Servicios Sociales detecta un aumento de mendigos desde el inicio del verano

Un mendigo en las calles de Cartagena en una imagen de archivo. /LV
Un mendigo en las calles de Cartagena en una imagen de archivo. / LV

El incremento de personas que piden en las calles es tutelado por los orientadores en coordinación con los agentes de la Policía Local

Eduardo Ribelles
EDUARDO RIBELLES

Una treintena de personas se pasea arriba y abajo por el casco histórico en busca de limosna y mendiga lo que los peatones quieran darle a la puerta de iglesias y supermercados y otros puntos de afluencia sin que la Policía Local y los Servicios Sociales Municipal les pierdan la pista. El verano no solo ha traído un calor intenso, también algunas incorporaciones al grupo de mendigos que el Ayuntamiento tiene controlados para ofrecerles ayuda e intentar que dejen ese modo de vida. De entre ellos hay media docena de casos crónicos mientras que el resto son personas enfermas, víctimas de desarraigo o adictas, a la que los orientadores municipales intentan ayudar.

Servicios Sociales acaba de poner fin a una escuela de verano para veinte personas sin hogar. Hace algunos años muchas de ellas vivían como podían en la calle, como 'gorrillas' aparcacoches o haciendo uso de otros métodos para pedir limosna. Las unidades de trabajo social del Ayuntamiento han logrado enmendar eso, reorientar su vida y llevarles por el buen camino.

La ordenanza municipal sobre mendicidad prohíbe solicitar dinero en la vía pública e impone multas por ello. Pero con el paso de los años, su aplicación se ha orientado menos a castigar a los infractores y mas a meterles en el itinerario de ayuda social, para tratarles según el problema que tenga. Desde la Concejalía indicaron que hay casos de todo tipo: ludópatas, discapacitados, politoxicómanos y personas que están de paso y que van de aquí para allá para aprovechar aquellos lugares donde hay mayor afluencia de turistas y visitantes. Según las fuentes consultadas, en ningún caso ha tenido lugar un incremento de la inseguridad por su presencia, como sí sucedió hace un par de años por la actividad de 'gorrillas' incontrolados, frente a la Estación de Ferrocarril y en la zona del Ensanche-Almarjal.

En los últimos dos años, el Ayuntamiento informó de que ya no había personas 'sintecho', gracias a la labor de los trabajadores sociales. La media docena de individuos considerados casos casi irrecuperables son personas que han recibido y reciben periódicamente asistencia y consejo para dejar esa vida, pero que no quieren hacerlo. El resto, indicaron las fuentes consultadas, son personas que sí tienen un lugar donde dormir y a la que se intenta convencer para que deje de pedir en la calle.

Sin embargo, desde la Hospitalidad de Santa Teresa advirtieron al Ayuntamiento de que no puede relajarse. «El aumento de indigentes es evidente y es necesario que el nuevo ejecutivo adopte nuevas medidas de apoyo», explicó su máximo responsable, Vicente Villar. A su juicio, las soluciones adoptadas para que no haya desalojos y más gente durmiendo en la calle, como las ayudas y los seguros para alquileres bajos, necesitan más medidas de apoyo. La Hospitalidad es, junto a Cruz Roja y a Cáritas, una de las organizaciones no gubernamentales que organiza rutas con vehículos pertrechados con 'kit' de ayuda y abrigo en invierno, y para atender contra las consecuencias del calor extremo a las personas más desfavorecidas en verano. A juicio de Villar, es necesario actualizar esta planificación, por lo que espera que la nueva responsable de Bienestar Social, Noelia Arroyo, tome las riendas en este asunto.

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