Una patrullera para el control de los mares

Un militar, en el exterior del buque, controla el cañón del barco./J. M. Rodríguez / AGM
Un militar, en el exterior del buque, controla el cañón del barco. / J. M. Rodríguez / AGM

El patrullero tiene su base en La Curra y está diseñado para el control del tráfico marítimo

Gregorio Mármol
GREGORIO MÁRMOLCartagena

El patrullero de altura 'Audaz' (P-45), quinto buque de acción marítima (BAM) de la Armada, se estrena con la misión de escolta al 'Open Arms'. Tras haber finalizado su periodo de garantía de un año posterior a su fabricación en los astilleros gaditanos de Navantia, pasó a integrarse plenamente, el 27 de julio, en la Fuerza de Acción Marítima, con base permanente en el Muelle de La Curra, en Cartagena.

A principios de agosto, partió a Rota, en Cádiz, para la que debía ser su primera misión: el patrullaje por aguas del mar de Alborán y el Mediterráneo español. La lucha contra los tráficos ilícitos y la inmigración irregular iban a ser sus primeros cometidos tras su incorporación a la Lista Oficial de Buques de la Armada, aunque, finalmente, su primer destino llevará al 'Audaz' hasta Lampedusa, en misión humanitaria.

'Audaz' (P-45)

Entrada plena en servicio:
27 de julio de 2019.
Desplazamiento, eslora, manga y calado:
2.840 toneladas; 93,90 metros; 14,20 metros y 4,5 metros, respectivamente.
Velocidad máxima:
22 nudos.
Dotación:
52 miembros, entre oficiales, suboficiales, cabos y marinería. Capacidad para embarcar hasta cien personas (equipos operativos de seguridad y dotación de aeronave embarcada).
Base y misiones:
Muelle de La Curra (Cartagena). Patrullas de vigilancia y seguridad marítima en aguas españolas y de interés.

El 'Audaz' es el primer BAM destacado en Cartagena para sustituir a las viejas corbetas de la clase Descubierta, de las que aún se mantienen en activo la 'Infanta Elena' y la 'Infanta Cristina'. El segundo patrullero de altura de última generación es el 'Furor' (P-46), que llegó en enero a La Curra y todavía está en su periodo de garantía. Tienen como principal misión operaciones de control de tráfico marítimo y de inspecciones de mercancías dentro de los despliegues de seguridad marítima que España realiza en el marco de acuerdos internacionales.

«Estos barcos se caracterizan por tener una menor dotación que las antiguas corbetas, 52 personas, y un alto grado de automatización», explica el teniente de navío Miguel Golmayo. El elevado nivel tecnológico del buque es apreciable por el número de consolas y pantallas del puente de mando. También en los equipos y monitores de la sala de control de máquinas, que evita la presencia continua de personal entre los motores diésel y eléctricos. Como los barcos militares más grandes, la Enfermería dispone de sistemas de telemedicina que permite realizar intervenciones a bordo dirigidas desde del hospital Gómez Ulla de Madrid.

Varias salas del interior del buque de acción marítima de la Armada 'Audaz'. / J.M. Rodríguez / AGM

Por sus avanzados sistemas de comunicaciones puede embarcar drones de la Undécima Escuadrilla, la más moderna de la Armada y que ya participa en tareas de reconocimiento e inteligencia en misiones internacionales como la 'Operación Atalanta' contra la piratería. A ello ayuda disponer también de una cubierta de vuelo para que opere cualquier helicóptero de la Armada.

Muy probablemente el 'Audaz' entrará en la ronda de buques que España despliega en el cuerno de África y el océano Índico para velar, fundamentalmente, por la seguridad de la flota pesquera española que faena en aquella zona. Previamente, hará varias patrullas de seguridad en aguas nacionales. La previsión es que uno de cada dos días del año los pase en la mar.

Hasta ahora, había realizado navegaciones previas a la obtención de la calificación operativa -el certificado que le acredita para entrar en servicio-, para recoger en Sevilla su bandera de combate -ofrecida por la Real Maestranza de Caballería- y el llamado crucero de resistencia, que le llevó el pasado otoño por los puertos de Marín, Ferrol, Lisboa, Las Palmas de Gran Canaria, Casablanca, Mahón y Barcelona. «Estamos preparados para navegar 35 días con plena autonomía. Si hacemos víveres y combustible, aún más», explica Golmayo, oficial de la dotación que lidera el comandante, el capitán de corbeta Emilio Damiá Marqués.