Tiempo muerto en la estación

Dos de los relojes que coronan la torre de la estación de autobuses de Cartagena, parados y marcando horas distintas. / Antonio Gil / AGM
Dos de los relojes que coronan la torre de la estación de autobuses de Cartagena, parados y marcando horas distintas. / Antonio Gil / AGM

Los 4 relojes de la terminal de autobuses acumulan ya diez años parados y todavía no hay presupuesto para su reparación

MAR VERACartagena

Hay manecillas de reloj que marcan la hora a los viandantes que caminan por zonas céntricas de Cartagena como si el tiempo se hubiera retrasado o congelado. Así ocurre en los cuatro relojes que coronan la torre de la estación de autobuses y en el que está situado en el edificio sede de la CAM en la calle Mayor, donde además apenas se escucha ya el conocido pasodoble 'Suspiros de España', antaño símbolo de esta vía.

En la Avenida Trovero Marín, los cuatro relojes que adornan el exterior de la terminal y apuntan a diferentes puntos cardinales no cumplen con el cometido con el que fueron diseñados. Cada uno está parado en una hora, lo que muestra el abandono de su cuidado. Esta situación en uno de los puntos de entrada a la ciudad provoca confusión y desconfianza entre usuarios, vecinos y turistas, que no saben a qué atenerse en una de las zonas más transitadas.

En la parada de la estación, el taxista Enrique Martínez comenta que, incluso, algún visitante puede pensar que están así por alguna razón concreta. El chófer recuerda que en algunas urbes del mundo existen relojes que marcan las horas de las ciudades de otros países en tiempo real. Sin embargo, este no es el caso de los que se encuentran parados en la terminal de autocares.

La nueva concejal de Infraestructuras encarga un estudio para conocer su estado y cuánto cuesta arreglarlos

En la calle Mayor, a la altura de la CAM, el reloj va con retraso y apenas se oye ya el pasodoble 'Suspiros de España'

Con humor, Enrique añade que, tras una década, nadie se ha hecho cargo de este largo abandono de una llamativa propiedad municipal y que hasta puede resultar «gracioso» tanto los cartageneros y para los miles de viajeros que llegan cada año.

Este asunto fue denunciado por primera vez en 2009, cuando el Ayuntamiento aplazó la reparación hasta disponer de presupuesto, al considerar que no era un asunto urgente. La actual concejal de Infraestructuras, María Casajús, informó de que ha encargado ya a los técnicos de su departamento que estudien el estado de los relojes y calculen cuánto costaría arreglarlos.

En la calle Mayor, abarrotada de turistas cuando llegan cruceros al puerto (el martes 6 hizo escala el segundo con más pasajeros del año, con 4.400), se echa en falta un sonido que durante muchos años se convirtió en clásico.

En ocasiones, los trabajadores del bar Columbus dicen no darse cuenta del paso de las horas como hace unos años. La diferencia es que antes se guiaban por el reloj del edificio modernista donde está ubicado el Banco SabadellCAM y el Centro Cultural Fundación CAM, cuando a cada hora sonaba un fragmento del pasodoble 'Suspiros de España'. Esta obra fue compuesta en Cartagena por Antonio Álvarez Alonso en 1902.

Trabajadores de bares y tiendas de esta vía del casco histórico no aciertan sobre la frecuencia de la melodía. Algunos comentan que ya no es tan regular, más bien «esporádica», pero que suele escucharse sobre las doce del mediodía. Lo cierto es que esa misma jornada, 'La Verdad' comprueba que no suena nada.

Descoloridos

«Había gente que venía y esperaba para oír el pasodoble. Al principio lo mantuvieron impecable. En Navidad sonaban villancicos y en Semana Santa, marchas religiosas. A veces se escuchaban campanadas también. Es una pena que ya no suene tanto como antes ni tan bien, a veces ni nos enteramos. Tenemos la melodía tan interiorizada que igual ni suena», lamenta el propietario del bar Columbus, Félix Sánchez, al recordar que era un atractivo turístico de «primera magnitud».

En la barra del bar, este veterano camarero añade que fue hace más de tres décadas cuando se desarrolló esta iniciativa y recuerda que este acontecimiento supuso un gran momento para «el comercio y la gente política».

Las dos piezas que dan la hora han perdido, incluso color y el armazón está deteriorado. Además, los relojes dan la hora con un error: exactamente con quince minutos de retraso. Es un desajuste que puede jugar una mala pasada a quien vaya con prisa.