La suspensión de la entrega de cartas indigna a los vecinos de Sangonera la Verde

Uno de los avisos colgados en un buzón de Sangonera./
Uno de los avisos colgados en un buzón de Sangonera.

Correos exige que los buzones estén en perfectas condiciones «antes de reanudar el servicio postal»

B. S.

En Sangonera la Verde, los carteros no llaman dos veces. Ni siquiera una. Porque en la pedanía se recibe el correo como hace un siglo: quienes esperan una carta tienen que ir a recogerla a la pequeña oficina del pueblo. Desde hace un par de semanas, sobre todo en el centro, donde se concentra el mayor núcleo de población, los hogares no reciben correo. Mientras los afectados critican el servicio y denuncian la falta de más carteros, desde Correos advierten de que la suspensión obedece a deficiencias en los buzones.

Todo comenzó tras una oleada de actos vandálicos por parte de unos gamberros. Al parecer, se 'entretuvieron' en destrozar buzones o inutilizarlos, lo que provocó que muchos vecinos decidieran instalarlos en zonas más protegidas de las fachadas, dentro de las verjas de las viviendas o en lugares donde no fueran visibles. Otros, en previsión de nuevos ataques, optaron por no repararlos ni volver a identificarlos. O, al menos, esa es la versión de Correos. «Versión falsa donde las haya», explica José Martínez, un vecino, quien advierte de que «nadie mantiene un buzón sin identificar o abierto ni un segundo. El problema es que faltan carteros. Y es un problema antiguo».

De hecho, la oficina de reparto, que depende de otra situada en Alcantarilla, es un local de unos 20 metros cuadrados, atestado de cartas y buzones de apartados de correos. Frente al mostrador apenas caben tres personas. «Esto está así de mal desde hace, cuando menos, dos décadas. De nada sirve que en esta pedanía residan casi 10.000 habitantes», añade José.

Muchos afectados conocieron por Correos que no recibirían más cartas. Así se lo hicieron saber con notas en sus buzones, donde les instaban a reparar las supuestas deficiencias. El problema, sin embargo, se produce en los edificios. «Con que haya un buzón roto, suspenden las entregas para el resto. Aunque el resto esté en condiciones», denuncia Carmen Marín, otra vecina.

Fuentes de Correos confirman este extremo y señalan que «los ataques vandálicos» han obligado a adoptar esa medida. «Comenzamos a notar retrasos en las entregas y los carteros nos comunicaron el problema. Perdían más tiempo por el mal estado de los buzones», señalan a 'La Verdad'. Además, advierten de que, en circunstancias normales, «los carteros asumen siempre las deficiencias, salvo cuando el número es tan elevado que perturba el servicio. En este caso, estamos en permanente contacto con los vecinos para solucionarlo».