El tráfico rodado satura de ruido cinco zonas residenciales junto a los accesos a la ciudad

Trafico rodado en el cruce de la Avenida de Víctor Beltrí con la Vereda de San Félix, con una zona residencial al fondo. /pablo sánchez / agm
Trafico rodado en el cruce de la Avenida de Víctor Beltrí con la Vereda de San Félix, con una zona residencial al fondo. / pablo sánchez / agm

Santa Lucía, Canteras, José María Lapuerta y Barrio Peral destacan en el mapa de zonas sensibles aprobado por la Junta de Gobierno

Eduardo Ribelles
EDUARDO RIBELLESCartagena

La Nueva Santa Lucía, el complejo hospitalario y el instituto Hespérides; el instituto Los Molinos y las urbanizaciones de José María Lapuerta y el Barrio Peral; La Vaguada y Canteras, Molinos Marfagones y la Nueva Cartagena. Todas esas son zonas saturadas acústicamente o que corren el riesgo de estarlo a corto y medio plazo. Es el efecto del tráfico por accesos de gran capacidad que los atraviesan o pasan junto a esos lugares. El mapa de ruidos, aprobado ayer inicialmente en la Junta de Gobierno Local, identifica estas zonas porque llegan a superarse los 65 y los 70 decibelios de media en las horas punta, con picos más elevados aún en ocasiones. Este documento irá seguido de un plan de acción, con medidas correctoras que pasan por la instalación de pantallas aislantes, principalmente.

El mapa de ruidos llegó a la reunión del equipo de gobierno con seis meses de retraso sobre el calendario que ha impuesto la Unión Europea. Limita la zona de estudio al centro urbano, los barrios costeros y los de interior hasta Santa Ana. Y se centra en identificar cuatro fuentes de ruido continuo que hay que vigilar: el derivado de la actividad industrial, el del tráfico ferroviario y el de la circulación de vehículos por carreteras, calles y plazas. La UE exige también revisar los aeropuertos como fuentes de contaminación acústica, pero Cartagena no tiene ese problema.

Puntos negros

Avenida de Victor Beltrí.
Rotonda de cruce con la Vereda de San Félix y aledaños. Afección a centros educativos y casas.
CT-33 (acceso al Puerto).
Tráfico pesado hacia los muelles. Afección al Hospital, al IES Hespérides y a bloques residenciales
Eje Transversal.
En especial, el tramo junto a los edificios de Nueva Cartagena.
RM-E22 y RM-332.
Travesías de Canteras y Molinos Marfagones. Afección a casas bajas y edificios de viviendas.

Los técnicos que han elaborado el documento insisten en que la circulación es, con creces, el principal generador de ruido urbano. Contra lo que se pueda pensar, el problema es más acusado en los accesos que en el centro de la ciudad. Un ejemplo es la Avenida de Víctor Beltrí, que desde su construcción se ha convertido en una vía utilizada por miles de automovilistas que pasan a pocos metros del instituto Los Molinos de Barrio Peral, del campo de fútbol de José María Lapuerta y de una zona de chalés adosados en la esquina con la carretera de La Asomada. Allí se han detectado niveles medios de más de 65 decibelios, por encima de los valores que la Organización Mundial de la Salud indican como aconsejables en colegios y hospitales.

En este caso, el tráfico es fundamentalmente de turismos de particulares, dado que este vial propiedad del Ayuntamiento es un acceso importante desde los barrios de la zona norte del municipio.

En el caso de la CT-33, el tráfico de camiones generado por la dársena de Cartagena se une al de los habitantes de Santa Lucía, de Los Mateos y de Lo Campano para convertir esta carretera del Estado en otro lugar en riesgo de saturación acústica. La entrada en funcionamiento del Hospital Santa Lucía incrementó el número de vehículos y sumó decibelios, que se pueden llegar a situar incluso por encima de los registrados en Víctor Beltrí. En este último vial, el Ayuntamiento es el responsable de tomar medidas. En el de acceso al puerto, corresponde a la Demarcación de Carreteras. Asimismo, la Consejería de Fomento será informada del resultado del mapa de ruidos para que haga las correcciones pertinentes en el Eje Transversal, a su paso por la Nueva Cartagena. La carretera de Canteras (RM-E22) y la de Molinos Marfagones (RM-332) también tienen elevados índices de ruido. En este caso, los técnicos municipales saben que la Comunidad ha hecho los estudios de estas carreteras regionales, que tendrán que cotejar con los del Ayuntamiento para buscar soluciones que mitiguen los efectos de la contaminación acústica.

Pantallas en lugares sensibles

Al mapa de ruidos le quedan aún meses de tramitación, con aportaciones, alegaciones y una revisión final de la Comunidad, antes de ser un documento terminado. Cuando eso ocurra, se comenzará a hacer un plan de acción con las medidas correctoras concretas. «No se trata de llenar de pantallas aislantes toda la linde de las carreteras, sino de colocarlas donde son realmente necesarias», indicó uno de los técnicos encargados de este proyecto. Un ejemplo es el cruce de la Avenida de Víctor Beltrí con la Vereda de San Félix; otro, el tramo de la CT-33 junto al Hespérides y frente al Hospital Santa Lucía.

En el caso del casco urbano, la publicación del mapa de ruidos tiene lugar de manera simultánea a la preparación de los planes municipales de movilidad. Medias como la creación de itinerarios con limitación de paso a 30 kilómetros de velocidad contribuirán a rebajar el ruido por el tráfico rodado en zonas como el casco histórico.

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