La muy virtuosa sociedad de descamisados de Cartagena

Una reunión de la sociedad patriótica de los 'Virtuosos Descamisados' durante el breve trienio democrático. /
Una reunión de la sociedad patriótica de los 'Virtuosos Descamisados' durante el breve trienio democrático.

En el Trienio Liberal (1820-1823) una sociedad patriótica promovió la democracia, antes de que Fernando VII la aplastara

LUIS MIGUEL PÉREZ ADÁN HISTORIADOR Y DOCUMENTALISTA

En la historia del convulso siglo XIX en España aparecen episodios que tuvieron como consecuencia movimientos revolucionarios que intentaban establecer un régimen liberal frente al absolutismo. Situados en el trienio de 1820-1823, denominado 'liberal', nos encontramos con un gobierno constitucional gestado tras el pronunciamiento del general Riego. Corría enero de 1820 y fue a la vez un momento paradigmático y una oportunidad perdida para la modernización del país, abortada por la intervención militar francesa y la vuelta al absolutismo de la mano de Fernando VII. Quizás una causa del fracaso fue la escasa participación popular. La falta de sustento social convirtió en efímero un brote democrático que debió tener una mayor trascendencia.

En Cartagena, este trienio se vivió intensamente, tal y como lo relata el catedrático Pedro Egea Bruno. «La ciudad marítima se sumergió en una primavera política, exteriorizándose los símbolos de la libertad recobrada», escribe este estudioso. Una muestra de ese florecimiento de la libertad es la aparición de las denominadas sociedades patrióticas. Hoy nos referiremos a una de ellas: los Virtuosos Descamisados.

Este grupo apareció como una asamblea multitudinaria de apostadores por la libertad, que utilizó los discursos y la prensa como vehículos de su radicalidad frente al absolutismo del monarca. Contó con la aquiescencia de marineros y de operarios de la Maestranza y del Arsenal que, empobrecidos por la situación, veían como alternativa este movimiento revolucionario.

El 25 de agosto de 1821, vecinos de Cartagena, autodenominados Hijos de Riego, constituyeron una sociedad patriótica denominada 'Virtuosos Descamisados'. Ellos fueron los principales promotores del alzamiento de 1821. Ese año Cartagena vivió una sublevación parecido al de otras ciudades españolas. Fue un movimiento de desobediencia civil, que en el caso de nuestra ciudad capitaneó el propio concejo municipal, al cual había llegado un grupo de liberales de la primera hornada. Benito Sáez, Andrés Albacete, Pedro Molla Sartorio, Francisco Mateos, Félix Mir, José Martínez León, Fulgencio Rivera, Manuel Zagales, Juan Peñafiel, Diego Sastre, Francisco Catalá y Blas Cassola fueron algunos de ellos y se autotitularon vengadores de la aristocracia.

La pobreza es un decreto de la fortuna; pero la virtud es una libre adquisición por la propia razón. Esta sociedad se vanaglorió de llamarse 'Descamisada', porque sus triunfos y sus laureles no fueron nunca comprados por las riquezas. Fueron obtenidos gracias a unas virtudes, alejadas del lujo de los palacios. «Solo se acomodan en los pechos nobles del virtuoso artesano, del labrador modesto y del honrado pobre resignado con la voluntad de Dios», según los definió el presbítero Ramón de los Santos García, en 1822.

La realidad de las circunstancias se impuso de nuevo en el devenir histórico y la vieja máxima se cumplió. Si la revolución no triunfa, se impone la contrarrevolución. El Trienio no superó sus contradicciones. Los liberales, que apostaron a un tiempo por la consolidación del orden burgués y por la represión de sus bases populares, no pudieron hacer frente a los 'Cien mil hijos de San Luis'. Con el absolutismo, los descamisados desaparecieron.

Mientras estuvieron en activo, en Cartagena, intentaron mejorar la forma de vida del pueblo y promover su amor por la libertad. Por otra parte, mientras se reclamaba el voto popular para las clases acomodadas, se trataba de evitar que el pueblo demandase otros derechos. Sus miembros celebraban sus reuniones en la calle Mayor, en un local sobre cuyas dos puertas interiores se podían leer las siguientes inscripciones:

'Sociedad de hombres virtuosos / Que dejó el despotismo sin camisa:/ Constitución o muerte es la divisa/ De estos descamisados laboriosos. / En esta sociedad siempre sumisa/ A la ley, la virtud será acatada:/ Sociedad de hombres libres es llamada,/ Y libertad o muerte es su divisa'.

Esta sociedad patriótica existió hasta la caída del régimen constitucional. En sus reuniones, tribunas y opiniones propagó el liberalismo entre el pueblo. Fue germen de los futuros derechos y de la libertad de expresión, de reunión, de asociación y de imprenta. La formaron los adalides en la defensa de estas libertades y quienes de verdad formaron una opinión pública propia al margen de la estatal.

Para finalizar alguien escribió:

'Loor eterno, salud y felicidad a la Sociedad de Descamisados de Cartagena de Levante, cuyas virtudes son ejemplo de libertad nacional, del exterminio de toda tiranía y de justa venganza que la imperdible Soberanía de los pueblos debe usar contra los aristócratas opresores. Recibid mis puros afectos, mi unión leal a vuestros sentimientos liberales, con todo lo que me pondréis en el último lugar de vuestros eternos, amigos'.

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