centenares de personas en la plaza de un pueblo de la milenaria Huerta de Murcia y a una escasa media legua de la capital del Segura. Acto que se inicia al resquebrajarse el velo del cielo de papel de seda del alto templete, para empezar a descender una niña vestida de ángel en la noche atronada por fuegos artificiales, al tiempo que caen miles de papelillos de vivos y centelleantes colores de oro y plata, junto a pétalos de rosas, el vuelo de palomas blancas y la música del Ave María de Haendel.

Convertido en un auténtico espectáculo de luz, color y sonido, es la maestría y la sencillez con la que se desarrolla La Coronación de La Raya lo que hace que este breve, pero intenso auto sacramental venga conmoviendo, desde que se representara por vez primera al comienzo de la posguerra española, no sólo a los rayeros y rayeras de todas las edades, sino a quienes no siéndolo no quedan inmunes a una experiencia intensa en tan conciso tiempo y espacio en la noche de cada quince de agosto.

'La Encarnación' (1798), de Roque López.

El otro protagonista del evento del quince de agosto en La Raya, es el grupo escultórico conocido en puridad como La Encarnación, cuya fábrica fue encargada, en 1797, por el párroco rayero Pedro Josef Nicolás a Roque López, compuesta por la virgen María y el arcángel Gabriel. La primera imita la colocación de las manos de la Santa Clara, del convento de Madres Capuchinas de Murcia, cuya estofa, cuidada y fina, avala la graciosa disposición del suelto manto que la envuelve, con una cara amorosamente obtenida, tal como José Sánchez Moreno (1914-1955) señaló en la obra que publicó dos años después del segundo centenario del nacimiento del escultor eralteño, celebrado en Murcia en 1947.

Por su parte, José Luis Melendreras Gimeno, en su estudio Los discípulos de Francisco Salzillo (2005), califica al conjunto escultórico de las dos imágenes arrodilladas de La Encarnación de La Raya, de composición muy barroca, y revela la actitud atrevida del ángel entre nubes con vestido y alas de soberbia policromía, y su dorada y magnífica estofa a base de roleos y ramilletes de flores, con toda una gama de intensos colores: verdes, azules, grises, plateados, etc., semejante, por otro lado, a la virgen María, en la que destaca su vestido rosa con estofas en ricos dorados y su manto verde con hermosos roleos asimismo dorados.

Ha sido José Alcaraz Cano quien ha calificado al grupo escultórico de La Encarnación rayera como de «primer orden» e inspirado en la gran Anunciación de Jerónimo Quijano, situada en la sepultura de Jacobo de las Leyes bajo las bóvedas de la Catedral de Murcia. El mismo autor menciona en su trabajo de 2009 el recibo que expidió López en 1798, de su puño y letra, en donde se habla de otros «ángeles estofados» del conjunto escultórico, tal como asimismo recogió el catálogo del Conde de Roche, por lo que le faltarían «unos pequeños angelitos», como atestiguó asimismo Sánchez Moreno en 1949.

La Encarnación fue restaurada entre 2001 y 2002, y en 2003 formó parte de la exposición Huellas, en la Catedral de Murcia. Ya había sido expuesta en 1947, junto a una treintena de obras de López, en la que se celebró en el Palacio Episcopal de Murcia con motivo del segundo centenario de su nacimiento. Sin embargo, a pesar de que fue anunciada su exhibición, esta no se produjo en la que se celebró en 2012 bajo el título La mirada del discípulo, en el Museo Salzillo de Murcia, en cuyo catálogo, Cristóbal Belda Navarro dirá que se trata de una de las obras «más acertadas» de Roque López.

Iglesia restaurada, con obras de Salzillo

También la Iglesia Parroquial de La Raya reluce su esplendor tras las últimas obras de restauración y rehabilitación integral tanto de su exterior como interior, que se iniciaron en 2010 y acabaron hace cuatro años, que han contado con una subvención de 214.000 euros procedente de la Dirección General de Bienes Culturales de Murcia y de otra partida económica de donaciones de vecinos. El tempo rayero fue reconstruido en 1899 sobre otro más pequeño de la segunda mitad del siglo XVI, levantado tras la fundación del lugar por el regidor Rodrigo de Puxmarín y su mujer, Catalina de Guzmán, en 1545.

Además de La Encarnación, patrona de La Raya, su iglesia parroquial cuenta con diversas tallas cuya autoría se atribuye al gran Salzillo, entre las que se encuentran un San Roque (copatrón), un San Antonio de Padua (1765) y un San José; así como una Santa Quiteria (patrona del señorío del cercano Palomar de Fajardo) y una Santa Lucía, estas dos del siglo XVI.

 

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