«Sin teléfono, ¿quién nos ayuda si nos pasa algo?»

Carmen Mercader y Juan Madrid ayer en su casa./Antonio Gil / AGM
Carmen Mercader y Juan Madrid ayer en su casa. / Antonio Gil / AGM

El robo de cable deja aislados a dos ancianos dependientes

Eduardo Ribelles
EDUARDO RIBELLES

«Si no hay teléfono, ¿quién nos ayuda si nos pasa algo? Yo no puedo andar, mis pies ya no se mueven solos», se lamentaba ayer Juan Madrid, de 97 años, postrado junto a su andador mientras miraba a su mujer, Carmen Mercader, de 93, que sufre una insuficiencia cardiaca grave y también tiene que usar uno para desplazarse. Estos dos ancianos son los que están en la situación más extrema, de los más de cien damnificados por un corte en el teléfono fijo que comenzó el 1 de septiembre, en Las Lomas del Albujón. Viven solos y son personas dependientes, que disponen de un botón de alerta por si les pasa algo. Pero con esa avería, el avisador dejó de funcionar y eso preocupa a sus hijos.

«Nos dimos cuenta cuando el chisme este empezó a hablar», explicaba Carmen Mercader. «El dispositivo de teleasistencia lanza un mensaje en voz alta si falla la comunicación y eso fue lo que pasó», comentó ayer Juan, hijo mediano del matrimonio Madrid Mercader. Para él y sus dos hermanas, Flori y Carmen, esta situación se ha convertido en un calvario. «Yo soy enfermero y vengo todos los días a atenderles. Además, tienen un servicio de asistencia, que les ayuda a asearse y a otras cosas, dos días durante dos horas y una hora, los otros tres», relató. El problema que atenaza a todos es qué pasará si hay algún imprevisto», dijo. «Con el teléfono funcionando, solo tienen que darle a un botón y todos nos enteramos. Pero si no es así, tenemos un problema, porque son muy mayores para utilizar un móvil», añadió.

Las Lomas del Albujón

En este caso, la causa de la avería queda clara con transitar por la acera que acompaña a la carretera de entrada al pueblo desde la antigua N-301. Hay un resto de cable que cuelga hasta el suelo de uno de los postes y otro, también cortado, que pende de otro de ellos, a unos 300 metros. Sin embargo, «la línea es tan vieja que también cuando llueve hay cortes intermitentes», explicó Flori, la hija mayor.

«Pero esta vez no es porque llueve, es 'a secas' y sin que nos den ninguna explicación de cuándo lo arreglarán», criticó Carmen Mercader. Vivir en una localidad con solo 400 habitantes «hace que no parezca que arreglar el teléfono sea una prioridad para la compañía», indicó Juan, hijo mediano. «Están empezando a colocar fibra óptica y hay gente que se ha abonado. Pero aún hay muchos hogares que no tienen acceso y necesitan el servicio ordinario», añadió.

Él y sus dos hermanas ya no saben cómo reclamar que les hagan caso. Han llamado infinidad de veces al servicio de averías y al número de Atención al Cliente de Movistar (de la compañía Telefónica) según dijeron, «solo saben decirnos que el problema ya está registrado y que están en vías de solucionarlo, sin más explicaciones». Para ellos, una de las cosas más frustrantes «es que nos digan que siempre devuelven el dinero correspondiente al tiempo que la línea ha estado sin funcionar. Eso no soluciona el problema de nuestros padres», reiteraron.

Quejas con escasa respuesta

La misma sensación de que no le hacen caso tiene Maribel Aniorte, que vive con sus padres a unos portales de distancia. Ella estudia para presentarse a una oposición y desde que empezó el problema se ve obligada a ir a trabajar con el ordenador a casa de unos parientes, en Miranda. Además de su descontento con el tiempo que ha pasado sin que el problema se arregle, se quejó reiteradamente de la falta de atención a los avisos. «Cada vez que llamas y das el número de teléfono de la línea con problemas, te cuelgan. Y cuando consigues que alguien te atienda, intenta venderte alguna promoción», advirtió. Ni siquiera acudiendo a una tienda de la compañía consiguió ayuda.

«Hacen oídos sordos a todas nuestras quejas», apuntó Juan Madrid que lleva sesenta años viviendo en Las Lomas y se resiste a dejar la casa en la que reside con Carmen, pese a sufrir este tipo de problemas de forma reiterada. Los tres hijos del matrimonio pidieron que la reparación, si es posible, no se limite a reponer el cable, sino que sirva también para evitar las averías cuando llueve, ahora que se acerca un temporal.

«Se han llevado un kilómetro de cobre de tres lugares»

Telefónica, compañía que presta el servicio de telefonía fija en la zona, informó ayer de que las complicaciones para devolverlo a la normalidad, en las dos semanas transcurridas desde que falló, se debe a que se han sucedido «robos de cable de cobre que suma un kilómetro de longitud, en tres lugares distintos», según explicó una portavoz de prensa. Subrayó que dos de estas averías ya han sido reparadas y que la tercera estará arreglada «en un par de días». Así las cosas, informó de que espera que todos los abonados que aún no tienen línea dispondrán de ella antes de que acabe la semana. Los robos han sido denunciados ante la Guardia Civil. «Los autores no parecen primerizos y saben cómo actuar para que no les cojan. Cuando alguien corta una conexión telefónica, hay una alerta inmediata que nos llega a nosotros, en Movistar, y que se transmite a la Policía», indicó. «Por eso, estos tipos roban en zonas aisladas en las que piensan que el tiempo de respuesta va a ser mayor», añadió. El presidente en funciones de la Junta Vecinal del Albujón, Ángel Nieto, indicó que, además, cualquier servicio policial urgente está mermado por el hecho de que a la dotación del cuartel de la Guardia Civil de la localidad le faltan varios agentes.