Hacer el amor con el aire

Algunos de los antiguos paracaidistas, ayer, en el patio del Cuartel de Artillería. /
Algunos de los antiguos paracaidistas, ayer, en el patio del Cuartel de Artillería.

Veteranos paracaidistas recuerdan las mejores anécdotas vividas hace cincuenta y cinco años en el patio del Cuartel de Artillería

NAZARET DOMÍNGUEZMURCIA

Alrededor de veinte antiguos paracaidistas se reunieron ayer en el Cuartel de Artillería de Murcia para rememorar algunos de los inolvidables momentos que vivieron allí. También les acompañó en este emotivo reencuentro Fuensanta Frías, presidenta de la Asociación de Veteranos Paracaidistas de Murcia (Asvepamur). Los exmilitares se reunieron para celebrar que hacía cincuenta y cinco años que fundaron la III Bandera e ingresaron en el cuartel.

Emilio Simarro Frases, paracaidista de 73 años y además compositor del himno de los veteranos, contó algunas de las mejores anécdotas que vivió en el cuartel durante su estancia en él. «El recuerdo más gratificante que tengo en este patio fue del día que regresamos del conflicto bélico del Sáhara y aquí estaba toda Murcia esperándonos. Aunque lo recuerdo como un acto triste y alegre al mismo tiempo, porque varios amigos y compañeros se quedaron en el camino», aseguró.

Con el corazón encogido, el paracaidista reveló la grata sorpresa que supuso para él aquel día en el que se reencontró con su hermano en el cuartel, después de muchos años. Para Emilio fue ayer un día inolvidable en el que volvió a visitar aquel lugar en el que aseguró que recibió una gran disciplina. «Hay que tener iniciativa y no dejar en el olvido lo que un día fuimos, paracaidistas».

Tomás Martínez, veterano de 73 años, reveló algunas de sus historias más emblemáticas. El exparacaidista rememoró las duras experiencias vividas en el Sáhara, en las que la sed, el calor y el hambre fueron protagonistas. A pesar de las calamidades, Tomás aseguró que volvería a ejercer su profesión tantas veces como pudiera. «Le tenía respeto al paracaídas, pero cuando estaba en el aire no quería llegar al suelo. Saltar para mí era como hacer el amor», señaló Tomás. Invadidos por la emoción, los veteranos sacaron lo mejor de sus recuerdos para compartirlos con todos los participantes. Además, definieron su trabajo como un aunténtico «orgullo militar» y aclararon que, ante todo, dieron la vida por su patria. «Fuimos y seremos paracaidistas legionarios para toda la vida», concluyó.