La UPCT pide mejorar la formación laboral para ajustarse la digitalización

Djamil Kahale ve clave reforzar los lazos entre empresa e instituciones y blindar los derechos de los trabajadores ante la revolución digital

LA VERDADCartagena

La transformación tecnológica que supone la digitalización y la transición hacia la industria 4.0 tendrán un hondo impacto en las relaciones laborales de las próximas décadas. Es un fenómeno que está estudiando un investigador de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT), Djamil Tony Kahale Carrillo, con el proyecto 'El impacto de la Industria 4.0 en el trabajo', financiado por la Fundación Séneca.

Este profesor de la Politécnica, doctor en Derecho del Trabajo, apuesta por adaptar a la nueva realidad industrial todo el entorno del mundo laboral, desde las normativas jurídicas a la educación. «Si hay una Industria 4.0 debe existir una Formación 4.0», sostiene Kahale Carrillo. A su juicio, «debe haber una alianza entre la empresa y las instituciones educativas para responder a las crecientes demandas de nuevos perfiles profesionales». Carrillo lidera uno de los quince proyectos de la UPCT subvencionadas por la Comunidad Autónoma en su última convocatoria de ayudas a proyectos de investigación científica y técnica.

En él, también plantea reformular la negociación colectiva, en pos de un «sindicato 4.0», que pueda dar respuesta a los intensos cambios relacionados con la cuarta revolución industrial, que resume así: «intensificación de la carga de trabajo, nuevos riesgos para la seguridad y la salud en el trabajo, mayores requerimientos de flexibilidad y disponibilidad y una mayor capacidad de las empresas para el control y la vigilancia de las y los trabajadores». Por ello, uno de los objetivos del proyecto es estudiar cómo afecta a la vida de los trabajadores.

Vida laboral y familiar

Entre los aspectos positivos que se atisban con la digitalización está la extensión del teletrabajo, para facilitar la conciliación de la vida familiar con la laboral, apunta Carrillo. Y sostiene que será labor de los representantes de los trabajadores «proponer cláusulas para proteger a los empleados cuyas funciones desaparezcan por la automatización de tareas».