Los arqueólogos hallan letrinas y restos óseos de niños en el yacimiento andalusí

Alumnos de máster en Historia y Patrimonio Histórico y del grado de Historia trabajan, ayer, en la zona del oratorio o mezquita y en el cementerio. /NACHO GARCÍA / AGM
Alumnos de máster en Historia y Patrimonio Histórico y del grado de Historia trabajan, ayer, en la zona del oratorio o mezquita y en el cementerio. / NACHO GARCÍA / AGM

El recinto de San Esteban recibió ayer al primer grupo de visitantes, que escucharon las explicaciones del profesor Jorge Eiroa

María José Montesinos
MARÍA JOSÉ MONTESINOSMurcia

«Interesante, estupenda, curiosa e increíble» fueron algunos de los calificativos que utilizaron las personas -en torno a treinta- que tuvieron el privilegio, ayer, de formar parte del primer grupo de visitantes en el yacimiento andalusí de San Esteban. Allí, desde hace una semana trabaja una treintena de arqueólogos y restauradores para la revisión y diagnóstico del estado de conservación de los restos arqueológicos y decidir, además, las medidas de consolidación y exposición temporal. Tras levantar la grava (las piedras) y el geotextil (la tela) que cubren el yacimiento, ya se está trabajando en dos espacios relevantes: un 'funduk' islámico de los siglos XII-XIII, que debió de ser una hospedería de viajeros y comerciantes y, por otra parte, en un oratorio mudéjar (siglos XIII-XIV) o quizá mezquita de barrio y en el cementerio islámico (siglos XII-XIII) junto al oratorio.

Tras la bienvenida al grupo a cargo de la arqueóloga municipal, Carmen Martínez, y la recomendación de que anduvieran por encima de la calzada de madera para no dañar posibles restos y estructuras, comenzaron el recorrido guiados por Jorge Eiroa, coordinador de las obras y profesor de Prehistoria, Arqueología, Historia Antigua, Historia Medieval y Ciencias y Técnicas Historiográficas de la Universidad de Murcia (UMU).

El grupo se detuvo en la calle 'Ñ', «que debió de ser una arteria principal del arrabal porque tiene una anchura de 3,5 metros», les explicó Jorge Eiroa, quien les informó, además, de un hallazgo en el 'funduk', unas letrinas dobles, «lo que nos corrobora que este recinto fue un edificio de uso colectivo, probablemente una fonda u hospedería, con una serie de habitáculos -zaguán, cocina, almacén, habitación descubierta- en torno a un patio central». Mireia, arqueobotánica procedente de la Universidad Autónoma de Barcelona, explicó a los presentes que «las letrinas nos dan información muy útil, porque según los desechos podremos reconstruir qué tipo de alimentos comían y conocer el estado de salubridad en que vivían.

Los trabajos abarcan un área de 900 m2 y las excavaciones han descendido 40 centímetros

Los trabajos que se llevan a cabo son fruto de un convenio entre el Ayuntamiento y la Universidad de Murcia firmado el verano pasado. El profesor Eiroa indicó que en las próximas semanas «vamos a contar con la colaboración del grupo Ámbar, de la Universidad Politécnica de Cartagena, dirigido por Marcos Lanzón». Este grupo, según explicó, les ayudará a decidir que técnicas y materiales son los más indicados para realizar las analíticas. Junto al grupo de la UMU, está también la restauradora jefe Pilar Vallalta quien, cubierta acertadamente con un generoso sombrero de paja, explicó los pasos que se están dando para preservar y apuntalar los muretes. El equipo cuenta con unas lonas para cubrir el yacimiento en caso de lluvia, aunque lo ideal, según apuntó Eiroa, sería «contar con una carpa, pero tenemos que ver el tipo de anclaje».

Los trabajos abarcan un área estimada de 900 metros cuadrados y los expertos han descendido unos 40 centímetros de profundidad en sus excavaciones.

Guías profesionales y hasta una perra en el primer grupo que pisa el arrabal

Entre los primeros en inscribirse en la página web del Ayuntamiento para realizar la visita (sanesteban.estrategiamurcia.es) se hallaba un nutrido grupo de guías profesionales, encabezados por la presidenta de la asociación, Natalia Bustamante y sus compañeras Manuela Talavera y María Ángeles Díaz. «Nos parece fascinante poder pisar este yacimiento en el centro de la ciudad. Es único en España, por su extensión y por su céntrica ubicación», aseguran. Alfonso García, vecino, realizó la visita junto a su perra Candy. Juan García Reverte acudió con su esposa, Isabel Pérez: «Nos ha sorprendido lo bastante bien conservado que está y la extensión del yacimiento». Tampoco faltó el alcalde, José Ballesta y la concejal de Infraestructuras, Rebeca Pérez.

La visita concluyó en la zona del oratorio que bien podría tratarse de la mezquita del barrio y el cementerio, donde han comenzado a aparecer huesos de niños. «Vamos a estudiar el ADN para saber la relación de parentesco», explicó Ana Corraliza, antropóloga. Los trabajos se realizan de 8 a 6 de la tarde y las visitas serán diarias, a las 12, excepto fines de semana y festivos.

 

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