Los arqueólogos regresan a Monteagudo para arrojar luz sobre el Castillejo

Los restos del palacio del Castillejo, en primer plano, vigilados por el Castillo de Monteagudo, al fondo. / JUAN LEAL
Los restos del palacio del Castillejo, en primer plano, vigilados por el Castillo de Monteagudo, al fondo. / JUAN LEAL

Un equipo científico del CSIC estudiará en agosto las infraestructuras hidráulicas y los cultivos de la finca palaciega del llamado Rey Lobo

Miguel Rubio
MIGUEL RUBIO

El Castillejo de Monteagudo aún guarda secretos, nueve siglos después de que Ibn Mardanis, el más importante de los reyes de la Murcia musulmana, conocido en las fuentes cristianas como el Rey Lobo, ordenara levantar la construcción para disfrute de su corte y envidia de sus rivales. Ahora, un equipo de arqueólogos, arquitectos y paleobotánicos, dirigidos por Julio Navarro, de la Escuela de Estudios Árabes-CSIC, se desplazará a este entorno protegido con la misión de arrojar luz sobre algunas de las incógnitas que todavía rodean a este palacio fortificado del siglo XII. La llegada del grupo de expertos, prevista para el próximo 20 de agosto, supone toda una novedad. Porque desde 2005 no se acometen trabajos arqueológicos en el sitio histórico de Monteagudo. Entonces, afectaron al castillo del Larache. No obstante, las excavaciones que pusieron al descubierto las dependencias del Castillejo, bajo la batuta de Andrés Sobejano, se remontan al año 1924.

La solicitud para este nuevo proyecto científico ya está en manos del servicio regional de Patrimonio Histórico, que debe dar la pertinente autorización por tratarse de un entorno que goza de la máxima protección cultural. Julio Navarro cree que «no habrá problemas» y que las labores podrán iniciarse en la fecha programada. Los trabajos de prospección, sondeo y limpieza no afectan directamente a lo que queda de las antiguas dependencias palaciegas, sino que se acometerán en una parcela de 1.637 metros cuadrados frente al Castillejo, aledaña a la Senda de Granada y el Camino Real.

La investigación se centrará en aportar nuevos datos sobre el sistema hidráulico que abastecía a la finca del palacio real. En la zona se conservan restos de una gran alberca, un acueducto y otros dos edificios relacionados con esa red de canalizaciones. Su funcionamiento y el origen del caudal del agua son dos de los interrogantes a los que los expertos tratarán de dar respuesta.

Con la colaboración de paleobotánicos, la investigación ayudará a conocer la dieta en la época de Ibn Mardanis

Pero la investigación no se quedará ahí. Navarro, arqueólogo del Ayuntamiento de Murcia hasta que en 2001 ganó una plaza en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), confía en que las prospecciones aporten nuevos datos sobre «la historia del regadío en esta zona y, en general, sobre la formación de la huerta de Murcia. Aquí parecen superponerse dos sistemas hidráulicos medievales: en primer lugar, el formado por el albercón que se alimentaría, al menos en origen, a partir de los aportes irregulares de las ramblas; el segundo, conformado por una red de acequias en expansión».

Depósito en el MAM

Vinculada con las canalizaciones, también se pretende abrir otra línea de investigación acerca de la vegetación que pobló este entorno. Así, los paleobotánicos esperan obtener una secuencia de los diferentes suelos de cultivo, a lo largo de la historia, y la evolución del paisaje agrícola, también mediante la toma de muestras vegetales, como polen, semillas y carbones. Los datos recabados podrán servir de ayuda a la hora de determinar, por ejemplo, qué dieta seguían los coetáneos del Rey Lobo. Todos los materiales arqueológicos recuperados serán depositados en las dependencias del MAM, en el paseo de Alfonso X el Sabio, y las estructuras que puedan surgir serán cubiertas con una malla geotextil y una capa de grava de grano pequeño hasta que la Consejería de Cultura decida qué hacer con ellas.

El proyecto aportará datos sobre la formación de la huerta y la evolución del paisaje agrícola

La intervención en el entorno del Castillejo de Monteagudo forma parte de un proyecto más amplio para la puesta en valor y difusión de las almunias del occidente islámico, esas fincas cortesanas, al estilo del Generalife granadino, que servían no solo como lugares de recreo sino, también, como grandes explotaciones agrícolas. Incluye, además, una exposición y un congreso científico internacional, que también llegarán a Murcia. Este proyecto ha logrado financiación del programa estatal de fomento de la investigación científica y técnica de excelencia del Ministerio de Economía y Competitividad.

Ricas estancias envueltas en un vergel

Los muros de tapial semiderruidos que quedan en pie apenas hablan acerca de cómo serían aquellas lujosas estancias cortesanas, envueltas, como el mejor regalo, en un vergel . El Castillejo de Monteagudo, del siglo XII, no solo fue una residencia de descanso y placer para Ibn Mardanis, el Rey Lobo para los cristianos. En una combinación perfecta, al palacio fortificado se le unía una extensa explotación agrícola, todo bajo la denominación de almunia. Como ejemplo de esa sincronía, Julio Navarro, especialista en arqueología islámica, explica que el albercón que almacenaba agua para abastecer a los cultivos también servía como escenario para espectáculos de naumaquia (batallas navales).

El sitio histórico de Monteagudo-Cabezo de Torres goza desde 2004 de la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC), la máxima protección que puede otorgar la Comunidad Autónoma. La importancia del conjunto islámico ya quedó reconocida en 1931, cuando el Estado otorgó la categoría de monumento nacional al Castillejo y al Castillo de Monteagudo. El sitio histórico ya cuenta con un plan director para su recuperación, que incluye la protección de un millón de metros cuadrados.

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