Los científicos estudian la resistencia de la Torre de la Catedral ante un terremoto

Parte del grupo de investigadores que trabajan en el estudio durante su trabajo a los pies de la Catedral murciana. / upct
Parte del grupo de investigadores que trabajan en el estudio durante su trabajo a los pies de la Catedral murciana. / upct

La investigación la lidera la UPCT, que tendrá las conclusiones para abril de 2021, tras aplicar seis técnicas geofísicas

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

¿Cómo respondería la Torre de la Catedral de Murcia si hoy se produjera en la capital regional un terremoto? Esa fue la duda que asaltó a un grupo de investigadores y se pusieron manos a la obra para dar respuesta a sus vacilaciones.

En la actualidad existe una tendencia dentro de la microzonación sísmica, que es la técnica que se sigue para estudiar con el mayor grado de exactitud posible los efectos que podrían causar los seísmos sobre territorios concretos para, así, poder planificar una prevención que resulte lo más efectiva posible, que consiste en tratar de anticiparse a la respuesta que tendrían ante terremotos determinados inmuebles o territorios concretos.

Varios investigadores llevaron a cabo esta microzonación sísmica en la ciudad de Lorca. Hicieron lo propio en Murcia, con un estudio financiado por el Ayuntamiento y en el que se involucraron la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) y las universidades de Alicante y Almería. El director de los trabajos, cuyas principales conclusiones se tuvieron en cuenta por el equipo de gobierno murciano para la elaboración del Plan de Actuación ante el Riesgo Sísmico que recibió el visto bueno de la Junta de Gobierno el 24 de febrero, fue el profesor Manuel Navarro, de la Universidad de Almería. Durante el transcurso de este estudio, la inquietud de los investigadores les llevó a plantear cómo respondería ante un terremoto un edificio tan emblemático que representa el patrimonio de la ciudad de Murcia como es su Catedral.

En el grupo de trabajo hay personal docente de las universidades de Almería y Alicante

El investigador principal que se puso al frente de la dirección de los trabajos fue Marcos Martínez, profesor en la UPCT del grado en Ingeniería de los Recursos Minerales y la Energía. En primera instancia, se barruntó la posibilidad de que el estudio abarcara a todo el complejo catedralicio, pero ello hubiera conllevado la necesidad de lograr una gran cantidad de financiación, por lo que se apostó por ceñir la investigación a la Torre de la Catedral, que es la segunda más alta de España por detrás de La Giralda de Sevilla. Un grupo de trabajo formado por trece integrantes en el que se encuentran ingenieros, arquitectos, físicos especialistas en geofísica y geólogos están desarrollando el estudio desde abril. Lograron una subvención de la Fundación Séneca por valor de 35.632 euros para sufragar los gastos derivados de los trabajos. Los resultados estarán listos para abril de 2021 después de dos años de investigación. En este estudio geofísico se van a emplear seis de las técnicas más vanguardistas que se aplican en la actualidad en la geofísica. Tres de ellas ya se han empleado en la Torre. Se trata de las que responden a los nombres MasW, Mini Array y H-V. Esta última se llevó a cabo a una profundidad que osciló entre los 30 y los 40 metros.

En los próximos meses se emplearán igualmente otras como la Georradar, la Tomografía Sísmica y la Tomografía Eléctrica. Los investigadores también se valdrán de ultrasonidos para obtener sus resultados. Marcos Martínez explicó a 'La Verdad' que «hay que tener en cuenta que, cuando se produce un terremoto, el foco en el que se origina puede afectar seriamente a las construcciones próximas». También detalló que «los terrenos por los que pasa la honda del seísmo -que avanza a gran velocidad- se pueden ver muy dañados si son de mala calidad porque la onda del terremoto se frenará y con ello amplificará su daño, que puede afectar a la estructura del edificio en cuestión».

Sin técnicas invasivas

Los integrantes del equipo investigador estuvieron tomando medidas en algunos puntos del interior de la Catedral y en la sacristía sin usar técnicas invasivas, pero el grueso de los trabajos los ejecutan en la Torre para estudiar su terreno y cómo respondería el suelo ante un seísmo.

Para ello se comprobará cómo variaría la cimentación ante el impacto de ondas sísmicas de distinta intensidad. En el desarrollo de una hipotética segunda fase se podría ampliar el trabajo para realizar un cálculo estructural de todo el complejo catedralicio, pero antes trasladarán al deán Juan Tudela los resultados de este estudio investigador.