«Atención 'León Alfa 10': hay una pelea en un local de Centrofama»

Un chico agredido en una pelea dentro de un local de ocio de Centrofama./JAVIER CARRIÓN / AGM
Un chico agredido en una pelea dentro de un local de ocio de Centrofama. / JAVIER CARRIÓN / AGM

Un equipo de 'La Verdad' acompaña a agentes del Grupo Especial de Seguridad Ciudadana de la Policía Local de Murcia en un patrullaje nocturno

Raúl Hernández
RAÚL HERNÁNDEZ

-«Atención León Alfa 10. Tenemos una llamada solicitando presencia policial en una vivienda del Barrio del Progreso. Un vecino dice que está oyendo golpes y gritos en la casa de al lado. Asegura que parece un caso de violencia de género».

-«De acuerdo. Vamos para allá», responde el policía desde el asiento del copiloto.

La sala del 092 de Murcia acaba de reclamar el servicio de los agentes que patrullan por el centro de Murcia. Es la noche de un viernes y un equipo de 'La Verdad' les acompaña.

Son las 01.15 horas de la madrugada. Luces y la sirena se ponen en funcionamiento y acompañan con una estridente sintonía al furgón policial que vuela atravesando la avenida Primero de Mayo y Ronda Sur. En cuestión de cinco minutos, un cabo y dos agentes del Grupo de Seguridad Ciudadana de la Policía Local de Murcia (Gesc) llegan al portal del edificio que la operadora les ha indicado. Allí, en la calle, un hombre aguarda con las zapatillas de casa puestas. Se trata de la persona que ha llamado denunciando los ruidos procedentes de una vivienda de su edificio. Indica al policía de mayor rango que lleva media hora escuchando gritos y golpes en el piso de la tercera planta.

Los agentes suben por las escaleras y se parapetan tras la puerta indicada por el vecino. No se oye nada. Llaman. Aparece una mujer de unos sesenta años.

- Buenas noches señora, ¿va todo bien?

- Sí agente, ya se ha ido.

La mujer explica que su hijo amenazó a su marido y a ella con agredirles si no le daban dinero. «Estaba muy nervioso. Es por culpa de la mierda de la droga. Siempre pasa igual. Le hemos dado diez euros. Habrá ido a comprar su dosis y se la habrá metido. Ya estará relajado», lamenta la mujer.

Tras dar una vuelta por la zona para tratar de localizar al chico, el servicio por violencia doméstica queda zanjado por hoy pero, por desgracia, no será la última llamada del matrimonio al 092.

Incautación de droga

El turno de noche rebasa su ecuador y enfila la recta final hasta las seis de la madrugada cuando se producirá el relevo. Hasta el momento la unidad especializada en seguridad ciudadana ha realizado dos identificaciones a dos varones y ha acudido a tres avisos por ruidos de botelleos en el centro de la capital. «A pesar de ser viernes, está siendo una noche tranquila, pero nunca se sabe», explica el cabo.

Pasan cinco minutos de las dos de la madrugada y la unidad se desplaza a la avenida Mariano Rojas, donde un grupo de diez jóvenes están bebiendo en la calle. «Es una de las zonas más conflictivas por la concentración de locales de ocio», apunta el cabo.

En los registros los agentes se incautan de distintas cantidades de hachís, marihuana y cocaína, y proceden a denunciar a cinco chicos por tenencia de sustancias estupefacientes. «Al vernos llegar, uno de ellos ha tirado esa bolsa al suelo. Parece que contiene cocaína, pero al no llevarla encima no podemos inculpar a nadie. Dicen que no es suya», indica un agente.

La radio vuelve a pedir la atención de los efectivos. Un coche se ha dado a la fuga en Ronda Norte durante un control rutinario y varias patrullas lo persiguen. Las calles del centro de Murcia se convierten en un improvisado circuito de velocidad. Lo acorralan en el barrio de San Basilio. Da positivo en la prueba de alcoholemia pero ha tenido suerte. En la otra punta de la ciudad, en Cobatillas, el conductor de otro vehículo se acaba de empotrar contra una farola. El golpe le ha ocasionado diversas lesiones y lo han trasladado al hospital Reina Sofía de Murcia.

Quince puntos de sutura

El servicio continúa. La patrulla recorre las principales calles de las tascas de Murcia. Todo parece tranquilo hasta que a las 4.15 horas una llamada vuelve a poner en funcionamiento la sirena del furgón policial. Un joven necesita atención sanitaria en Centrofama. Acaba de ser agredido por otro chico en el interior de un local de ocio y le ha roto un vaso en la cara. El impacto le ha provocado una gran brecha en el rostro y sangra abundantemente.

El perjudicado es de nacionalidad italiana, el otro es español. Cuenta a los agentes que el agresor estaba molestando a una de sus amigas hasta que él se le ha encarado. La discusión ha acabado en una pelea dentro del local. Tras golpearle con el vaso en la cabeza, el atacante huyó.

Los sanitarios atienen en la calle al joven italiano. Su grupo de amigos lo rodean y algunas chicas lloran desconsoladas al verle la cara. Los cristales le han provocado varios cortes. «Le tendremos que dar por lo menos 15 puntos de sutura», indica un enfermero, mientras cierra la puerta de la ambulancia que lo trasladará al Hospital Morales Meseguer.

La madrugada encara su recta final. Los agentes exprimen los últimos kilómetros en el furgón: «Solemos hacer unos 80 cada noche», aclara un agente. El servicio ha sido relativamente tranquilo en comparación con otros inicios de fin de semana. «Hoy ha habido tregua, pero mañana seguro que no será tan tranquila», explica el policía.

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