El 'tardeo' gana al aperitivo de mediodía

Familia Gómez de Membrillera, reunida frente a Capitanía, ayer antes de comer. /Pablo sánchez / agm
Familia Gómez de Membrillera, reunida frente a Capitanía, ayer antes de comer. / Pablo sánchez / agm

Los abrigos y paraguas acompañaron a procesionistas y turistas, que volvieron a abarrotar bares del centro. Más de 2.500 cruceristas llegados en el buque 'Koningsdam' llenaron museos y restaurantes, desde primera hora de la mañana

Antonio López
ANTONIO LÓPEZ

Manuel Ruts es belga y aunque vive desde hace algún tiempo en Murcia, de la Semana Santa de Cartagena no sabe «nada»; quizá, confiesa, «alguna procesión como el Encuentro», pero «poco más». Para empaparse bien de los desfiles y de cómo se vive la Semana Mayor cartagenera, ayer visitó la ciudad acompañado de algunos amigos, entre ellos Julia Riquelme, Tania Martínez y José Antonio García. La primera parada, como marca la tradición, dijo Antonio Felipe, otro de los acompañantes de Ruts, es ver los preparativos de los tronos en Santa María. La segunda, el aperitivo, que se alarga hasta la comida y las copas de la tarde, añadió otra amiga de este belga, Adelina Galindo. La tercera: el desfile.

El ambiente procesionista se notó en cada calle, plaza y rincón del casco antiguo, a pesar de que la temperatura bajó con respecto a los días anteriores y de que amenazaba lluvia. La magna procesión del Miércoles Santo de los Californios pasó factura a muchos. El gentío se notó más por la tarde que a mediodía. Quizá el tiempo desapacible restó afluencia de procesionistas y vecinos por la mañana al casco antiguo.

En esta ocasión ganó el 'tardeo'. Eso se notó en la mayoría de los bares de copas y cafeterías del centro histórico. También, en las plazas donde hay instalados tiovivos e hinchables, como los de José María Artés y Juan XXIII.

Los niños llenaron los tiovivos e hinchables de las plazas Juan XXIII y José María Artés

En ellas la afluencia de familias con niños tras la comida fue mayor. En la última estaban Enma Suárez y Javier Sierras. «Hemos comido en un bar y ahora estamos con nuestro hijo. El ambiente es muy bueno. A ver si nos respeta el tiempo y luego podemos salir a ver las procesiones», dijo ella. En los restaurantes de Juan XXIII también estuvieron Francisco Hernández, Mario López y Miguel de la Puerta, tres amigos que todos los años se juntan en Jueves Santo para disfrutar del buen ambiente previo a las procesiones.

Con acento británico

Casi todas las terrazas de los bares de las calles Carmen, Puerta de Murcia y Mayor estaban a reventar a mediodía y, sobre todo, por la tarde. También estuvieron más animadas que de costumbre las calles Real y Sagasta, donde turistas con un inconfundible acento británico se dejaban ver en pantalón corto. Eran algunas de los más de 2.500 personas que llegaron en el crucero 'Koningsdam'. Fueron las que primero se dejaron ver por la mañana por el centro, sobre todo por los museos del Teatro Romano y del Barrio del Foro Romano, que registraron una buena entrada.

La mañana dio para todo, para tomar tapas y ver los tronos en Santa María de Gracia. Hasta para hacer compras, ya que la mayoría de las tiendas de ropa, calzados, complementos y regalos se encontraban abiertas a pesar de ser día festivo.

Pasado ya el mediodía, a los cruceristas se unieron familias enteras que se reúnen estos días para pasar la Semana Santa en la ciudad donde nacieron. Entre ellas estaban los Gómez de Membrillera. Como casi todos los días de procesiones, ayer se juntaron los diecisiete que son. Entre ellos, había gallegos, toledanos, extremeños y canarios, además de cartageneros. La Semana Santa, para ellos es, como para muchas otras familias, uno de los momentos más importantes del año, porque es cuando se reúnen. Lo hacen para tomar el aperitivo y para comer, pero después «los mayores nos vamos por un sitio y los más jóvenes por otro», contó Adela Gómez.

De Murcia y Molina de Segura

De Molina de Segura y de Murcia llegaron José Antonio Martínez, Esther Ballesta, Carlos Fuster, Puri López y los niños Valentina Fuster y Pablo Martínez. «Hemos venido a participar en una actividad relacionada con Isabel I en el Castillo de la Concepción, pero como no quedaban plazas, hemos aprovechado para conocer un poco la ciudad. De las procesiones conocemos poco. Estamos pensando quedarnos a ver la procesión de la noche, pero nos han dicho que no dan caramelos», contó Puri López.

Ellos comieron en el restaurante Las Termas, situado en la calle Honda, donde a mediodía no había ni una silla libre, como en el resto de bares. En esa misma calle, por la tarde, se hacía complicado andar, sobre todo a la altura de los locales de copas.

También salieron de 'tardeo', una vez que realizaron su recorrido de costumbre por Santa María y comer en el centro, Daniela Vivancos, Andrea Plaza, León Moreno, María Dolores Hernández, Pedro Dávila y Ana Ruiz.

Buen ambiente en la pescadería y en la Muralla del Mar

Donde también hubo ambiente festivo, sobre todo por la mañana y a mediodía, fue en la Lonja de la Cofradía de Pescadores de Cartagena y en la Muralla de Carlos III, en la Universidad Politécnica de Cartagena. Hasta allí se acercaron muchos procesionistas, vecinos y turistas para ver cómo las distintas agrupaciones preparaban a los tronos del Jesús Nazareno y el Jesús de Medinacelli.