La Policía Local reforzará su presencia en los barrios y el control de las ordenanzas

Policías locales, en la calle del Aire, en una foto de archivo./P. S.
Policías locales, en la calle del Aire, en una foto de archivo. / P. S.

El Ayuntamiento reordena la sección de Seguridad Ciudadana, para que cada patrulla vigile un distrito de manera preferente

José Alberto González
JOSÉ ALBERTO GONZÁLEZCartagena

La previsión de incorporar a la plantilla a diecinueve agentes en verano, una sentencia judicial que avala la reubicación de funcionarios en otras secciones y un estudio sobre la planificación del cuerpo han llevado a la Concejalía de Seguridad Ciudadana a diseñar una reestructuración en la Policía Local. El concejal del área, Francisco Aznar, y el subinspector jefe, Eusebio Serna, ultiman una serie de cambios que tienen como principales objetivos potenciar la presencia de las patrullas de seguridad ciudadana en los barrios y aumentar el control del cumplimiento de las ordenanzas.

Uno de los principales ejes de la modificación en la asignación de tareas, que será implantada en las próximas semanas, es impulsar un modelo de «policía de proximidad» o de distrito en los barrios de Cartagena. Se trata, según adelantó ayer 'La Verdad' el edil, de que haya determinadas patrullas encargadas de prestar atención a ciertas zonas de la ciudad, de una manera preferente.

«Queremos que los agentes estén más a pie de calle y que se les vea más, como medio para transmitir tranquilidad y para disuadir a quienes pretendan cometer actividades irregulares. También buscamos ganar eficacia al estar más cerca de los vecinos», comentó Aznar.

El responsable de Seguridad Ciudadana en el Ayuntamiento añadió que el equipo de gobierno, del PSOE, busca también «atender una vieja reivindicación de las asociaciones de vecinos y de los propios sindicatos policiales», imitando un modelo que «funciona bien» en las diputaciones sin necesidad de tener cuarteles.

El incremento del despliegue permanente en cada distrito se notará, en particular, en horario de mañana y de tarde, y abarcará zonas como la barriada Virgen de la Caridad (Las Seiscientas), Barrio Peral, Nueva Cartagena, Urbanización Mediterráneo y Los Mateos. La idea es que, en cada una de ellas, haya «dos o tres unidades de Seguridad Ciudadana», para realizar batidas tanto a pie como en vehículos, sin perjuicio de que puedan trasladarse a otras partes de la ciudad, en caso de necesidad puntual o de una emergencia.

El rediseño de la organización policial está enfocado, asimismo, a paliar otro de los déficits detectados en una evaluación del servicio que presta la Policía Local a los ciudadanos de todo el término municipal: el control de las ordenanzas municipales.

Medio ambiente y botelleo

Los responsables del Consistorio pretenden reforzar unidades como las de medio ambiente, urbanismo y vía pública. El reto es poner coto a situaciones como la proliferación de escombreras ilegales y de vertidos irregulares de todo tipo de residuos en ramblas, fincas rurales y montes; así como al cierre de locales de hostelería después del horario establecido y a la colocación de más mesas y sillas de lo autorizado, sobre todo en el área del casco histórico.

Asimismo, la Concejalía considera necesario mejorar la especialización de los funcionarios en materias como el medio ambiente y el control de aglomeraciones de personas, siguiendo la experiencia de la sección de Atestados (que entre otras cosas investiga las causas de los accidentes de tráfico en las calles del municipio).

Una de las novedades será constituir un grupo fijo para vigilar los botelleos y evitar agresiones como las ocurridas durante las recientes fiestas de Carnaval y en las de Carthagineses y Romanos. Para tratar de que no se repitan situaciones como los apuñalamientos del pasado sábado, el Ayuntamiento quiere estudiar medidas conjuntas con la Delegación del Gobierno.

Preocupación por las aglomeraciones en los bares del centro

Fuentes policiales han mostrado a 'La Verdad' su preocupación por la ausencia de medidas «restrictivas» en torno al consumo de bebidas alcohólicas en la calle, como el establecimiento de un perímetro de vigilancia con suficientes agentes, controlar que no haya menores de edad e instalar focos de luz. Estas fuentes indicaron que, ahora mismo, el Ayuntamiento no aplica la ordenanza, que prohíbe el botelleo, ni se decanta por un botellódromo, algo que en todo caso desaconsejan porque tendría un «efecto llamada». Asimismo, existe inquietud entre las fuerzas policiales y los servicios de emergencia por el riesgo para la seguridad que implican las concentraciones multitudinarias de jóvenes -tanto los fines de semana como sobre todo en las principales fiestas del año- en las calles del centro con mayor número de locales de marcha, como Cuatro Santos, Aire y Cañón. La intranquilidad se centra en lo estrecho de estas vías para el paso de camiones de bomberos, ambulancias y coches policiales, así como en la escasez de salidas de emergencia, en caso de incendio, avalancha u otra causa.

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