Los abandonos de perros se disparan

Dos de los perritos del Centro de Zoonosis. :: guillermo carrión / agm
/
Dos de los perritos del Centro de Zoonosis. :: guillermo carrión / agm

La crisis, el cambio de vivienda y las alergias son las excusas que esgrimen los propietarios para deshacerse de sus mascotas. Las protectoras de animales aseguran que están desbordadas y denuncian que los dueños los dejan atados en las puertas de sus instalaciones e incluso los lanzan por encima de las vallas

M. CARMEN RAMÍREZ MURCIA

Virginia no levanta la cabeza de su tarea mientras responde a las preguntas de 'La Verdad'. No puede. Tiene miles de cosas que hacer durante el día y no se puede permitir el lujo de parar ni cinco minutos. Hoy toca vacunas contra la rabia. En uno de los refugios de la Protectora Animal Pintor Pedro Párraga ella, junto con la veterinaria, voluntaria, y otra chica, también voluntaria, se afanan en vacunar a los más de setenta perros que a día de hoy viven en los cheniles. Estos son una parte del censo que actualmente controla. En total, entre las acogidas y los que viven en otros refugios, superan los 350 ejemplares. Ésta es la realidad de esta protectora y de las demás que operan en la Región. Saturadas de animales, endeudadas y solas en el camino de la defensa y protección de «los más débiles».

son los perros que entraron en el Centro de Zoonosis -la perrera municipal- en 2008.

perros ingresaron en la perrera en 2003. Los abandonos se desvían hacia las protectoras de animales.

Están desbordadas, con más población de la que pueden atender e incluso con listas de espera. Tienen prioridades: animales enfermos, perritas embarazadas, atropellados o con situaciones límite de desnutrición. Y solo con esto ya no dan abasto. «Los abandonos no paran, la gente no se conciencia y cada vez vamos a más», cuenta María del Mar Reina, de la Protectora Las Torres. De hecho, no quieren que se publique el lugar donde están los refugios: «No queremos que sepan dónde estamos porque nos dejan perros atados en la puerta e incluso nos los lanzan por encima de la valla», relata Virginia, presidenta de la Protectora Párraga, la más grande de la Región.

En la ciudad de Murcia solo hay una censada, El Cobijo. Al menos es de la que tiene constancia el Ayuntamiento, que le da una pequeña subvención anual para gasto corriente. «Nosotros tenemos unos ochenta perros, una cifra más o menos normal que en ocasiones ha sido muy superada», indica María Belzunce, su presidenta. En el caso de este refugio, aunque tienen más espacio para más animales, no pueden tener más porque les faltan medios para mantenerlos. «Falta mucha concienciación contra el abandono. Estas cosas no cambian en este país. La gente todavía no trata a los animales con respeto y siguen siendo mercancías». La crisis, cambios de viviendas, alergias&hellip son algunas de las excusas que esgrimen los que llevan sus perros a las instalaciones de las protectoras. Para los animalistas, son solo excusas de «gente sin humanidad que no respeta».

Vagando por carreteras

El verano ha sido duro, como todos, porque aumentan los abandonos y cientos de perros acaban vagando por carreteras y campos a la espera de almas caritativas que se apiaden de ellos. «El verano siempre es complicado y aunque el número de abandonos está más o menos estancado, no disminuye y ése es el problema», asegura María Belzunce. Este refugio, heredero de la maltrecha Proaniplant, funciona desde hace tres años y se mantiene como el resto. Mercadillos, donaciones, actividades para recaudar fondos y socios son la manera de sacar dinero para el mantenimiento de las instalaciones.

«Lo importante es que los animales tengan calidad de vida; ése es nuestro único objetivo», destaca Virginia, presidenta de la protectora Párraga. Por calidad de vida entienden espacio para vivir y correr, alimentación suficiente, atención médica y condiciones climatológicas favorables. Por eso se sienten desbordados, porque para mantener estas condiciones tiene que frenar la entrada de animales. «Esto no para, es difícil creer cómo puede haber tanta llegada y tan pocas salidas». Cuando habla de salidas, Virginia se refiere a las adopciones, difíciles en muchos casos. «El problema es la cultura de este país, la gente quiere cachorros preciosos y de raza y no prestan atención a los adultos, mestizos y grandes, que son los que se eternizan en los refugios».

Por suerte -coinciden las protectoras consultadas-, están los adoptantes extranjeros. «Alemania y Suiza son los países que se están haciendo cargo de nuestros animales abandonados. Ellos piensan diferente y no tienen problema en adoptar adultos sin raza y que incluso estén enfermos. Es otra mentalidad», declara María Belzunce, presidenta de El Cobijo. «Nuestro país de destino suele ser Francia, allí mandamos a casi todos nuestros adoptados», indica María del Mar Reina, de la Protectora Las Torres.

Sin embargo, en el Centro de Zoonosis de Murcia -la perrera municipal- la entrada de animales se reduce año tras año. La razón, según las protectoras, no es la disminución del abandono, sino que se los llevan a ellas directamente. «Creen que con nosotros van a tener un final diferente y por eso acaban la mayoría aquí», asegura Virginia.

Eduardo González, jefe de los servicios municipales de Salud, valora positivamente los datos. Si bien las adopciones en el Centro de Zoonosis han disminuido, González lo achaca a la disminución de entrada de animales. De hecho -informa- hay en marcha un programa, 'Edu-can-do', destinado a concienciar a los niños sobre el maltrato y la importancia del respeto a los animales. El programa se desarrolla en colegios e institutos con charlas y actividades consistentes en visitas a refugios y protectoras. «Lo importante es que tengan los valores de protección y conservación de animales y sean adultos respetuosos», explica González.

Las protectoras sin embargo reclaman más. Aseguran que es imprescindible un cambio radical en las normas y leyes contra el maltrato y de tenencia de animales. «De qué sirve que sea obligatorio poner microchip si luego no hay controles rutinarios», expone Virginia, presidenta de la protectora Párraga. «Las leyes son tan laxas que no hay miedo a abandonar ni a maltratar; por eso esto no se para», destaca María, presidenta de El Cobijo. «Lo importante es que la gente se conciencia. En el Sur siempre hemos tenido este problema. La gente del Norte que viene aquí no da crédito a que haya perros abandonados por las calles», asegura María del Mar Reina, de Las Torres.

Otro punto importante es la esterilización. «Hay una población canina demasiado grande porque no hay cultura de castración. Es importante que la gente controle los embarazos no deseados y no haya cada año camadas incontroladas de cachorros que no sabemos dónde colocar», relata María del Mar. Por ello, todos los perros que se entregan en adopción se dan castrados o con compromiso de castración, para tratar de reducir el número de embarazos no deseados.

Mientras se debate sobre la idoneidad de las leyes al respecto, las protectoras siguen trabajando, en silencio, sin más retribución que la satisfacción de proteger a los animales más débiles y sin más ayuda que la de voluntarios que van y vienen y dejan su granito de arena. «Todo nos hace falta: Dinero, lejía, materiales de construcción para hacer más cheniles, medicinas, comida, fregonas, cubos y, sobre todo, voluntarios, porque aquí hay mucho trabajo», indica Virginia.

 

Fotos

Vídeos