La CHS reconoce ahora la existencia de una rambla que atraviesa la almenara que colapsó por el barro en San Javier
El cauce, roturado para la agricultura y con peligro de generar riadas, será identificado en la nueva revisión de los mapas de zonas inundables
La almenara del Canal Nuevo de Cartagena, por donde entraron 3.000 toneladas de barro a la red de abastecimiento de agua potable ... de los municipios del Mar Menor durante las riadas que generó la dana 'Alice', está construida justo en mitad de una rambla que no estaba reconocida hasta ahora por la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS). El cauce, de una longitud de doce kilómetros y que no tiene nombre oficial, será incluido ahora en los mapas que prepara el organismo de cuenca para el tercer ciclo de planificación contra el riesgo de inundaciones, que abarcará el periodo 2028-2033.
A día de hoy, el Sistema Nacional de Cartografía de Zonas Inundables del Ministerio para la Transición Ecológica no identifica ese curso de agua como una rambla costera que desemboca en el Mar Menor, ni tampoco lo distingue como una zona de Dominio Público Hidráulico, es decir, de terrenos que tendrían que estar vigilados y protegidos por la CHS. El trazado de la rambla discurre por parcelas agrícolas que alteraron su recorrido y su capacidad de desagüe, y que durante la dana llegó a llevar un caudal de más de dos metros de altura que impactó contra la instalación de la Mancomunidad de los Canales del Taibilla (MCT). La entrada de barro en la almenara durante la dana del 11 de octubre dejó sin agua potable a unas 100.000 personas de varios municipios del Mar Menor. El restablecimiento del servicio fue progresivo y duró hasta 16 días.
En los visores cartográficos de la Confederación y del Sistema de Información Territorial de Murcia solo aparece en esa zona, entre los pueblos de El Mirador y Lo Romero, en San Javier, una «vía de drenaje histórica» catalogada como «vaguada» y «no altamente peligrosa», y que también atraviesa la almenara que sirve para sectorizar los tramos del canal del Campo de Cartagena con el fin de regular, mantener, desaguar o aliviar el agua potable que circula por él.
El Taibilla defiende que las alteraciones del suelo han cambiado el curso del agua y Agricultura asegura que lleva en ese estado 40 años
Ahora, la CHS define en la nueva actualización de los mapas inundables, que están en información pública, un trazado paralelo a esa vaguada y que, en determinados puntos, mantiene el mismo recorrido hasta alcanzar otro nuevo cauce en mitad de la trama urbana de San Pedro del Pinatar. Este, a su vez, finaliza su recorrido en el canal perimetral del parque regional de Las Salinas, que a su vez desemboca en la laguna salada. La institución tiene pensado añadir a esa cartografía siete nuevos tramos con alto riesgo de inundabilidad en el entorno del Mar Menor que hasta ahora no estaban catalogados como tal, pero entre ellos no figura la rambla que provocó el corte de agua potable a 100.000 vecinos durante más de dos semanas.
Dominio Público Hidráulico
La CHS, en una respuesta a LA VERDAD el pasado viernes sobre la situación de las parcelas agrícolas cuya roturación denunció la Mancomunidad como origen de la riada, aseguró que «no existe Dominio Público Hidráulico en la zona de afección» de la almenara, «por lo que el organismo de cuenca no ostenta ninguna competencia» en los terrenos que rodean a la infraestructura, informa José Alberto González. En nuevas consultas realizadas ayer, la institución no aclaró por qué no estaba reconocido de forma oficial ese cauce en la cartografía de zonas inundables y si había tenido en cuenta, a la hora de identificarlo, el estado actual del mismo, alterado por cultivos agrícolas, en su mayoría leñosos.
Ese cauce estará considerado, una vez aprueben los nuevos mapas el Gobierno de España, como un 'tramo no Área con Riesgo Potencial Significativo de Inundación (ARPSI) estudiado o revisado'. Sin embargo, la zona de la almenara del Taibilla sí ha sido incluida, tanto aguas arriba como aguas abajo, en las zonas de flujo preferente de la cuenca vertiente al Mar Menor, es decir, aquellos terrenos donde se pueden generar riadas por la velocidad que coge el agua por la pendiente. El norte del Campo de Cartagena registró en la noche del viernes 11 de octubre hasta 180 litros por metro cuadrado en el entorno de El Mirador, lo que disparó el caudal en las ramblas.
Medidas tras la dana de 2016
La Mancomunidad de los Canales del Taibilla, a preguntas de este periódico, especifica que el Nuevo Canal de Cartagena se construyó en 1980 y que sus almenaras se ubicaron próximas a las vías de drenaje o vaguadas por si era necesario vaciar la canalización. La de El Mirador se proyectó «en las cercanías de una vaguada fuera del flujo de escorrentía», aunque la institución ya ha anunciado que se cambiará de ubicación. La dana de 2016 generó otra crisis de agua potable, al entrar barro por la misma almenara de El Mirador, algo que la MCT achaca también «a las modificaciones que se habían producido hasta el momento en sus alrededores».
Tras este episodio, el Taibilla asegura que tomó medidas «para proteger la almenara» ante «esas modificaciones [de terrenos agrícolas] que se habían producido desde su construcción», pero el problema se ha vuelto a producir en el mismo punto. «La falta de control en el entorno desde ese momento hasta hoy ha permitido la realización de modificaciones de tal intensidad que las medidas de protección adoptadas para la almenara hayan resultado inútiles, dejando a la almenara ahora en una posición de completa desprotección».
Fuentes de la Consejería de Agricultura afirman que esas roturaciones se llevaron a cabo hace 40 años tras la construcción del canal del Postrasvase y el desarrollo del regadío en la zona, y critican que no se tomaran medidas suficientes para evitar otro colapso del canal. La Mancomunidad apunta a la falta de control sobre la ordenación del territorio, competencia del Gobierno regional: «Lo que hay que plantearse es cómo a partir de una situación inicial, con una vaguada que siempre ha transcurrido por un trazado, se haya permitido modificar el terreno de forma que esa vía de drenaje se haya desplazado, llevando ahora el flujo de agua de lluvia hacia una infraestructura tan esencial».
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