Servicios Sociales pide ayuda vecinal para atajar el síndrome de Diógenes

Pedro Padilla, limpiando su vivienda, en las Casas del Sindicato. / antonio gil / agm
Pedro Padilla, limpiando su vivienda, en las Casas del Sindicato. / antonio gil / agm

El Ayuntamiento, que tiene solo dos casos catalogados, necesita la colaboración vecinal para asistir a personas que acumulan de todo en casa

Eduardo Ribelles
EDUARDO RIBELLES

El incendio acaecido hace doce días en un piso de las Casas del Sindicato, junto a la calle Ronda de Ferrol, se inició en un cuarto a rebosar de objetos de todo tipo. El hecho de que su ocupante presente síntomas de tener un síndrome de Diógenes no diagnosticado ha llevado a la Concejalía de Asuntos Sociales a advertir de que, sin la ayuda vecinal, es complicado atender este tipo de casos y evitar consecuencias negativas. En el Ayuntamiento creen imprescindible la colaboración ciudadana.

Técnicos municipales subrayaron que es difícil actuar en casos de personas que aparentan estar afectados por una patología que no ha sido concretada. El domingo 30 de septiembre, montañas de cosas que alcanzaban más de un metro de alto en la habitación de Bienvenido Padilla, de 51 años, fueron el foco de un fuego. Fue en un segundo piso de la Plaza de Arganzuela, que quedó parcialmente carbonizado. Cuarenta familias tuvieron que dejar sus casas por el incendio, que fue apagado en pocos minutos por los bomberos, pero que dejó ennegrecidas por el humo las paredes de la escalera y de los pisos superiores. Fuentes de la Policía Nacional, que investiga el caso, indicaron que todo apunta a que el fuego fue fortuito. Pero la acumulación de enseres favoreció su propagación.

Los funcionarios del servicio de Vivienda del Ayuntamiento de Cartagena conocen a los tres hermanos, Pedro, José María y Bienvenido. Compartían la vivienda siniestrada desde que su padre falleció, hace un año y medio. Recibieron peticiones del primero de ellos, para que asistieran a Bienvenido. Pero sin informes médicos que acrediten su estado. Y durante las visitas realizadas al edificio, nadie les dio motivos para iniciar un expediente de realojo o avisar a la Administración regional para que los servicios socio sanitarios abordaran el asunto.

Consciente de que el caso de Bienvenido puede ser la punta del iceberg, Servicios Sociales agradecería contar con la ayuda de vecinos y familiares para atender a personas que pueden sufrir un trastorno psiquiátrico. Sin embargo advierte de que lo mejor es adjuntar informes médicos, antecedentes que prueben que la convivencia con el afectado es insostenible e incluso informar de todo ello a un juez.

Incluso con la intervención de la Justicia, puede haber obstáculos. Hay jueces que han dicho a los técnicos, en inspecciones oculares de viviendas convertidas en almacenes de objetos a granel, que si una persona quiere vivir así es su problema y no hay razón para actuar contra ella. Los dos casos de Diógenes conocidos por Asuntos Sociales están diagnosticados, pero no judicializados.

Solicitan la incapacidad para Bienvenido

Pedro Padilla tiene una cita en el Colegio de Abogados, la próxima semana, para que un letrado de oficio le ayude a tramitar la incapacidad de su hermano Bienvenido. Él fue quien dio aviso, el año pasado, de los problemas que la acumulación de objetos les daban en la vivienda que comparten. Tras sufrir directamente las consecuencias del incendio, él es el principal interesado en que su hermano no vuelva a la vivienda que compartían.

La comunidad de propietarios confía en que las gestiones iniciadas por Pedro despejen el riesgo de nuevos incidentes. Por eso no ha iniciado ningún procedimiento contra Bienvenido. La intención de Pedro es seguir viviendo en la misma casa. Rechazó la oferta de una en San Antón, por parte de Servicios Sociales del Ayuntamiento, porque no le permitían llevarse allí a su perro. También le brindaron ayuda para limpiar el piso siniestrado, pero lo ha hecho por su cuenta.

 

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