La mar de recuerdos

Cegarra y Martín, en los Héroes de Cavite, en 1988. / LV
Cegarra y Martín, en los Héroes de Cavite, en 1988. / LV

JOSÉ SÁNCHEZ CONESA

La conversación con Jose Luis Cegarra (Cartagena,1959) nos lleva a los orígenes de La Mar de Músicas, resultando esencial para su puesta en marcha el apoyo de la entonces alcaldesa Pilar Barreiro, al comienzo de su mandato, tras obtener la victoria en las elecciones de 1995. El proyecto se lo entregaron en el mes de junio al concejal de Cultura José Cabezos, quien lo aceptó de buen grado, comprometiéndose a presentarlo a la primera edil y consiguiendo la aprobación al día siguiente. Aun así, los promotores del sueño, Paco Martín y José Luis Cegarra, no las tenían todas consigo por el riesgo que contraía el equipo de gobierno al contratar a artistas africanos y de otras latitudes que no gozaban de una popularidad previa.

Es cierto que el año anterior, siendo alcalde José Antonio Alonso y concejal José Martínez, se programó una experiencia de músicas del mundo con Serrat, Antoñita Moreno y Cesaria Évora.

Subraya mi contertulio que con La Mar han querido enlazar música y ciudad en unos momentos dramáticos para Cartagena: sufriendo los efectos de la dura crisis industrial, cuando daba miedo pasear por el centro y en verano todo el mundo marchaba a las playas. El terreno no era precisamente el más propició para iniciar tal aventura, por eso en la primera edición fueron tan solo seis los días de actuaciones, abriéndolo un grupo brasileño de Bahía llamado Olodum, especializado en samba. José Luis lo recuerda perfectamente porque esos tragos no se olvidan: «A las dos de la tarde del día de la inauguración nos dijeron que o pagábamos o no empezaban. Menos mal que uno de los patrocinadores, Aquagest, se hizo cargo».

El festival enlazó música y ciudad cuando aún duraban los efectos de la crisis

Que asistieran al parque Torres 250 personas en aquellos primeros años ya era todo un éxito, hasta que llegó el año 1998, fecha emblemática al celebrarse el centenario de la pérdida de las últimas colonias del maltrecho imperio español: Cuba y Filipinas. Cartagena recordó tal desastre años después erigiendo el monumento a los caídos en Santiago de Cuba y Cavite (Filipinas). Con gran criterio el país elegido en tal efeméride fue Cuba, excelentes músicas, una potencia mundial en su género. Entre la delegación del país hermano el querido Compay Segundo. Esa sabia decisión supuso el despegue de certamen con un gran respaldo de público y crítica. Apunta Cegarra, subdirector del evento: «Celebramos una pérdida con una victoria».

Se publicaron libros como 'Cartagos y Cartagenas del mundo', un gran trabajo fotográfico con textos muy interesantes de Juan Manuel Díaz Burgos y Moisés Ruiz Cantero. Se desplegaron otras ramas como encuentros con escritores y con la cinematografía de los países invitados, talleres infantiles, arte en la calle.

Esa vocación callejera le ha hecho estar presente en variados escenarios como la Plaza de san Francisco, la del Palacio Consistorial, Parque de Artillería, patio del antiguo CIM, paseo del puerto, Catedral Vieja (un bello escenario perdido). Es taxativo Jose Luis: «La Mar de Músicas no sería lo que es sin sus espacios». Con el paso de los años ha salido a los barrios periféricos y quizá un día alcance a los pueblos del término municipal.

Se van desgranando los grandes nombres que lo han hecho grande como Youssou N´Dour, Salif Keita, Ismael Lo, Lhasa. Y países como Senegal, Malí, Brasil, Colombia, México o India. Cuando el país invitado fue Sudáfrica viajaron hasta la punta del largo continente, siendo invitada la delegación cartagenera por la cantante Miriam Makeba a un acto de homenaje del Parlamento al presidente Mandela en el que ella cantó.

Detector de talento

«Hay mucha gente que mira el programa y dice: ¿A quién conozco yo?. Pero si les das calidad se fían de ti y en eso Paco era un gran detector de talentos porque escuchaba mucha música». Carlinhos Brown no pisó Europa hasta llegar a Cartagena, el festival supuso su puerta de entrada. Le pregunto por el ojico derecho de Paco y no vacila en dar un nombre: la cubana Omara Portuondo, quien a su vez vive un idilio con esta ciudad. Tres veces nos ha cantado.

Asisten a la feria Womex que tiene lugar en diferentes lugares de la tierra para efectuar contratos con años de antelación. Paco era un extraordinario negociador de cachés, capaz de doblegar a grandes managers y compañías. Otro gran secreto ha sido hacerle la estancia a los músicos lo más agradable posible, facilitándoles el paseo por la ciudad. En cierta ocasión la actriz y directora portuguesa María de Medeiros manifestó su deseo de conocer y grabar el folclore de la zona y la llevaron a La Palma, poniéndola en contacto con Pedro Antonio Gómez, el director del grupo.

La Mar de Músicas ha sido portada de 'El País Semanal' y las cifras de la clausurada edición número 25, a cargo de toda la familia Morente, las daba el concejal de Cultura, Carlos Piñana: 45.000 personas disfrutado de 9 días de multiculturalidad, 8 conciertos con el cartel de entradas agotadas, 19 apariciones en televisiones nacionales, 36 en radio, 300 en prensa escrita, 800 en páginas webs.

El trabajo cómplice entre Paco y José Luis no se redujo a este célebre encuentro internacional, tenemos que añadir la dirección de cinco ediciones del Festival de Teatro, Música y Danza de San Javier, el prestigioso Festival de Jazz de Cartagena, la recuperación del Carnaval en 1984, Cabalgatas de Reyes, una programación teatral estable que comenzó en la desaparecida Casa de la Cultura. Concluye José Luis: «Treinta y cinco años organizando juntos. No teníamos que hablarnos, bastaba con mirarnos».