La reforma de la refinería es el maná

Eugenio Sánchez toma nota a un grupo de trabajadores de empresas auxiliares de Repsol, en el restaurante San Roque, en Alumbres. / Antonio Gil / agm
Eugenio Sánchez toma nota a un grupo de trabajadores de empresas auxiliares de Repsol, en el restaurante San Roque, en Alumbres. / Antonio Gil / agm

Hoteles, campings, bares, ferreterías, panaderías y negocios de transporte y grúas sacan tajada de los 63 millones de la inversión

Antonio López
ANTONIO LÓPEZCartagena

Vicente Llorca, responsables en el grupo empresarial Navec, dirige a un equipo humano que supera las 300 personas estos días en la refinería de Repsol. Esta firma es una de las cuarenta que la petrolera ha llamado para que durante un mes y medio trabajen en la parada programada en las áreas de Combustibles e Hidrotratamiento de su complejo de Escombreras. Para estos trabajo, Llorca ha contratado a 90 empleados, entre ellos tuberos, montadores, soldadores y electricista, entre otros muchos. Es uno de los momentos más importantes del año para su negocio, «por el volumen de trabajo que supone para nosotros», añadió.

Como a esta empresa, la onda expansiva de la parada de Repsol, cuya inversión total asciende a 63 millones de euros, beneficia también a otros sectores: ferreterías, empresas de grúas y un sinfín de pequeños proveedores, aunque también a hoteles, bares, restaurantes y hasta campings.

Además del personal propio del complejo petroquímico y los especialistas de la compañía, cada día trabajan una media de 900 operarios de empresas auxiliares, llegando en jornadas punta a las 1.500 personas. Realizan trabajos de inspección reglamentarios, tareas de mantenimiento y el desarrollo de nuevas inversiones que mejorarán el proceso de producción de carburantes y reducirán las emisiones de dióxido de carbono (CO2).

Revisión de intercambiadores

Navec es de las subcontratas más importantes, junto a Mecánicas Bolea, que en sus instalaciones de Cabezo Beaza se encarga de la revisión de los intercambiadores de la refinería. «Estamos en tres turnos durante las 24 horas del día. Además, llevamos otros trabajos fuera de la parada, que también son de mantenimiento de la factoría de Escombreras», explicó el subdirector, Tomás Martínez. De los beneficios también forman parte, de manera indirecta, empresas de suministros industriales y de plataformas elevadoras.

Junto a Navec y Mecánicas Bolea también están otras firmas como Meisa, HGL, TMS y Sacyr Nervión, que aportan un buen número de empleados a los trabajos de modernización de la planta. La mayoría de ellos son de la Región, aunque las empresas tienen que echar mano de obreros de fuera para labores muy específicas, sobre todo, para algunas como las de tubero, soldador, calderero, instrumentista, tornero, mecánico de motores, fresador, personal de control numérico y ajustador. De los 63 millones de inversión, 26 corresponden a los 66 contratos con auxiliares a las que Repsol ha adjudicado diferentes trabajos específicos. «La mayoría de esas empresas son de Cartagena. Así contribuimos al desarrollo laboral y económico del entorno», detallaron fuentes de la compañía.

Decenas de empresas locales de distintos sectores se benefician de la parada programada por Repsol

Durante todo el año, la petrolera facilita a sus empleados el traslado hasta la refinería poniendo a su disposición autobuses. Actualmente, el complejo industrial tiene contratados diferentes rutas para cubrir los desplazamientos.

Empresas externas

Con motivo de la parada, este servicio incrementa un 35% su actividad. Lo prestan empresas externas, que también se ven lucradas por la parada. A estas líneas, hay que sumar los autobuses lanzadera que se utilizan en el interior de la refinería para llevar empleados. Con motivo de la parada, las frecuencias de paso de estos vehículos de transporte aumentan un 50%.

A este servicio, la multinacional une el de restauración, que ofrece la empresa Serunión. Para esos días ha ampliado su plantilla en media docena de trabajadores, al servicio de 283 comensales. En temporadas ordinarias sirven 113 menús.

Esa llegada masiva de trabajadores de fuera ha beneficiado en gran medida a los alojamientos de la ciudad. Según los datos de la Agrupación de Hoteles de Cartagena y Comarca (Agrup hotel), el nivel de ocupación ha crecido un 20%. «Casi todos los establecimientos lo están notando. Supone un ayuda, en un momento en que el número de pernoctaciones no es muy alto», dijo su presidente, Juan Carlos García.

Un ejemplo de ello se ve en Los Habaneros, donde hay alojados empleados de dos empresas, una de Ciudad Real y otra italiana. «Tenemos alrededor de una quincena de habitaciones ocupadas, en un momento que nos viene muy bien, porque tras las fiestas de Carthagineses y Romano, siempre hay un periodo flojo. Ahora, con esta ocupación, la podemos asemejar a una semana de La Mar de Músicas o a ciertos momentos del verano», explicó el director del hotel, Bartolomé Vega. La mayoría de la treintena de clientes alojados en su establecimiento contrataron media pensión, que les incluye el desayuno y la cena.

«Salen sobre las siete de la mañana y vuelven pasadas las cinco y media o seis. A esas hora aún les da tiempo de salir por la ciudad, sobre todo los fines de semana, y hacer gasto en el centro», añadió Vega.

También ha habido alojados en el Camping Villas Caravanig de Playa Honda. Allí, estuvieron varias empresas con sus trabajadores. «Fueron los primeros en llegar. En septiembre tuvimos un centenar, en diferentes casas. Ahora comienzan a marcharse», cuenta la dueña de este establecimiento turístico, María del Mar Martínez. Y añadió: «Estamos muy contentos, porque tras el verano la ocupación siempre es baja».

Los trabajadores suelen comer en bares y restaurantes. Eso lo sabe muy bien el dueño del San Roque, en Alumbres, Eugenio Sánchez, donde acuden a diario más de medio centenar de obreros. Allí degustan su menú completo, por el que pagan 7 euros. A las 13.30 horas, él ya lo tiene todo preparado, porque apenas tienen tres cuartos de hora para comer.

Igual hace el dueño de El Callejón, también en el mismo pueblo. Juan Diego Vivancos tiene alrededor de 70 personas para el almuerzo todos los días. «En épocas como esta no se descansa. Tenemos abierto de lunes a lunes. Hay que aprovechar. Paradas de estas podrían haber, al menos, una cada año. Después de un verano complicado nos vienen muy bien», aseguró.

Su temporada alta

Su menú también cuesta 7 euros e incluye una ensalada o un mojete, un primer plato a elegir entre dos o uno combinado. A ello se le suma una bebida, el café y el postre. «Es nuestra temporada alta», apostilló. A los obreros también se les ve comer en los restaurantes de Cabezo Beaza y por el centro de la ciudad, donde en sus escasos ratos libres, sobre todos los fines de semana, salen a hacer algunas compras y tomar algo.

Ilboc prepara la ampliación de su planta de lubricantes

Muchos de quienes intervienen en la parada de mantenimiento de la refinería de Repsol se incorporarán después al proyecto de ampliación de la fábrica de lubricantes de la empresa hispano-coreana Ilboc. Formada por Repsol y SK Lubrincants, la compañía ultima un proyecto de 60 millones de euros para aumentar su capacidad de producción hasta las 1.228.201 toneladas anuales. En la actualidad se sitúa en 751.920 toneladas, principalmente de bases de lubricantes de última generación para el mercado internacional.

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