Prisión por violar la incomunicación con su exnovia con 600 páginas de mensajes

El Palacio de Justicia de Murcia, en una foto de archivo./Nacho García / AGM
El Palacio de Justicia de Murcia, en una foto de archivo. / Nacho García / AGM

Un juzgado de instrucción de Cieza había impuesto al denunciado la medida cautelar de prohibición de comunicarse con su exnovia y de acercarse a menos de 150 metros de ella

EFEMurcia

La Audiencia Provincial de Murcia confirmó la sentencia de un juzgado de lo penal de esta ciudad que condenó a un joven a un año de prisión y diez días de trabajos en beneficio de la comunidad por injuriar a su exnovia y participar en conversaciones con ella, a través de una red social. Los mensajes, al imprimirlos, ocupaban más de 600 páginas.

La sentencia señala que la denunciante admitió que había participado en esas conversaciones, pero que lo había hecho porque el joven, desde la ruptura de la pareja, «no estaba bien psicológicamente». La resolución que ahora se confirma declaró probado que un juzgado de instrucción de Cieza (Murcia) impuso al denunciado la medida cautelar de prohibición de comunicarse con su exnovia y de acercarse a menos de 150 metros de ella.

Sin embargo, «con desprecio de esa orden», desde enero de 2018 y durante siete meses le envió mensajes desde su teléfono y mantuvo conversaciones con ella a través de una red social, «cuya impresión originó más de seiscientas páginas». Además, algunas de esas conversaciones las subió, con imágenes, a otra red social.

El relato de hechos probados señalaba también que en la madrugada del 12 de agosto de 2018, al coincidir ambos en una discoteca de Cieza, la denunciante le dijio al acusado que debía marcharse de aquel lugar para cumplir la orden de alejamiento, una advertencia que le repitió en varias ocasiones. Poco después, cuando la chica salía del local, el denunciado se acercó al coche en el que se retiraba, junto con unas amigas, y la insultó, además de decirle que cómo podía estar con otro chico después de haber sido su novia.

La sentencia, ahora confirmada por la Audiencia, lo condenó a un año de prisión por un delito continuado de quebrantamiento de medida cautelar y a diez días de trabajos en beneficio de la comunidad por un delito leve de injurias. En su recurso, que no prosperó, el joven alegó que el teléfono desde el que se emitieron los mensajes no era suyo y que si se comunicó con ella fue al creer que la orden de alejamiento no estaba en vigor, ya que la denunciante participó en las conversaciones mantenidas a través de la red social.

Sobre ese último alegato, la sala se remite a la jurisprudencia del Tribunal Supremo, según la cual, el mero consentimiento de la víctima no hace que el hecho se convierta en atípico y, por tanto, carente de responsabilidad criminal alguna.

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