«Mi casa no es segura; siento angustia»

Adelina Sánchez volvió a hacer ayer acopio de víveres y medicinas ante la previsión realizada por la Agencia Estatal de Meteorología./Jaime Insa / AGM
Adelina Sánchez volvió a hacer ayer acopio de víveres y medicinas ante la previsión realizada por la Agencia Estatal de Meteorología. / Jaime Insa / AGM

La presidenta de los afectados por la riada de San Wenceslao vuelve a hacer acopio de víveres: «Las administraciones no han hecho nada desde entonces», denuncia

INMA RUIZLORCA

«Sé que mi casa no es segura, la indefensión es total y siento mucha angustia». Con esta crudeza se expresaba ayer la presidenta de la Plataforma de Afectados por la Riada (Pailor), Adelina Sánchez, mientras hacía acopio ayer de víveres, bombonas de gas butano, medicinas, baterías y linternas en su vivienda unifamiliar de la pedanía de Campillo ante la alerta roja por lluvias, la primera desde la trágica riada de San Wenceslao, de la que el 28 de septiembre se cumplirá el séptimo aniversario. La avenida arrasó las pedanías lorquinas de Campillo y Torrecilla y se llevó por delante la vida de cinco personas en la comarca del Guadalentín. Según Adelina Sánchez, la situación puede volver a repetirse porque la vulnerabilidad de la zona no ha variado. Las administraciones públicas «no han hecho nada desde entonces», denuncia la representante de la plataforma vecinal en declaraciones a 'La Verdad'. La red de drenaje «no existe o se ha modificado» y el agua que viene desde Torrecilla se lleva todo lo que encuentra a su paso, campo a través, hasta la rambla de Biznaga.

«Ahora sé el significado de la palabra 'sinvivir'» lamenta Adelina con pesar. Sabe que no podrá hacer nada por minimizar los daños que puedan ocasionar estas nuevas lluvias torrenciales. «No sabes lo que te va a pasar», explica. Una circunstancia que no es excepcional para ella, que ya ha convertido casi un ritual el hecho de hacer acopio de alimentos cada vez que el cielo amenaza con tormenta. «No hace falta que llueva mucho, con que caigan 20 litros por metro cuadrado no podré salir de casa. Esto me ha pasado ya dos veces desde la riada», protesta.

Adelina Sánchez sabe cómo actuar en cuanto empiece a llover. Se refugiará en la buhardilla de la vivienda junto a su marido y sus dos hijos de corta edad. «Creo que es el único sitio en que estaremos a salvo», explica, ya que fue la única zona de la casa que no quedó anegada por el agua en 2012. Recuerda esta mujer que en aquella ocasión algunos vecinos estuvieron «con el agua al cuello» dentro de sus hogares, y que fueron rescatados en helicóptero desde los tejados o en embarcaciones.

«El único sitio en el que estaremos a salvo es la buhardilla de la vivienda, la única zona que no quedó anegada por el agua en el año 2012», relata Sánchez

Los afectados siguen reivindicando soluciones «porque nos va la vida en ello». Relata Adelina Sánchez que muchos de sus vecinos llevan días sin dormir, «se pasan la noche mirando por la ventana» y otros «ponen el despertador cada dos horas para vigilar si viene el agua».

Especial vigilancia

El alcalde de Lorca, Diego José Mateos, acompañado de técnicos municipales y de Emergencias, recorrió ayer los puntos más vulnerables de Campillo y Torrecilla y la confluencia con la rambla de Biznaga para «atender las indicaciones» de los afectados y «para hacer una especial vigilancia en esas zonas», explicó. Mateos también lamentó que «poco o nada se ha hecho desde 2012» y que la situación de riesgo es la misma que entonces. Pailor conmemorará el séptimo aniversario de la catástrofe el último domingo de septiembre con una concentración reivindicativa.