Técnicos nucleares cuestionan los informes sobre bajo riesgo radiactivo en El Hondón

Vecinos del cinturón industrial de Cartagena, en los terrenos de El Hondón, en una fotografia tomada en octubre pasado. /Antonio Gil / AGM
Vecinos del cinturón industrial de Cartagena, en los terrenos de El Hondón, en una fotografia tomada en octubre pasado. / Antonio Gil / AGM

Una asociación exige al CSN datos sobre la vigilancia ambiental y de exposición de las personas a elementos contaminantes en seis terrenos de España

José Alberto González
JOSÉ ALBERTO GONZÁLEZ

«No se conoce la vigilancia radiológica que lleva a cabo el CSN (Consejo de Seguridad Nuclear) en los terrenos y qué otros elementos del medio ambiente han sido afectados a lo largo del tiempo. En los informes anuales sobre los programas de vigilancia ambiental que el regulador emite, solo se publican resultados de la vigilancia radiológica establecida en los alrededores de las instalaciones reguladas, y de los programas derivados de las obligaciones de España en relación con el Tratado de Euratom. Al no haberse hecho públicos esos datos, la ciudadanía no puede saber en qué se basa el CSN cuando afirma que no hay riesgo radiológico, o si dispone de datos adecuados para el seguimiento de la evolución de la contaminación».

Ésta es la advertencia que la Asociación Profesional de Técnicos en Seguridad Nuclear y Protección Radiológica (Astecsn) ha realizado sobre la posible infravaloración del riesgo para el medio ambiente y las personas que hay en los suelos cartageneros de El Hondón y en las otras cinco zonas de España donde la Administración reconoció públicamente en octubre que hay contaminación por radiactividad.

La agrupación de especialistas en protección radiológica no ha recibido, por ahora, respuesta del CSN al comunicado que emitió ese mismo mes. El organismo estatal tampoco ha atendido, en este tiempo, las solicitudes de información realizadas por 'La Verdad' acerca del Hondón.

El Consejo de Seguridad Nuclear dice que el estado actual del suelo «no supone un riesgo significativo»

En su comunicado, la Asociación Profesional de Técnicos en Seguridad Nuclear y Protección Radiológica afirmó que «las actuaciones del CSN se orientan a la determinación del riesgo radiológico, mediante el estudio de las posibles situaciones que puedan dar lugar a la exposición de la población», pero que «nada se dice de la determinación del riesgo radiológico para el medio ambiente». «Esta posición no sorprende, ya que cuando se modificó la Ley de Creación del CSN se eliminó intencionadamente de entre sus funciones la de 'la evaluación del impacto ecológico' y se sustituyó por 'evaluación del impacto radiológico ambiental'», señalaron en la asociación.

Sin peligro «significativo»

Los técnicos nucleares recuerdan que «el axioma» según el cual «si está protegido el ser humano, entonces también lo está el medio ambiente», fue modificado hace quince años por la Comisión Internacional de Protección Radiológica en su Publicación 91. Ese grupo de trabajo «desarrolló un marco para la evaluación del impacto de las radiaciones ionizantes en especies no humanas», indicaron en Astecsn. Y reclamaron ponerse al nivel de otros países en materia legal y de transparencia, empezando por hacer públicos «los informes en los que se evalúan los riesgos radiológicos a la población y al medio ambiente, las medidas de protección adoptadas y los resultados de los programas de vigilancia ambiental.

En la parcela del Hondón, de un millón de metros cuadrados, hay depósitos de lodos de fosfatos con Uranio-238. También hay metales pesados, asociados a los residuos de la antigua factoría de abonos y fertilizantes del Grupo Ercros. La autoridad nuclear incluyó en el futuro catálogo oficial de suelos contaminados por residuos nucleares Palomares, la pedanía de Cuevas de Almanzora (Almería) donde en 1966 cayeron cuatro bombas atómicas al chocar en vuelo de dos aviones militares estadounidenses. Allí aún queda Plutonio-239 y Americio-241 sobre 40 hectáreas; y zanjas del canal de riego del río Jarama, afluente del Tajo, en municipios de Madrid y Toledo.

El CSN también citó las Marismas de Mendaña (Huelva), en el estuario del río Tinto (1.600 metros cuadrados con Cesio-137); el estuario del río Tinto, también en Huelva (balsa de fosfoyesos de 1.200 hectáreas con Radio-226); y el embalse del río Ebro, en la localidad tarraconense de Flix (lodos de fosfatos con Uranio-238 ya retirados).

Cambio legal pendiente

En 2016, el CSN evaluó el plan de descontaminación voluntaria de El Hondón presentado por el Ayuntamiento de Cartagena, la Comunidad Autónoma y Banco Sabadell, y concluyó que «a falta de un análisis más detallado, en su estado actual el terreno no supone un riesgo radiológico significativo para la población». Añadió que «podría ser suficiente que se mantenga lo más íntegro posible el vallado, para asegurar la restricción de los usos de la parcela; que no haya una presencia frecuente en el emplazamiento; y que no haya remoción del terreno».

Ya en octubre pasado, el CSN insistió en que no hay «riesgo radiológico significativo para la población» en ningún lugar del país. El Ministerio de Transición Ecológica afirmó que tenía en su agenda modificar la ley sobre energía nuclear, para aprobar un catálogo de suelos contaminados y forzar la descontaminación de este tipo de suelos.

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