Salud también descarta afección por arsénico en vecinos del área minera

Terrera de estériles mineros, con las viviendas del Llano del Beal al fondo. / p. sánchez / agm
Terrera de estériles mineros, con las viviendas del Llano del Beal al fondo. / p. sánchez / agm

Los análisis del Instituto de Toxicología de la Defensa destacan que los niveles de esa sustancia en el organismo son «similares» a los de otros territorios sin minería

Gregorio Mármol
GREGORIO MÁRMOL

Los expertos ya concluyeron que los niveles de plomo y cadmio en el organismo de niños y adultos de la Sierra Minera están en general «muy por debajo» de los niveles establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Ahora, completan un estudio encargado por la Consejería de Salud descartando que las concentraciones de arsénico en esas mismas personas tengan niveles diferentes a los que son habituales en otras poblaciones con patrones de dieta similares. Estos datos refuerzan su teoría de que vivir en localidades como el Llano del Beal, Portmán y La Unión, sometidas durante siglos a una intensa actividad minera, no conlleva un riesgo superior para la salud que hacerlo en otros lugares.

Así lo destacan en el avance del informe sobre resultados de arsénico en orina que han remitido a la Consejería de Salud los expertos del Servicio de Epidemiología de la Dirección General de Salud Pública e investigadores externos que desde hace un año elaboran el estudio epidemiológico Emblema. Dicho trabajo avanzó los resultados del plomo y del cadmio en enero, pero quedó pendiente de los resultados del arsénico en la orina de las mismas personas sometidas a análisis.

Esta sustancia química es muy frecuente en suelos mineros. Pero su presencia en el organismo humano se debe generalmente a los alimentos, según los investigadores. Está presente en algunos de los más corrientes en la dieta mediterránea, como el arroz, en cantidades mínimas vigiladas por las autoridades sanitarias. Además, para el arsénico no existe un valor de referencia de exposición para la población general que esté aceptado universalmente, como sí ocurre con el plomo y el cadmio. Las comparaciones deben realizarse, añaden, con estudios realizados en poblaciones con dietas parecidas. En este caso, los autores del trabajo epidemiológico lo hicieron con uno de Valencia que analizó un segmento de población de la misma edad que el de la comarca.

Previamente, en los meses de mayo y junio del año pasado, los expertos tomaron muestras de sangre y orina a madres y niños de entre 6 y 11 años de 377 unidades familiares de la Sierra Minera y de otras poblaciones del Campo de Cartagena como Pozo Estrecho, El Albujón y La Palma. El objetivo era determinar si existían diferencias en determinados marcadores de exposición a metales pesados entre quienes viven más cerca de las antiguas minas y los de áreas agrícolas.

Tampoco hay del 'malo'

En su informe preliminar publicado ayer en el portal Murciasalud, los científicos explican que el arsénico total que llega al organismo se encuentra en distintas formas químicas, denominadas genéricamente como especies, y que de forma global se clasifican como orgánicas e inorgánicas. El arsénico que puede afectar a la salud es el inorgánico, que se estima de forma aproximada sumando las concentraciones de cuatro especies de esta sustancia química.

De dichas especies, dos (arsenito y arseniato) no son detectables en ningún individuo del estudio Emblema; en el 90% de los participantes no se detecta el ácido monometilarsínico, y en más de la mitad no se detecta el ácido dimetilarsínico.

«Los resultados de arsénico total y sus especies son semejantes a los hallados en una población de la misma edad en una zona con patrones de dieta equivalentes como es Valencia», es una de las conclusiones iniciales de los expertos, tras estudiar los resultados de los análisis realizados en el Instituto de Toxicología de la Defensa.