La recuperación de caladeros aumenta un 31% las ventas de los pescadores este año

Dos pescadores empujan un carro cargado de cajas de pescado recién descargadas en los muelles de Santa Lucía. / Antonio Gil / AGM
Dos pescadores empujan un carro cargado de cajas de pescado recién descargadas en los muelles de Santa Lucía. / Antonio Gil / AGM

Las paradas biológicas, el uso de redes con medidas aprobadas por Bruselas y el respeto por las tallas mínimas dan aire al sector

Antonio López
ANTONIO LÓPEZ

Las paradas biológicas, el uso de redes de arrastre con medidas reglamentarias impuestas por Bruselas, máximo respeto por las tallas mínimas y la concienciación de los pescadores han favorecido la recuperación de los caladeros donde faena la flota de Cartagena. Como consecuencia de ello, las capturas y los ventas de la Cofradía se han disparado desde enero. A ello también ha contribuido, en parte, la incorporación de nuevos barcos a la Cofradía de Cartagena y, sobre todo, el buen tiempo, que ha facilitado las labores de un sector que parece que poco a poco sale de su particular crisis.

A falta de los datos de agosto, hasta el 31 de julio, las capturas se habían incrementado un 10,1% y la facturación, un 31%, con respeto al mismo periodo del año anterior. No se llegaba a esos niveles desde hace años y suponen todo un empujón, si se tiene en cuenta que en 2018 comenzaron el ejercicio con pérdidas casi «inasumibles».

AL DETALLE

413.000 toneladas
de pescado capturaron los pescadores de Cartagena hasta el pasado 31 de julio.
10,1%
es lo que ha aumentado la facturación desde el pasado mes de julio en la Cofradía.
30%
es lo que se ha incrementado el precio del pescado este verano, debido a la alta demanda.

«Los planes de recuperación de la Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería, Pesca y Medio Ambiente han servido bastante. Este año estamos viendo mucho pescado, un síntoma de que el caladero de la Región se ha recuperado en tan solo un lustro, aproximadamente», explicó el patrón mayor de la Cofradía de Cartagena, Bartolomé Navarro. Hasta finales de julio llevaban capturadas 413.000 toneladas, mientras que en el mismo periodo del año pasado, 288.000. En cuanto a ventas se refiere, este 2019 llevan facturados 2.159.000 euros, por 1.800.000 euros el año pasado. «Estamos muy contentos con estos resultados», reconoció Navarro.

La facturación a 31 de julio ascendía a 2,1 millones de euros, unos 300.000 más que en las mismas fechas de 2018

Relevo generacional

Lo que más se está pescando en los últimos meses es gallopedro, gallineta, gamba blanca y roja y rape, además de pulpo, sepia y salmonete. De todo ello, tras volver del mar, los pescadores llevan producto a la lonja de la cofradía dos veces al día: de madrugada, sobre las cinco de la mañana, y por la tarde, a las cuatro.

En el aumento de las ventas ha influido también que los meses de julio y agosto son de los más fuertes del año -junto a la Navidad-, debido a la gran cantidad de marisco que precisan bares, restaurantes y hoteles de la costa, ante la avalancha de turista. En este caso, los precios de sus productos se han visto incrementados un 30%, aproximadamente. Lo que más se vende ahora, según el patrón mayor, es «rape, pescadilla, gallopedro, marisco y pescado para freír».

Un ejemplo de la mejora de precios se encuentra en el salmonete, uno de los productos del mar más solicitados por las pescaderías. Esta semana estaba a 16,70 euros, cuando normalmente se puede comprar a 13,75. Estos precios son en lonja. El cliente de establecimientos públicos lo encuentra con un aumento del coste que ronda el 20%.

La entrada a la cofradía de cinco nuevas embarcaciones de diferentes tamaños en los últimos meses y el hecho de que este año apenas han tenido que dejar la flota amarrada ha permitido a la Cofradía de Cartagena conseguir esos números. De continuar con esta tendencia, espera superar los casi cuatro millones de euros facturados en 2018.

No obstante, el sector acusa diferentes problemas. La falta de relevo generacional, el estancamiento de los precios en los últimos años, la asfixia por los pagos, las restricciones a las capturas y la escasa rentabilidad del trabajo hizo que el número de armadores cayera casi a la mitad en los últimos quince años.

La crisis afectó a toda las artes por igual. Actualmente, la Cofradía (que agrupa a Cartagena, Portmán y Cabo de Palos) tiene diecinueve barcos de aparejos menores (los que usan malla, anzuelo y trampas); dos cerqueros (los que usan red que permite cercar el núcleo de la pesca); siete arrastreros (los que arrastran con una gran red); y dos palangreros de superficie (los que usan anzuelos anudados a una cuerda) con cuota de atún rojo y emperador.

Las embarcaciones que se dieron de baja fueron al desguace a cambio de recibir 4.800 euros por tonelada. Sus armadores han abandonado el sector por diferentes circunstancias, entre ellas la jubilación.

Cita con las urnas

Por otro lado, los pescadores de la Cofradía de Cartagena tienen el próximo mes de noviembre una cita con las urnas, para elegir a su patrón mayor, cargo al que Navarro dijo no tener claro si se presentará por tercera vez consecutiva. Para ello, tiene que conseguir los cinco avales necesarios de cinco armadores de Cartagena y Cabo de Palos.

El actual patrón mayor en funciones tiene 46 años, está casado, tiene dos hijos y reside en Cabo de Palos. Es armador y lleva casi treinta años en la cofradía, donde además es el subastador. Su padre, Bartolomé Navarro Llorca, ya fue máximo responsable de la cofradía hasta hace un par de décadas. Con indiferencia de si opta a la reelección, ve necesaria una campaña para dar a conocer aún más las bondades del pescado de Región. Entre sus proyectos para este año está la reforma de las gradas de la sala de subastas, «para hacerla más cómoda», dijo.

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