Semana Santa en La Unión

El presidente regional, Fernando López Miras, Juan Antonio Pérez Campillo y el delegado del Gobierno, Francisco Bernabé, rodeados del resto de invitados a la Bodega del Campillo de San Antonio./LV
El presidente regional, Fernando López Miras, Juan Antonio Pérez Campillo y el delegado del Gobierno, Francisco Bernabé, rodeados del resto de invitados a la Bodega del Campillo de San Antonio. / LV

TOMÁS MARTÍNEZ PAGÁN

Conforme se aproxima la Semana Santa, se multiplican las actividades en nuestra Trimilenaria. El pasado fin de semana hubo actos académicos en la UPCT, tuvo lugar el Miserere marrajo y también abrió la galería de arte Callejón de la Parra, del empresario Alfonso Martínez. Allí, en los bajos del Gran Hotel, el arquitecto, pintor y escritor Paco Luna inauguro una exposición de pintura, que les invito a visitar. También presentó su libro de poemas ‘Desde el Otoño’, con un gran éxito de público.

Después, unos cuantos amigos fuimos hasta El Colmao, donde compartimos velada y unas copitas de Tío Pepe Fino de Rama, con unas anchoas y unos molletes de zurrapa extremeña. Los acompañamos de una gamba blanca de Huelva y de unas chacinas al corte del maestro Bernal y Picos Chicos de Jerez, para calmar el apetito

Tras el tentempié, no fuimos la Unión. Para mi, ir a Herrerías, es como coger el coche desde la Plaza de España hasta Cala Cortina o desplazarme por la carretera del Portús para ir a la Venta Ramírez a tomar un tapeo tan rico en colesterol como exquisito.

Merece la pena visitar el Museo de Semana Santa unionense, porque atesora auténticas obras de arte

En la ciudad flamenca, mi amigo Juan Antonio Pérez Campillo, hermano mayor de la Cofradía del Santísimo Cristo de los Mineros, nos había invitado a participar en los actos previos al Vía Crucis del Cristo, que baja de la mina Agrupa Vicenta hasta la Iglesia el Rosario. En el besapié de Nuesto Padre Jesus Nazareno coincidimos con el presidente de la Comunidad, Fernando López Miras, con el delegado del Gobierno, Francisco Bernabé y con el alcalde de La Unión, Pedro López.

A continuación, nos dirigimos al Museo de la Semana Santa, donde tiene su sede la Cofradía del Santísimo Cristo de los Mineros. Allí, el hermano mayor le mostró a Lopez Miras todo lo que este museo atesora: pinturas, obras de arte, vestuarios, hachotes y mucha documentación de la Cofradía. Francamente, merece la pena visitarlo, y además está muy cerca de Él Vinagrero y de la Bodega Lloret, por lo que pueden también aprovechar para hacer ‘paradas técnicas’ gastronómicas.

Un gran ambiente cofrade

Tras el recorrido por el Museo, el presidente del Jesus Nazareno, José Cortado, dirigió unas palabras a los allí reunidos, con las que argumentó el nombramiento del presidente de la Comunidad como Hermano de Honor. Allí mismo le entregó la medalla acreditativa, en medio de un gran ambiente semanasantero. Terminó el acto con la invitación del hermano mayor a que inaugurara el Libro de Oro de la Cofradía con su firma. También Bernabé y López estamparon su rúbrica y fueron invitados a participar en la Semana Santa Minera.

Cuando ya creíamos que había finalizado todo, Juan Antonio nos sorprendió con un picoteo minero y marinero;una verdadera ruta por los sabores de La Unión y de Portman, en su bodega privada ‘El Campillo de San Antonio’. Allí, López Miras y Bernabé, el comisario, Alfonso Navarro, el almirante Javier Franco Suanzes y un grupo de empresarios y amigos disfrutamos de lo lindo. Empezamos con unos pésoles negre de secano, de la finca de Alfonso en Roche, que estaban bien dulces, junto con unas habas tiernas y unas lascas de bacalao inglés. La mezcla les fue de maravilla a unos tomates bien ‘partíos’ y un bonito semiseco, regado con aceite de oliva extra y unas aceitunas cornicabra.

Resultó una combinación perfecta antes de pasar a las mini empanadillas de frito casero de El Garbanzal, que se toman acompañadas de una anchoa triple 0, que se introduce directamente desde la lata, para que no se pierda una gota del aceite que lleva, sobre la empanadilla abierta. Mientras, Perico preparó unas chistorras de Orio a la plancha, que estaban deliciosas, a las que siguieron unos montaditos de presa ibérica con golpe de limón y pimienta que, puestos sobre pan de poca molla, se transforman en otro bocado singular.

Sin pausa llegaron unas tostas de pan caliente y sobrasada picante, que se derrite de maravilla sobre el pan en lo que tardas en prepararte la siguiente. Y todo ello regado con un buen vino de la Región, en esta ocasión de Bodegas Alceño . Inédita es un vino elaborado con garnacha tintorera, que en boca es fino, suave y elegante, lo que lo hace muy fácil de tomar, con un post gusto largo y muy fino. Es un caldo de Jumilla que, después del éxito de 50 Barricas, dará mucho que hablar.

Terminamos haciendo un recorrido por el mundo del hielo de la mano de Beni, que sabe mezclar como nadie las ginebras Premiun con buen hielo, unas tiras finísimas de cáscara de Lima y tres granos de enebro y tónica Fever Tree. Saborear uno de sus gin tónic es un verdadero disfrute convirtiendo así en un disfrute. En esta ocasión, nos sorprendió con una Saint Mary Gin, una ginebra de origen valenciano nacida en Alcira, que une el aroma de tomillo de sus montañas, valles y sierras con la frescura de sus cítricos mediterráneos. Todo ello rematado por una selección de especias de primera calidad, como el cardamomo, el cilantro, la angélica y la menta. Es una ginebra de elaboración artesanal, con tres destilaciones en alambique de cobre tradicional, que la convierten en una ginebra elegante y creativa, con un sabor lleno de personalidad.

Dulces de la tierra

Para darle gusto a los golosos, hubo un poquito de dulce de nuestra tierra, a base de polkas y tortas de chicharrones. Y en este ambiente de Semana Santa, una vez cruzado ya el ecuador de la Cuaresma, la tertulia no podía versar sobre otra cosa que no fueran los desfiles pasionales de Cartagena, La Unión y Sevilla, rodeados por las fotografías de la ciudad minera y sus tradiciones, que cuelgan de las paredes de la bodega. Y termino hoy con unos versos que Federico Trillo dedicó a La Unión en su pregón de 1998:

‘Atiende, virgen minera/esta humilde petición / mi madre es cartagenera /mis abuelos de La Unión /mi padre de Compostela / mis hermanos, un montón / y mi mujer y mis hijos se suman a esta oración/ ¡Guarda a La Unión y a sus minas que no se agote el filón / y guarda a estos hijos tuyos, un hueco en tu corazón !’

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