Tras la pista de la ermita de San Julián

Restos del Hospicio de San Julián, en la ciudad de Cartagena, con el muelle de contenedores al fondo./
Restos del Hospicio de San Julián, en la ciudad de Cartagena, con el muelle de contenedores al fondo.

LUIS MIGUEL PÉREZ ADÁNHISTORIADOR Y DOCUMENTALISTA

En las laderas del monte de San Julián existen los restos de una de las más antiguas ermitas de Cartagena. Durante siglos fue un lugar de devoción y romerías asociado con un manantial de agua dulce que, junto a la más conocida fuente de San Juan, abastecía del líquido elemento a una sedienta ciudad.

Casualmente, analizando planos de la bahía y de la ciudad de Cartagena correspondientes al siglo XVIII, me llamó poderosamente la atención la localización de una ermita denominada de San Julián en varios de ellos. Al desconocer su existencia, en primera instancia y utilizando métodos informáticos pude superponer el plano del XVIII a la imagen actual por satélite, comprobando que en el mismo lugar en donde se emplazaba dicha ermita, se vislumbraban unas estructuras coincidentes con las antiguas.

Antes de realizar cualquier indagación de campo, me dispuse a recabar toda la información posible acerca de esta ermita, bibliografía de otros autores y documentación existente en Archivos históricos. Algunos de estos resultados se exponen a continuación.

Vicente y Portillo, en su obra de 1889 'Biblioteca Histórica de Cartagena Tomo I', nos transcribe un manuscrito de la colección de Vargas Ponce de 1760, en donde este último hace una descripción de un edificio denominado de San Julián en este emplazamiento: «Convento de los Agustinos y hoy montón de ruinas, pues todo se viene abajo..., pues también este tiene fuente, que nace poco más arriba, de la mejor agua, a mi gusto, de toda Cartagena».

En la década de los años treinta del pasado siglo XX, el cronista de la ciudad Federico Casal, en su obra titulada 'Folklore de Cartagena', describe una romería nominada de San Julián. En ella vuelven aparecer anotaciones sobre esta ermita y la fuente, tal como se describen a continuación: «Todos los años, el día 7 de Enero, festividad de San Julián, Obispo y Mártir, se celebraba una romería en la falda del monte de San Julián donde, próximo a la orilla del mar, existía una ermita erigida bajo la advocación de dicho Santo, del que tomó el nombre la montaña».

Pero quizás sea un texto publicado en 1702, bajo el título 'Descripción Verídica, y Puntual de la Ermita, y sitio de San Julián de Cartagena', cuyo autor es el Padre Maestro Fray Alonso de Castilla, en donde mejor se describe esta ermita con sus edificaciones y alrededores, ahora bajo la orden de los Padres Mercedarios que han instalado allí un hospicio y lazareto para redimir a los cautivos de tierras norte africanas.

En cuanto a fuentes documentales, hemos podido constatar en el Archivo Municipal la existencia de referencias que nos llevarían al año 1294, en donde una Bula redactada por el Papa Bonifacio IV cita a esta ermita y su fuente. También en el año 1531, el Papa Clemente VII da posesión a Diego Vázquez de la rectoría de dicho eremitorio, con su rica huerta y manantial.

En un documento de 1574, el Concejo de Cartagena nombra mayordomos de esta ermita a Luis Bienvengud y a Francisco García. En 1607, su mayordomo Francisco Vidal Bellido intercede para que se arregle la fuente llamada de San Julián, que había dejado de traer agua. Y en un libro de cuentas de 1612, aparece un pago al ermitaño de este lugar para arreglar dicha ermita y canalizaciones de la misma fuente.

También hay documentación referida a la cesión por parte del Ayuntamiento a los Padres Mercedarios de la ermita y fuente de San Julián en la fecha referida de 1702, y finalmente el abandono de esta, el 17 de septiembre de 1708.

Restos en el monte

Se tiene referencia en 1796 de un intento de venta. Para entonces, la Ermita de San Julián es ya solo unas ruinas, el huerto se encuentra totalmente abandonado y únicamente se sigue utilizando el Lazareto, que todavía emplea el agua de la fuente hasta 1807, Entonces se canalizan las aguas de la Fuente de San Julián, para unirlas con las de la Fuente de San Juan y abastecer las propias que se encuentran en varios lugares de la ciudad.

Desconocemos el momento preciso en que de este manantial dejó de manar agua. Seguramente a principios del siglo XIX, los terrenos fueron adquiridos por particulares, pero nunca más se pudo observar actividad alguna ni religiosa, agrícola e industrial por aquella zona.La configuración del terreno cambió radicalmente, los árboles y la vegetación desaparecieron ante la falta de agua, y las escorrentías de la abrupta ladera modificaron los posibles aterramientos, quedando solamente algunos muros de las antiguas edificaciones, que es lo perdurado hasta hoy. A tenor de todo lo anteriormente expuesto, podríamos encontrarnos ante los restos de la antigua Ermita y Fuente de San Julián, con referencias documentales desde 1294 a 1807.

Dada la importancia y significado histórico que para la ciudad de Cartagena tiene esta Ermita del siglo XIII, sería deseable una intervención por parte de las administraciones competentes para poder verificar estos extremos y catalogar convenientemente su existencia y conservación.