Los arqueólogos creen que hay otro palacio del siglo XII junto al lago del Castillejo

Una parte del acueducto excavado por el equipo de Julio Navarro en el Castillejo./J. Carrión / AGM
Una parte del acueducto excavado por el equipo de Julio Navarro en el Castillejo. / J. Carrión / AGM

Las excavaciones en la zona recuperan un acueducto y enormes andenes que rodeaban jardines palaciegos

Antonio Botías
ANTONIO BOTÍASMurcia

El horizonte de la huerta se recorta cada atardecer con dos construcciones tan espléndidas como olvidadas y degradadas. Una, el castillo de Monteagudo, el que corona un Sagrado Corazón. Y la otra, el Castillejo, un palacio fortificado residencia del rey murciano Ibn Mardanis, el Rey Lobo, quien lo ordenó construir a las afueras de la ciudad en el siglo XII. Nada nuevo bajo el sol.

Pero la historia podría cambiar. Porque las excavaciones realizadas estos días por el prestigioso director de la Escuela de Estudios Árabes del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Julio Navarro, evidencian que, frente al llamado palacio alto, que proclamaba el poderío de la dinastía en toda la vega, existía otro ladera abajo, en las orillas de un descomunal estanque artificial.

En la zona comienzan a sobresalir los restos de los antiguos jardines, repartidos en torno a esa gran alberca, que igual fue antes laguna, así como las acequias que la nutrían y otras estructuras de la almunia o finca de recreo. Entre ellas, destacan los andenes que delimitaban distintos espacios verdes. Se trata de andenes elevados que permitían al paseante admirar la vegetación desde lo alto.

Desde el Ayuntamiento piden una reunión con el Ministerio y anuncian visitas al yacimiento

Otra de las sorpresas radica en las dimensiones de esos restos sepultados durante siglos. Todo lo excavado hasta ahora es monumental. Algo lógico, por otra parte, si tenemos en cuenta que el Rey Lobo gobernaba entonces una de las capitales más poderosas del Mediterráneo. Navarro compara este yacimiento con la ciudad de Medina Azahara, al menos en lo referente a la zona del alcázar excavado allí. No es la primera vez que el arqueólogo estudia similares estructuras. Por ejemplo, tuvo ocasión de excavarlas en El Agdal, una finca real situada al sur de Marrakech (Marruecos) y fundada en época almohade.

El perímetro amurallado contiene 340 hectáreas que en su mayor parte son huertas. En su interior se han estudiado más de 40 edificios. El yacimiento de Murcia, de similar traza, se extiende por unos 30.000 metros cuadrados. Y es solo otra estimación. La existencia de andenes, aunque a mucha menor escala y altura, tampoco es desconocida en Murcia. Se puede admirar un ejemplo en el patio del llamado Alcázar Menor o Qasr al-Sagir de Las Claras. Allí se recuperaron cuatro parterres rehundidos y separados por un andén de crucero que queda interrumpido por una gran alberca longitudinal.

La profundidad de la laguna

Entretanto, las sorpresas junto al Castillejo no cesan. Una de ellas es el descubrimiento de un acueducto cuya finalidad también se investiga estos días. Navarro conocía la existencia de esta infraestructura e incluso llegó a fotografiarla en parte allá por los años ochenta. Aunque nunca se había abordado una excavación en toda regla. Los trabajos se extienden también a delimitar la profundidad de la laguna artificial. El grosor de los andenes augura que debían contener una enorme cantidad de agua para el regadío, pero también eran utilizados como lugar de esparcimiento. O para sorprender a las embajadas que desde todo el mundo conocido visitaban la corte del Rey Lobo. Otro de los objetivos de los arqueólogos es identificar allí un posible embarcadero.

¿Seguirá la excavación?

La última incógnita a despejar quizá sea, como apuntaban ayer algunos expertos en la materia, aclarar si los trabajos continuarán cuando finalice este proyecto que, por cierto, financia el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Los trabajos comenzaron el pasado 20 de agosto y deben extenderse durante dos meses, aunque el valor de los hallazgos aconseja ampliar la iniciativa. Al respecto, la formación municipal Cambiemos Murcia propuso ayer que el Ayuntamiento «garantice la continuidad de las excavaciones».

Cambiemos Murcia propone ampliar más tiempo los trabajos

Tras una visita al yacimiento, el concejal Nacho Tornel y Carlos Egio, portavoz de la Coordinadora de la formación municipalista, advirtieron de que «el conjunto arqueológico no puede volver a caer en el olvido, como llevaba desde hace décadas, por lo que es imprescindible asegurar el futuro del trabajo más allá del día 20 de septiembre, cuando está previsto su cese».

Esa fue, precisamente, otra de las cuestiones que ayer abordaron la consejera de Cultura, Miriam Guardiola, y el alcalde de Murcia, José Ballesta, quienes exigieron una reunión urgente con el Ministerio de Cultura «para avanzar en la puesta en valor del conjunto arqueológico», una vez iniciados los trámites para obtener la titularidad pública de todas las fortificaciones.

El Agdal, la finca real situada en Marrakech (Marruecos), de similar traza a la excavada estos días en Monteagudo.
El Agdal, la finca real situada en Marrakech (Marruecos), de similar traza a la excavada estos días en Monteagudo. / LV

El anterior director general de Bellas Artes, antes del cambio de Gobierno en La Moncloa, comprometió una inversión de casi 1,2 millones para garantizar la estabilidad estructural del Castillo de Monteagudo. «Es hora de saber si el nuevo la respetará», apuntan fuentes municipales.

El Ayuntamiento también celebra esta semana, con motivo de la Feria de Septiembre, dos visitas guiadas al yacimiento. La primera se celebra hoy, a las 9.20 horas y con salida desde la calle Alfonso X, en Monteagudo. La segunda tendrá lugar mañana, a la misma hora.

El arqueólogo Julio Navarro ha esperado casi cuatro décadas para cumplir uno de sus sueños científicos más anhelados. Firme defensor del olvidado patrimonio histórico murciano, el reputado experto ocupó el cargo de arqueólogo municipal durante dieciocho años y su labor despertó no pocos encontronazos con los políticos de turno en aquellos años en que las directrices de protección y rehabilitación de restos eran casi nulas. Por estas y otras razones, Navarro muestra su satisfacción por dirigir unos trabajos que tantos frutos como sorpresas le están deparando. Y no duda en advertir de que «estamos asistiendo a un auténtico momento histórico». Primero, por «la sensibilidad que la sociedad en general tiene hacia su historia y su pasado». Y también por el impulso desde el Ayuntamiento a estas excavaciones. O la expropiación del Castillejo, aprobada hace unas semanas.

«Estamos asistiendo a un auténtico momento histórico»

El arqueólogo Julio Navarro ha esperado casi cuatro décadas para cumplir uno de sus sueños científicos más anhelados. Firme defensor del olvidado patrimonio histórico murciano, el reputado experto ocupó el cargo de arqueólogo municipal durante dieciocho años y su labor despertó no pocos encontronazos con los políticos de turno en aquellos años en que las directrices de protección y rehabilitación de restos eran casi nulas. Por estas y otras razones, Navarro muestra su satisfacción por dirigir unos trabajos que tantos frutos como sorpresas le están deparando. Y no duda en advertir de que «estamos asistiendo a un auténtico momento histórico». Primero, por «la sensibilidad que la sociedad en general tiene hacia su historia y su pasado». Y también por el impulso desde el Ayuntamiento a estas excavaciones. O la expropiación del Castillejo, aprobada hace unas semanas.

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