Vinos de La Cerca

El capellán Lázaro Gomariz y el bodeguero Domingo Alcaraz, rodeados de autoridades, cortan la cinta. / LV
El capellán Lázaro Gomariz y el bodeguero Domingo Alcaraz, rodeados de autoridades, cortan la cinta. / LV

TOMÁS MARTÍNEZ PAGÁN

En los últimos 150 años, la elaboración del vino ha evolucionado considerablemente como arte y ciencia que es. En España, la revolución tecnológica de los años 80 hizo posible reducir los defectos de los vinos pero, como contrapartida, produjo su uniformización. Con el fin de afrontar el reto de satisfacer la demanda de un creciente mercado sin perder el carácter individual de sus vinos, nos encontramos ahora ante una segunda revolución, que implica volver a descubrir la calidad más allá de la técnica, creando un producto con personalidad que haga honor a ese arte intemporal que ha dejado su impronta en la historia y en la diversidad de la cultura europea.

Y ese es el reto que se ha propuesto la Bodega Viña La Cerca, situada en Pozo Estrecho, un enclave especial del Campo de Cartagena, con un clima mediterráneo con matiz subdesértico, temperaturas suaves en invierno y veranos calurosos; características que le permiten alcanzar a la uva un punto óptimo de madurez que hace que sea en nuestra comarca donde se produzcan las primeras vendimias de España.

La bodega tiene unas condiciones de temperatura y humedad equilibradas de manera natural todo el año, imprescindibles para la buena conservación y la crianza del vino en tinaja de cerámica o en barrica de roble francés, siguiendo un proceso 100% artesanal. Desde que comenzaron con su proyecto, su idea ha sido la de honrar los principios de nuestros antepasados, que comenzaron a trabajar esa tierra en 1869. Como su propietario siempre dice: «En nuestras raíces, muchas veces, es donde encontramos nuestro futuro».

El espíritu vitivinícola y emprendedor de Domingo Alcaraz Roca, su propietario, se ve reflejado además de en la calidad de sus vinos, en la investigación sobre diferentes métodos de cultivo que respeten el medio ambiente, en los procedimientos de recuperación de las cepas autóctonas y en el uso de aquellos procesos de elaboración que sean completamente artesanales, habiendo entrado ya así en lo que podríamos considerar la tercera revolución del vino: la sostenibilidad, la excelencia del producto y la contribución a mejorar el mundo que les rodea.

De ahí que sigan prácticas artesanales para que el proceso de elaboración sea respetuoso con la uva y ensalce sus cualidades. Todas las uvas se vendimian a mano, disponiéndolas en pequeñas cajas de 10 kilos de capacidad para evitar asegurar la máxima integridad el fruto. Una vez recogida, se selecciona por racimos y por granos y, con una prensa artesanal realizan un prensado breve y suave. De ahí, por gravedad, pasa al depósito, evitando de ese modo que se estropee la piel y sacar todo el potencial de la uva.

Método tradicional

La fermentación se realiza en tinajas, utilizando levaduras autóctonas y eliminando cualquier elemento agresivo para el paladar que originalmente están presentes en el mosto. Por último, realizan la crianza del blanco Merseguera en tinajas de cerámica y la del tinto Monastrell en barrica de roble francés durante 6 meses, dando como resultado unos exquisitos vinos, tal y cómo pudimos comprobar en la bendición de la bodega, el pasado fin de semana.

Domingo Alcaraz reunió a más de 80 invitados de todos los sectores sociales de ciudad para que, bajo la advocación de San Gines de la Jara, patrón de los viticultores, el capellán de la Hermandad y Cofradía de San Ginés, Lázaro Gomariz, bendijera la bodega. Después recorrimos los viñedos, la bodega, las salas de elaboración y embotellado y el museo con aperos con el que quieren ilustrar a sus visitantes sobre los usos y las costumbres del trabajo agrícola y ganadero en nuestra comarca.

Finalizamos el recorrido en una bonita sala de catas, rodeados de tinajas, con una barra de época, suelo de albero sevillano y mesas de degustación, donde nos sorprendieron con las elaboraciones de la cocina de Encarna, su madre, y de Maribel: surtido de salazones con almendras, longaniza de pellizco, blanco de matanza, salchichón, chorizo y tocino campero en rodajas, un surtido de quesos de la Yerbera, tostas de pan de campo con sobrasada, aceitunas de la finca y alcachofas en conserva, producidas también en La Cerca, y unos cordiales y cuencos de arroz con leche para darle el punto dulce a la velada.

Durante la cata, Domingo fue explicándonos los vinos que íbamos probando, desde su elaboración hasta su ficha técnica, con sus notas de cata y su maridaje. Así pudimos conocer que el blanco Merseguera es complejo e intenso en nariz, con un paladar untuoso y atractivo en la boca que marida muy bien con encurtidos, salazones, frutos secos, quesos, arroces de pescado, pescados azules y carnes blancas. El tinto Monastrell es rico en matices florales y frutales que, aunque se muestra fresco y elegante en la boca, tiene un final largo en el que aparecen notas ahumadas y especiadas, convirtiéndose así en un vino muy versátil para maridar con todo tipo de tapas. Sin olvidar su espumoso y la última novedad: las ánforas vitrificadas de ambas variedades, con su estuche de diseño, que serán referencia de esta joven bodega.

Como se comentó en la degustación, sería un buen momento para que el Instituto de Turismo de la Región, que preside Paco Bernabé, ponga en marcha un paquete turístico para visitar las bodegas y las destilerías de nuestra Trimilenaria, para promocionarlas igual que se viene haciendo con las DO Jumilla, Yecla y Bullas; para que todo el mundo sepa que aquí también se producen buenos vinos y licores. Buena muestra de ello son las bodegas Serrano, Tomás Ferro de la UPCT, en La Palma, El Pitero Ara Pacis y La Cerca, y las destilerías Licor 43 y Roniwesk. Se podría hacer un paquete singular con seis visitas para cruceros, turistas y cartageneros, acompañado de gastronomía autóctona.

Acabo con tres palabras que son el leitmotiv de Viña La Cerca y de su propietario: «Pasión de Artesano». Esperemos que esto se pueda convertir en una nueva alternativa turística y potencie el sector empresarial. «Quien bien bebe, bien vive», reza el dicho, y eso es lo que les deseo.