Condenado por abusar sexualmente de una mujer ingresada en un hospital de Murcia

Palacio de Justicia de Murcia./Nacho García / AGM
Palacio de Justicia de Murcia. / Nacho García / AGM

El presunto autor cuidaba de su padre cuando accedió a la habitación de la víctima y cometió los hechos cuando esta estaba en situación de somnolencia permanente

EFEMurcia

La Audiencia Provincial de Murcia condenó a dos años de prisión y al pago de una multa de 1.020 euros a un hombre que se aprovechó de su estancia en un hospital de Murcia como acompañante de su padre para introducirse en la habitación contigua y abusar, en dos ocasiones, de una enferma que como consecuencia de la medicación estaba en somnolencia permanente.

La sentencia señala que el acusado, al iniciarse el juicio contra él, reconoció los hechos y se conformó con cumplir las penas pactadas por las acusaciones y su defensa. El relato de hechos probados señala que los mismos se produjeron los días 14 y 16 de febrero de 2012 en un centro hospitalario ubicado en la capital murciana, cuando el acusado accedió a la habitación contigua a la que ocupaba su padre y efectuó diversos tocamientos a la paciente.

En la primera ocasión, los abusos cesaron cuando aquella cerró las piernas, mientras que la segunda vez, la enferma llegó a despertarse y le preguntó sobresaltada por lo que hacía, para añadir que «si se enteraba su marido lo mataba». La sentencia señala que como consecuencia de esos abusos, la paciente vio agudizado el cuadro depresivo que presentaba.

El tribunal lo condenó al pago de una multa de 1.020 euros por un delito de abuso sexual y a dos años de prisión por un delito de abuso sexual con introducción de un miembro corporal. Además, deberá indemnizar a la perjudicada, por daños morales, con 3.000 euros, y no podrá acercarse a menos de 500 metros de ella por tiempo de cinco años por el primer delito y por diez años por el segundo.

El tribunal, que le aplicó la atenuante de dilaciones indebidas, accedió a la petición de su defensa de dejar en suspenso la pena privativa de libertad, pero a condición de que no vuelva a delinquir en los próximos cinco años y a que pague la multa y la indemnización, como máximo, en un año. Además, queda obligado a someterse a un programa formativo en materia de educación sexual.