El Ayuntamiento encarga un estudio para abrir al tráfico el Puente Nuevo

Panorámica del Puente Nuevo, cuyo uso quedó restringido en 2002 a peatones y ciclistas. /
Panorámica del Puente Nuevo, cuyo uso quedó restringido en 2002 a peatones y ciclistas.

No descarta realizar pruebas antes de tomar la decisión de restringir el Puente Viejo para paso exclusivo del tranvía

MARÍA JOSÉ MONTESINOSMurcia

El Puente Nuevo podría abrirse al tráfico de nuevo, después de más de 12 años de uso exclusivo peatonal, tras la restauración que se llevó a cabo en 2002 por problemas en su estructura. El equipo redactor del Estudio de Viabilidad de la prolongación de la línea 1 del tranvía hasta el barrio de El Carmen, la UTE TRN Mecsa, va a estudiar esa posibilidad por encargo del Ayuntamiento, de manera que funcionen de forma combinada la Pasarela Miguel Caballero y el Puente Nuevo, uno para la entrada de coches hacia el centro de la ciudad y otro de salida. El objetivo es que no se produzca perjuicio alguno para el tráfico del barrio de El Carmen respecto de la situación actual, si finalmente el Puente Viejo queda restringido al transporte público, una vez que se ponga en marcha la prolongación de la línea 1 del tranvía, desde la plaza Circular hasta la estación de ferrocarril.

alegaciones en total ha recibido la Concejalía en dos meses

sugieren que se aparque el proyecto porque no es prioritario

indican que el autobús debe ser el sistema vertebrador del transporte

Entre las sugerencias recibidas por la Concejalía de Tráfico y Transportes durante los dos meses de información pública a los que ha estado sometido el anteproyecto, una de las alegaciones que más se ha repetido es la preocupación por el cierre al tráfico de vehículos privados del Puente Viejo. Tanto la Junta Vecinal de El Carmen como los comerciantes del barrio, así como los colegios profesionales de Biólogos e Ingenieros de Caminos, han planteado la conveniencia de la reapertura al tráfico del Puente Nuevo, también llamado de Hierro.

El concejal de Tráfico, Javier Iniesta, va más allá e incluso adelantó ayer que «estamos pensando en abrir el Puente Nuevo a los coches antes de iniciar las obras del tranvía por el Puente Viejo, para ver qué repercusión tiene en el tráfico de la zona». Bajo su punto de vista, esta opción no sería dar marcha atrás en las condiciones de movilidad porque «en el entorno de la Cruz Roja no tiene por qué producirse colapso de tráfico, como si lo habría si la Pasarela de Miguel Caballero se utilizara como vía de penetración de los vehículos hacia El Carmen».

Acerca del estado de «salud» del Puente de Hierro, manifestó que «los técnicos me han asegurado que está perfectamente y que se podría abrir al tráfico mañana mismo». Cabe recordar que en marzo de 2001 el entonces concejal de Vía Pública, Antonio Sánchez Carrillo, y el propio alcalde Cámara decidieron cerrar el viaducto tras conocer el grado de deterioro del mismo, en base a los informes de técnicos municipales. Además, al ingeniero Javier Manterola se le encargó el proyecto de un puente circular para el tráfico rodado, ya que el Puente de Hierro iba a quedar solo para paso de peatones. El anillo circular para el tráfico quedó en fase de proyecto, pero ahora se podría retomar la idea.

De hecho, la junta vecinal de El Carmen ha pedido en sus alegaciones rescatar este proyecto de anillo, garantizando así el paso de vehículos entre la calle Princesa y la plaza de la Ruz Roja. La Asociación de Comerciantes Carmelitanos también se ha pronunciado en términos similares, proponiendo un puente circular exterior al actual del Puente Nuevo para el tráfico en sentido sur-norte, e incluso ambos colectivos abogan porque la reapertura se hiciera en fecha anterior a la del tranvía para que los vecinos se adapten a las nuevas circunstancias.

Respecto a la petición de los colegios profesionales para que la plataforma tranviaria discurra por el centro de la Gran Vía y no por los laterales, como prevé el anteproyecto, Iniesta aseguró que «esto no es posible porque la Gran Vía es para disfrute de los ciudadanos. Por allí pasan procesiones, festejos como el Bando de la Huerta y el Entierro de la Sardina, además de manifestaciones y no sería viable que hubiera paradas de tranvía cada 300 o 400 metros en medio de la calle, obligando a los desfiles a bifurcarse».

La Concejalía ha recibo un total de 912 alegaciones, «pero solo 47 son de distinto contenido», indicó Iniesta. De las sugerencias y críticas recibidas, 166 piden que no se haga la ampliación de la línea hasta que se soterren las vías ferroviarias; 367 solicitan que se mejore el actual sistema de transporte, y consideran que la ampliación del tranvía es innecesaria y que el transporte público solo se debe llevar a cabo mediante autobuses; 315 sugieren que se aparque este proyecto porque hay otros aspectos prioritarios en el municipio y 13 alegan que el autobús debe ser el sistema vertebrador del transporte en el municipio.

La Comunidad Autónoma, en sus alegaciones, indica su preocupación por la afección del tráfico desde el principio de El Rollo y la calle Industria, y piden que el Ayuntamiento esté coordinado con ellos en el plan Adif, que conlleva una modificación de la fachada de la estación y de una zona de aparcamientos para bajada rápida de viajeros, y también solicita un plan de coordinación con el Ayuntamiento.

Latbus considera que la ampliación del tranvía supondrá la inviabilidad de su empresa y el despido de numerosos trabajadores. En este sentido Iniesta adelantó que se restringirá el paso de líneas de autobús «porque no se pueden tener líneas públicas paralelas compitiendo unas con otras». Pero añadió que «vemos la prolongación del tranvía como una oportunidad de mejorar y coordinar el transporte. Los autobuses que no pasen por la Gran Vía servirán para reforzar las frecuencias entre pedanías y el casco urbano», aseguró. Desde la Concejalía, no obstante, descartan eliminar el paso total de autobuses por la Gran Vía, como pedía el Colegio de Ingenieros de Caminos.

También el sindicato USO de Latbus ha planteado sus propias alegaciones para que los autobuses sean el sistema vertebrador del transporte público en el municipio, a la vez que solicita que proliferen las plataformas reservadas de carril bus.

Un aparcamiento privado, Vibelsa, considera que la ampliación del tranvía le supondrá un perjuicio como consecuencia de la disminución de tráfico prevista.

Iniesta indicó que, según los estudios previos, la puesta en marcha del tranvía por la Gran Vía reducirá a la mitad el número de vehículos diarios. Actualmente son 16.000 los que pasan por esta arteria principal y se reduciría a 8.000 vehículos.