'El Taxista', rey de la décima

'El Taxista', frente al Palacio Consistorial, momentos antes del comienzo del festival Trovalia. / LV
'El Taxista', frente al Palacio Consistorial, momentos antes del comienzo del festival Trovalia. / LV

JOSÉ SÁNCHEZ CONESA

José Martínez Sánchez El Taxista (Los Belones, 1942) recibirá el próximo sábado 10 de agosto el premio 'Trovero Marín', que concede el Festival Internacional del Cante de las Minas. Así se reconoce su larga trayectoria en el mundo del trovo y sus brillantes aportaciones. Será dentro de la final del Certamen de Trovo 'Pascual García Mateos', que comenzará a las 19.30 horas en la plaza situada frente al Mercado Público, Catedral del Cante.

Los inicios de Pepe en el trovo fueron debidos a los buenos aficionados de su localidad natal, cuando se juntaban con gran asiduidad Pepe 'el de Celestino', Félix 'El del puente', Perico 'El Ocho', Juan 'El Celador' y como uno más, el párroco Adrián Prisuelos Robles, 'el cura del trovo'. A aquellas reuniones de forofos que tenían lugar en la llamada 'La casica', dependencia anexa al salón del casino, se sumaban Galindo, el trovero invidente de Llano de Beal y el gran Pedro Cantares. Pasaban también 'El Hormiga' de La Unión, 'El Tío del Arrope' de El Beal y siempre revoloteando dos niños: Pepe y Juan Sánchez Fructuoso, compañero de juegos verseadores.

El tío Perinero cantaba muy bien el trovo, aunque con aires de bambera. Lo solía hacer en las veladas, pero como parte del público, mientras un aficionado sentado junto a él le dictaba al oído su quintilla. Esa era una práctica muy participativa que el arte trovero ha perdido desde hace muchas décadas, cuando cualquier asistente se permitía desafiar con versos, y por sorpresa, a los improvisadores protagonistas de la gala. Ojalá se recuperara esa añeja costumbre arrinconada. El mismísimo Picardías, cantaor y guitarrista del gran Marín, más tarde trovero, le cantó algunas estrofas al protagonista de hoy, porque le recordaba al rey de los troveros.

Junto a 'Repuntín', Ángel Roca y 'Conejo II' configuró un grupo para la historia, al que se sumó 'Patiñero'

Los Belones era uno de los reductos del universo trovero en años de crisis, por eso hasta aquel lugar se dirigió el veterano Ballesta, para tomar parte en una contienda trovera, recién llegado de Barcelona, ciudad a la que emigró.

Cuando más tarde el doctor Casimiro Bonmatí Limorte y el propietario del bar Pagán de La Unión deciden contribuir a la reconstrucción del debilitado repentismo, crean una campaña que se ajustará a tal empeño, llamándola La Cruzada del Trovo. Instituyen un primer concurso en Los Belones , en 1968. El protagonistas fue 'El Pulga', Fernando Pastor y Serrano. Al año siguiente se unió 'Conejo II', al siguiente el propio 'Taxista' y en la posterior campaña 'El Lotero' de Fuente Álamo.

Relevo generacional

Todo aquel movimiento propició un relevo generacional, muy animado por Pascual García, como organizador de concursos y colaborador del diario 'La Verdad' y de Radio Nacional. En ese contexto de relanzamiento emerge el Certamen Nacional del Trovo, que llegó a 33 ediciones entre los años 1970 y 2003.

'El Taxista' se estrenó en la tercera edición del Certamen Nacional, obteniendo un excelente palmarés a lo largo de la existencia de dicha prueba: tres primeros premios absolutos, tres premios en la modalidad de trovo y diez premios a la décima.

Considera que el desaparecido certamen, que se transforma en 2003 enel festival Trovalia, contribuía a mantener el rigor métrico que impuso Marín en las últimas décadas del siglo XIX, porque el jurado que componían Bonmatí, Miguel Luengo, Carlos Romero o Ángel Martínez, entre otros, penalizaba las composiciones que no se ajustaban a la preceptiva literaria.

Relata que «se arrimó» al célebre y querido Juan 'El Calala', guitarrista superviviente de la etapa marinesca, conformando la llamada escuela de El Calala, donde se forjó una nueva generación que integraron 'El Palmesano', 'Roca II', 'El Baranda' o 'El Corverense'.

Colao y Bonmatí

La huella del 'Taxista' era evidente en tal magisterio y me consta el aprecio que le profesaban Alberto Colao y Casimiro Bonmatí. Así, cuando el primero de ellos planificaba la campaña de actos troveros patrocinados por la Caja de Ahorros, de la que era gestor cultural, bien en su sede de la calle Mayor o en las fiestas de pueblos y barriadas de la comarca, deseaba siempre que en los carteles tuviese un lugar prominente 'El Taxista'. Estamos hablando de mediados y finales de la década de los 70.

Junto a 'Repuntín', Ángel Roca y 'Conejo II' configuró un grupo para la historia, al que más tarde se sumaría 'Patiñero'. Lo relata así: «Fueron siete u ocho años en los que había días de dos veladas seguidas, incluso hasta tres en pueblos diferentes. Un año alcanzamos las 180 veladas, otro las 175. Muchas en la huerta murciana, comarca de Cartagena y en toda la zona de Elche, Vega Baja e incluso Linares, Sabadell (donde teníamos una peña con nuestros nombres), Barcelona, Sevilla o Portugal».

Tenemos noticias de que Castillo cantaba la décima por guajiras, perdiéndose ese uso entre nuestra peculiar juglaría. 'El Taxista' le propuso a su cantaor 'El Levantino' dictarle una décima para que la interpretase por este estilo flamenco de ida y vuelta, de aires cubanos. A la guitarra los secundó 'El Ferroviario'. Después se sumaron a esta modalidad otros, hasta que don Casimiro propuso que fuese incluida en el Certamen Nacional.

Reflexionando sobre el futuro de esta tradición improvisadora opina que la campaña en colegios e institutos de toda la Región es insuficiente, puesto que deberían incrementarse más las visitas a los centros para lograr una continuidad en el magisterio. Paralelo a ello deben abrirse escuelas en tiempo extraescolar como se llevó a cabo en Los Dolores y deseó realizar en el centro cultural Luzzy, no obteniendo una respuesta adecuada del ayuntamiento. Eso sí, celebra que tengamos una excelente generación de guitarristas como nunca ha tenido el trovo, con 'El Mergo', 'El Lagunero', 'Llanito' o 'Angelín'.

Con la proliferación de festivales internacionales que se han venido dando, fundamentalmente desde 1992, ha viajado a diferencias naciones americanas de habla hispana, así como a Italia o Francia. No oculta su satisfacción por recibir un premio que en primer lugar lleva el nombre del rey del trovo, segundo porque se otorga en La Unión y tercero porque reconoce que algo ha hecho por este arte.

Le pido una décima y me replica: «En mi trovera andadura /caminé con paso firme / y espero que se confirme / que defendí la cultura. / Hoy con edad ya madura/casi presiento el final, / por mi vida cultural / se dirá por Cartagena / que yo siempre tuve llena/ mi biblioteca mental». Bravo maestro, pero no tengas prisa por marcharte.