José I. Sánchez Ballesta: «Los caramelos hay que darlos como un regalo»

José Ignacio Sánchez Ballesta. / JAVIER CARRIÓN / AGM
José Ignacio Sánchez Ballesta. / JAVIER CARRIÓN / AGM

El presidente, que lleva 18 años al frente de la procesión del Domingo de Ramos que parte de la parroquia de San Pedro, cree que puede aportar «savia nueva»

María José Montesinos
MARÍA JOSÉ MONTESINOS

José Ignacio Sánchez Ballesta (Murcia, 1958) lleva 18 años al frente de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Esperanza, encargada de sacar a las calles la procesión del Domingo de Ramos desde la parroquia de San Pedro Apóstol. Nacido en este castizo barrio, ha estado ligado desde pequeño a la Semana Santa, donde comenzó de monaguillo al lado del titular de la cofradía, el Cristo de la Esperanza. Es, además, cofrade de Nuestro Padre Jesús Nazareno, de la hermandad de la Salud y de la Cofradía del Refugio. Lleva 41 años dedicado al sector de los seguros. Su mujer, María Dolores, y sus tres hijas son cofrades desde que nacieron, al igual que sus tres nietos.

-¿Por qué ha decidido presentarse a presidente del Cabildo?

-Creo que mi experiencia de 18 años en la Cofradía de la Esperanza puede aportar savia nueva y, además, me gusta trabajar por la Semana Santa los 365 días del año.

«Todo el que viene a Murcia se siente partícipe de nuestra Semana Santa. Es raro que un turista se vaya con las manos vacías»

-¿Cuáles serán sus directrices si se pone al frente del Cabildo?

-En primer lugar, consolidar todo lo que está hecho y funciona perfectamente. También es importante conseguir que el Ayuntamiento o la Comunidad Autónoma concedan al Cabildo una sede digna porque es la única institución que carece de ella. La tienen la Federación de Peñas Huertanas, en su recinto, y la Agrupación Sardinera y los Moros y Cristianos, en el Cuartel de Artillería. Tenemos un local de 60 metros cuadrados en la calle de Correos que no nos permite organizar actividades como exposiciones de nuestro rico patrimonio.

-¿En qué se diferencia la Semana Santa de Murcia?

-Nuestra imaginería es más real que la de otras provincias, que lucen imágenes de vestir, no de estofa. Además, todo el que viene a Murcia se siente partícipe de nuestra Semana Santa. Es raro que algún turista se vaya con las manos vacías y se quede sin un caramelo.

-¿Es partidario de repartir caramelos en las procesiones?

-Sí, pero de darlos con orden, como un regalo, no lanzándolos como en el Entierro de la Sardina. Las tradiciones no se pueden romper.

-¿Qué papel tienen los niños en su cofradía?

-En 2009 incorporamos el paso 'Dejad que los niños se acerquen a mí', de Francisco Liza, que es llevado por estantes de la hermandad infantil. Tenemos mucho interés en inculcar a la gente joven cómo se procesiona en la Semana Santa, no en forma de pelotón para divertirse.

«Tenemos mucho interés en inculcar a la gente joven cómo hay que salir en la procesión, no en forma de pelotón para divertirse»

-¿Cuál es su vinculación con la Cofradía de la Esperanza?

-Nací en la plaza de San Pedro, frente a la parroquia y, desde pequeño, luché por ser uno de los primeros niños en salir en la procesión. Los dos primeros años lo hice de monaguillo y, después al lado del titular, el Cristo de la Esperanza. En 1983 fundé el paso del 'Arrepentimiento y Perdón de Santa María Magdalena', siendo un chaval de 23 años. Fuí uno de los propulsores para que la Semana Santa empezara a resurgir.

-¿Es usted un murciano de raza?

-Mi padre era salmantino y se vino a jugar al Real Murcia en 1952. Era conocido como Fausti. Se casó y ya se quedó a vivir en Murcia. Yo me siento murciano de pura cepa.

-¿Está ligado a otras cofradías?

-Además de hermano mayor de la Esperanza, soy cofrade de Nuestro Padre Jesús Nazareno, de la hermandad de la Salud y de la cofradía del Refugio. Pertenezco al grupo sardinero Diana Cazadora desde 1991 y, con unos amigos, refundé la peña huerta El Pale, que no está federada.