Tiburones de acero

El U-35 entrando al puerto, el 21 de junio./
El U-35 entrando al puerto, el 21 de junio.

LUIS MIGUEL PÉREZ ADÁN HISTORIADOR Y DOCUMENTALISTA

Este periódico publicó hace unos días la noticia de que cinco barcos hundidos en la Primera Guerra Mundial frente a las costas cartageneras se unirían a la oferta de turismo de buceo con el objetivo de atraer a más buceadores, con nuevos puntos de inmersión entre Cabo de Palos e Isla Grosa.

El atractivo que puede presentar estas inmersiones entre 40 y 100 metros de profundidad, aunque solo esté reservado a especialistas en el buceo, parece más que justificado, siempre y cuando el pecio quede preservado de cualquier expolio y se tengan los permisos reglamentarios.

Esta novedad permite comentar aspectos de la historia de estos cinco buques que ahora se pretenden bucear, historia que es la misma que la de los otros 51 barcos hundidos durante la Primera Guerra Mundial, por la acción de los submarinos alemanes en esta misma franja costera.

La intervención de estos sumergibles tuvo una gran importancia, este medio centenar de barcos hundidos es un dato revelador de la acción de estos 'tiburones de acero' que, operando desde refugios secretos, acosaban el tráfico marítimo de esta parte del Mediterráneo.

Algo que pudo traer graves consecuencias para España ya que las autoridades de Marina en Cartagena consentían, o miraban para otro lado, cuando los submarinos del Káiser se reabastecían en el puerto o cuando nuestras aguas se convertían en el escenario de una intensa cacería.

Fruto de estas acciones de guerra fue el hundimiento entre el 13 de octubre y la madrugada del 14 de 1917 de cuatro de los buques que ahora se pretender ofertar como reclamo turístico submarino: el mercante 'Alavi' (Reino Unido), los italianos 'Lilla' y 'Doris', y el 'Despina Michelinos' (Grecia) fueron torpedeados consecutivamente por el mismo submarino alemán U-35; un año más tarde se uniría el viejo vapor español 'Francoli' para completar este lote.

A mediados de octubre, llegaba de nuevo el U-35 para operar frente a Cartagena y Cabo de Palos, uno de sus lugares preferidos, tras haber zarpado el día 2 de Pola.

El 13 envía al fondo a unas cinco millas del Cabo de Palos al carguero británico 'Alavi' (3.626 toneladas de registro bruto), de la Bombay & Persia Steam Navigation Co, Ltd. Sería sobre las 08.30 horas cuando cincuenta y tres náufragos, dos de ellos heridos, incluido el capitán Charles Fredrigh Williams, fueron rescatados por el vapor español 'San Juan', que fue testigo también de la colocación de las cargas explosivas y posterior cañoneo y hundimiento del buque inglés, siendo desembarcados en Cartagena sus tripulantes. Se dieron por desaparecidos a otros dieciséis, tres náufragos serian rescatados por el propio submarino y entregados al pailebote español 'Santa Cruz'.

Tres hundimientos

A continuación, el U-35 atacaría en la misma zona a otros tres cargueros que navegaban en grupo, realizando hacia las 9.00 horas un ataque al torpedo sobre el italiano 'Doris' (3.979 toneladas de registro bruto), construido en 1901 por N. Odero FuA de Sestri Puente, en Génova. Propiedad de la Societá Comérciale Italiana di Navegazione, iba en ruta de Glasgow a Génova vía Gibraltar con 4.750 toneladas de carbón y aceite, cuando fue alcanzado por un torpedo desde unos 300 metros de distancia y rematado posteriormente al cañón y con cargas explosivas.

También es torpedeado, al mismo tiempo el 'Lilla' (2.819 TRB), un buque de la naviera F. Degrossi de Génova y que había ostentado anteriormente los nombres de 'Thordisa' y 'Pastorino'.

En el expediente gubernativo abierto al respecto, quedó demostrado que ambos buques navegaban en convoy y posiblemente dentro de aguas jurisdiccionales españolas.

En cuanto al 'Despina G. Michalinos', en la mañana del día siguiente Lothard von Arnauld, comandante del U-35, lanzaba también, desde 400 metros, otro torpedo sobre este vapor armado griego de 2.851 toneladas, de la naviera Michalinos Maritime & Comercial Co. Ltd. Iba en lastre de Marsella a Hampton Roads vía Gibraltar estando armado con un cañón de 47 milímetros que no utilizó.

Asimismo, en este caso, su capitán dijo que el hundimiento se había producido a unas dos millas de las islas Hormigas, dentro de las aguas españolas, pero las autoridades no reconocieron este testimonio, no quedando demostrado que así fuera.

El UB-49 hunde el 'Francolí'

Una año más tarde de los anteriores se produce el ataque del UB-49, al mando del alférez de navío Adolf Ehrensberger, esta vez a un vapor que enarbola bandera española. Se trataba del 'Francolí' (1.241 TRB), de la compañía Trasmediterránea. Resultó cañoneado y hundido hacia la una de la tarde a 12 millas del cabo de Palos por este sumergible, que se había evadido un año antes del Arsenal de Cádiz, provocando la destitución de la cúpula de mando de dicha instalación.

El buque navegaba en cabotaje de Alicante a Sfax (Túnez) con esparto y azufre, siendo su tripulación de 26 hombres que fueron recogidos por el francés Saint Servant y trasladados a Alicante.

Quizás ahora, cuando hay planes para bucear todos esos pecios, se tenga la oportunidad de comprobar si realmente estos cinco buques fueron hundidos en aguas jurisdiccionales españolas por estos 'tiburones de acero', algo que se puso en duda en su momento y que provocó grandes dificultades a la diplomacia española que apunto estuvo de perder la beneficiosa neutralidad mantenida por España en este conflicto.

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