Tres policías, tres minutos, una vida

Los agentes Pablo González, Marco Antonio Auñón y Jesús Sánchez, con la niña a la que reanimaron, ayer ante la Comisaría. / J. M. RODRÍGUEZ / AGM

Los agentes reaniman a una niña de 13 meses que sufrió un colapso en su casa de Las Seiscientas y la salvan de una muerte cierta, según los médicos

Eduardo Ribelles
EDUARDO RIBELLES

«En el Día de Todos los Santos, un policía llamado Jesús y dos compañeros salvaron a mi niña de trece meses de la muerte. Les debe la vida y ni ella ni yo podremos agradecer nunca suficientemente lo que hicieron». Así se manifestaba ayer la autora del mensaje, una cartagenera de 31 años, mientras observaba al oficial Marco Antonio Auñón jugando en Comisaría con su hija, a la que reanimó junto con Jesús Sánchez y Pablo González. La niña sufrió un «pico febril» con parada cardiorrespiratoria, el jueves por la tarde en su casa de la barriada Virgen de la Caridad, y fue la actuación coordinada de los policías, que la reanimaron y la trasladaron al 'Parchís', en tres minutos, lo que evitó su muerte o que sufriera daños neuronales graves por falta de oxígeno en el cerebro. «Eso dijeron los médicos», dijo la madre.

Los agentes, a los que sus superiores directos propondrán para una mención que podría acabar en medalla, acudieron a un domicilio de la calle Alcalde Manuel Carmona a las ocho menos cuarto de la tarde, alertados por un posible caso de acoso machista. Jesús y Pablo esperaban en el portal con el sospechoso, un ciudadano de origen rumano, mientras Marco Antonio tomaba los datos de su expareja, con la que estaba su hija.

«La niña puso los ojos en blanco, perdió el conocimiento y se desplomó hacia delante en la trona», explicó el oficial, que la cogió en brazos y le introdujo los dedos en la boca para liberar las vías respiratorias.

Un «pico febril» por una vacuna puede ser la causa del síncope evitado por los funcionarios

Tanto la madre como su otro hijo, de ocho años, se quedaron en shock, mientras el policía aplicaba las reglas básicas de los primeros auxilios. «Le eché la lengua hacia delante y empecé con un masaje cardiopulmonar. También avisé a mis compañeros, que estaban en la puerta», indicó.

Marco pidió una ambulancia y Jesús le relevó en la reanimación, nada más subir a la casa. La pequeña reaccionó; intentaba respirar. «Vamos al Parchís», le oyeron decir sus compañeros a Pablo, que cogió en brazos a la niña y la trasladó en el patrulla.

En el centro de salud los facultativos le suministraron un supositorio que hizo que volviera en sí. La ambulancia llegó justo a tiempo para llevarla al Santa Lucía, escoltada por los tres policías. La pequeña quedó en observación hasta que, pasada la una de la madrugada, recibió el alta.

La mujer agradece en una carta su actuación y sus superiores sopesan una mención honorífica

«Los médicos nos dieron una explicación que, hasta ahora, es la que manejamos. Mi hija se puso la vacuna triple vírica hace una semana y eso le pudo producir, como reacción, un pico febril que podría haber acabado con su vida de forma fulminante», explicó ayer la madre.

La feliz coincidencia de la presencia de los agentes en el domicilio y su rápida reacción evitaron la tragedia. «Para esto nos sirven los cursos de primeros auxilios que recibimos», indicó Marco Antonio Auñón.

Una vez en el hospital, María Dolores perdió contacto con los agentes. «Cuando le dieron el alta a mi hija, ya no pude hablar con ellos. Por eso he querido hacerles un reconocimiento. Gracias a estos tres héroes hoy puedo disfrutar de mi hija y ella puede seguir siendo mi pequeña», explica la madre en una carta manuscrita. La asociación de vecinos del barrio también subrayó ayer la buena acción. Juan Gómez, su presidente dijo que esto «demuestra que la Policía Nacional está muy presente en el barrio».

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