Bellas Artes eleva el esparto a símbolo del Patrimonio Cultural Inmaterial

Un grupo de esparteros ciezanos, en una imagen de archivo. /MUSEO DEL ESPARTO
Un grupo de esparteros ciezanos, en una imagen de archivo. / MUSEO DEL ESPARTO

El museo basado en los usos de este vegetal señala que «esto nos anima a trabajar para que se reconozcan los oficios ligados a esta tradición»

ANTONIO GÓMEZCieza

Las tradiciones se erigen en pilares sobre los que se asienta la demosofía, que es la verdad de los pueblos. Esparteros arrancando esparto, rodadas en las faldas del Picarcho, 'rastrillaores', 'picaoras' o 'hilaores', cuya memoria se custodia celosamente en el Museo del Esparto de la calle Pablo Iglesias. Una albacea de un tiempo pasado, pero indeleble, que sustenta no solo una tradición del siglo XX en Cieza, sino un mundo industrial, económico y de usos y costumbres sociales y familiares que engrosa la historia de la ciudad.

Ese universo etnográfico del esparto se encuentra estos días de enhorabuena. Y Cieza, la ciudad espartera por antonomasia, también. El BOE publicó hace unas semanas la resolución de la Dirección General de Bellas Artes, por la que se incoa expediente de declaración del esparto como manifestación representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial.

El presidente del Club Atalaya, Antonio Balsalobre, señala que «es un motivo para congratularse. Decir Cieza es decir esparto; por su historia, su paisaje, sus gentes... Antes había más de cuarenta fábricas en activo, y Cieza era conocida en toda España como el primer centro manufacturero de España en la producción de hilatura y cordelería».

La resolución del BOE detalla que «el interés en declarar la cultura del esparto como manifestación representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial viene justificado por la necesidad de proteger gran parte de este patrimonio, aún vivo. Pero presenta un rápido deterioro, debido a la avanzada edad de las personas que aún pueden transmitir sus conocimientos».

La protección de este patrimonio podría evitar la pérdida de saberes ancestrales pertenecientes a una cultura milenaria común a España, Marruecos, Argelia y Túnez, contribuyendo a la vez a fijar en sus lugares de origen a poblaciones expuestas a los traumas del paro y de la emigración. Desde el Museo del Esparto de Cieza muestran su «satisfacción por este reconocimiento. Es una distinción que nos anima a seguir trabajando para que culmine con éxito la segunda parte de este proyecto de carácter internacional: que los oficios artesanales ligados a la cultura del esparto sean declarados Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad».

«Recompensa a luchadores»

Poner en valor el origen y la evolución de las industrias de la seda y el esparto en la Región, sus principales actividades y los aspectos cotidianos de aquellas personas que dedicaron su vida a estas actividades fue siempre el objetivo del citado museo, por lo que el BOE viene ahora a refrendar ese camino firme, esa voluntad emprendida desde hace años.

Pedro Motos, uno de los voluntarios del Museo del Esparto de Cieza, tiene claro que «la cultura del esparto ha sido la seña de identidad durante decenios de la localidad». Motivo por el que el expediente que se incoa viene a dar una baño de recompensa a tantos luchadores durante décadas. El BOE señala que las localidades españolas en las que se siguen desarrollando actividades esparteras hoy día son Blanca, Calasparra, Archena y Cieza en Murcia; Jódar, Cabra del Santo Cristo y Úbeda en Jaén; Cúllar, Benamaurel y Castilléjar en Granada; Pilas en Sevilla e, incluso, Madrid.

Con esta declaración, nombres como 'Valentía', 'Regior', 'Gilo', 'Chusco', Deíles y Manolo 'Cañete', esparteros legendarios ciezanos que firmaron con sudor una época de la historia de Cieza, no quedarán archivados en viejos legajos polvorientos, sino que permanecerán vivos en la memoria de todo un pueblo.

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