Los vecinos del Cabezo de la Fuensantilla denuncian el «total abandono» del barrio

Un grupo de vecinos en una de las calles del barrio con edificaciones en estado de ruina. / C. Caballero
Un grupo de vecinos en una de las calles del barrio con edificaciones en estado de ruina. / C. Caballero

Unas 150 personas viven en esta zona del extrarradio, donde hay viviendas en ruina, farolas medio caídas y solares llenos de suciedad

CLAUDIO CABALLEROCieza

Por el Cabezo de la Fuensantilla parece que no ha pasado el tiempo. El barrio, situado a las afueras de Cieza y en el que todavía viven unas 150 personas, se encuentra anclado en el pasado y ofrece imágenes totalmente impropias de la época actual. IU calificaba ya a esta zona como «la vergüenza de Cieza» allá por el año 2011 y el PSOE visitó y prometió a los vecinos una solución en sus años de oposición. Ahora, sus habitantes recuerdan a los dos partidos sus promesas, cuatro años después de que ambos comenzaran a gobernar juntos en el municipio.

María del Carmen Yepes, vecina del Cabezo desde hace más de 20 años, vive con su marido y sus hijos, y dice estar «harta». «Nos vienen prometiendo todo desde hace años y, aquí ya no vienen ni los servicios de limpieza», se lamenta. Y a tenor de lo que se ve alrededor, no le falta razón, en su papel de portavoz de los afectados.

Montañas de basura se alternan con casas destruidas, farolas que se caen y pavimentos que comienzan a ceder hasta el límite de la preocupación. Esa es la imagen que ofrece esta zona de la periferia norte y prácticamente estrangulada por una vía férrea, en la que existe muy poca protección. «Aquí viven niños y veremos a ver si alguno no nos da un disgusto con el tren», advierte Yepes.

La suciedad es tan evidente y palpable que precipita la idea de que los riesgos para la salud son más de lo que parecen. Y peor aún es cuando se inspeccionan algunas de las casas en las que habitan familias enteras. Techos rajados por los que entra la luz y el agua cuando llueve, y casas semiderruidas que algunos utilizan de aseo y viviendas sin servicios, como la luz o el agua corriente.

En 2010, el Ayuntamiento, por unanimidad de todos los grupos políticos, aprobó una moción para abordar esta lamentable situación del área que el Plan General Municipal de Ordenación Urbanística denomina APR5. «Ya no valen más remiendos; se trata de un barrio que no reúne ni de lejos las mínimas condiciones de habitabilidad. Es una vergüenza que en pleno siglo XXI estemos consintiendo esto y no se nos caiga la cara de vergüenza. Lo que hay que hacer es realojar a las familias y meter la pala. Es una barriada en la que, dadas sus características -su estructura se asienta en un montículo de láguena (terreno arcilloso) con pronunciadas pendientes-, no es posible una actuación integral», esgrimió el entonces edil de IU, José Eduardo Illueca, en un Pleno. En aquella sesión de noviembre de 2010, se instó a que las corporaciones venideras elaboraran un plan para acabar con el problema, pero hasta ahora, la idea parece dormir el sueño de los justos.

Una década sin avances

«Yo he hablado con algunos de los concejales que antes venían por aquí, y ahora no quieren ni oír hablar de nuestro problema. Lo que es menester es que no pase nada, porque como pase va a recaer sobre las conciencias de algunos», se indigna Yepes.

Esta vecina recuerda, asimismo, que «tanto de la Comunidad Europea como de la Comunidad Autónoma dieron una subvención para el arreglo del barrio, pero no se ha hecho nada». Por eso, «hemos pensado que hasta aquí hemos llegado y, a partir de ahora nos vamos a organizar para que, de una vez por todas, nos hagan caso», dice esta vecina, que no descarta iniciar movilizaciones junto a los residente del entorno.

El concejal de Urbanismo, el socialista Antonio Martínez-Real Cáceres, reconoce que el Cabezo de la Fuensantilla «presenta una situación insostenible con la que poco o nada se pude hacer». Para el edil, «tendrá que establecerse un consenso y un acuerdo responsable de todos los grupos municipales, y sobre él, comenzar a trabajar sobre un asunto que nos preocupa y mucho». Así, anuncia que van a proceder a la revisión del actual PGMOU y destaca que será ese documento el que deberá de establecer las acciones que se decidan realizar.

«Es un asunto muy complejo puesto que estamos hablando de personas a las que, en caso proceder a reurbanizar la zona, habría que realojar. Además, también tenemos que revisar los registros de la propiedad para saber a quienes pertenecen las edificaciones», concluye el edil.