Alerta por los accidentes en los acantilados

Un bañista saltando al mar desde una roca de Cabo de Palos, en una práctica de riesgo que los socorristas tratan de frenar./Pedro Martínez
Un bañista saltando al mar desde una roca de Cabo de Palos, en una práctica de riesgo que los socorristas tratan de frenar. / Pedro Martínez

Protección Civil y socorristas refuerzan la vigilancia tras varios accidentes de jóvenes que se lanzaron al mar desde lo alto de rocas

José Alberto González
JOSÉ ALBERTO GONZÁLEZCartagena

«La gente ve una roca y un poco de agua y se tira. Y la mayoría de las veces da igual lo que les digas. Se suben a las rocas y se lanzan al agua, sin pensar en las consecuencias». Moisés Rodríguez, coordinador de Protección Civil en Cartagena, lamentaba este jueves el caso omiso que «la mayoría» de los bañistas hace en Cala Cortina cuando miembros de su agrupación les advierten del peligro de lanzarse al mar desde islotes, rocas y acantilados, sobre todo si lo hacen de cabeza. Como «estas prácticas no se pueden prohibir, pero sí se puede advertir», y este verano ya van tres jóvenes heridos en este tipo de saltos, explica Rodríguez, su equipo y los socorristas contratados por el Ayuntamiento han reforzado la vigilancia de las playas y de otras zonas del litoral donde el problema es continuo.

«Esto es una guerra diaria. Vigilamos las rocas y pedimos una y otra vez precaución, pero la verdad es que no nos hacen mucho caso. Muchas veces se trata de menores de edad, de adolescentes, que ven a otros arrojándose al vacío y que no quieren ser menos. Y otras veces son adultos que pasan de todo. Pero el riesgo de tener un accidente grave está ahí para todo el mundo», comentó Antonio Rubio, responsable en Cartagena de la empresa de socorrismo Ambumar.

Junto al Centro de Coordinación de Emergencias de la Región y Protección Civil, la concesionaria del servicio de salvamento ha contabilizado tres percances en lo que va de temporada, dos solo en la última semana, y «muchos sustos». El último incidente fue el miércoles, cuando una chica de trece años tuvo que ser rescatada del agua, previa inmovilización en un tablero espinal, atendida en el puesto de socorro y trasladada al Hospital Santa Lucía con politraumatismos.

De cabeza, riesgo aún mayor

En su caso, según los equipos de emergencias falló el haber tomado poco impulso. Otras veces, añaden los vigilantes, hay resbalones, traspiés, golpes contra las piedras, malas entradas en el agua... El día 16, en Cala Reona, un joven de 26 años acabó con un hombro dislocado y, al ser imposible su evacuación por tierra, los bomberos tuvieron que acudir en una embarcación. A mediados de julio, fue un chaval de unos 22 años quien precisó de asistencia, al quedar semiinconsciente sobre las olas en La Algameca Chica, en una zona conocida como el Arco de Amalia, que destaca por su altura.

Ante este panorama, y en una época del año donde hay decenas de saltos cada jornada, una quincena de miembros de Protección Civil participó ayer en un entrenamiento específico en Cabo de Palos. Para «estar los más preparados y coordinados que se pueda», en el simulacro practicaron cómo salvar la vida a una persona en un área escarpada y de complicado acceso. El 112 también ha difundido una serie de consejos, con lemas como «Piénsatelo, no vayas de cabeza» y «No te saltes la prudencia».

Los bomberos también escribieron este mensaje en la red social Twitter: «Si aún no han terminado tus días de baño... Piénsalo antes de hacerlo y salta seguro». Y, para tratar de convencer sin miramientos a los que, pese a todo, insisten en precipitarse (de pie, en 'bomba', con voltereta, en picado...), compartieron un enlace a la cuenta del Hospital Nacional de Parapléjicos.