El plan contra los incendios forestales protegerá las 26 áreas con más riesgo

Simularo de incendio en la Sierra de la Fausilla, en una imagen de archivo. / Pedro Martínez / AGM
Simularo de incendio en la Sierra de la Fausilla, en una imagen de archivo. / Pedro Martínez / AGM

Los bomberos disponen de 1,1 millones de euros en el presupuesto del Ayuntamiento, al que la Fiscalía ha reclamado un programa de prevención

Eduardo Ribelles
EDUARDO RIBELLES

No todo son estrecheces en cuanto a inversión municipal este año. El programa de extinción de incendios, que incluye los de zonas forestales, cuenta con 1,1 millones de euros para hacer un buen número de inversiones en adquisición de vehículos, la mejora de equipos y la compra de material. Uno de los objetivos es poner en marcha el Plan de Prevención de Incendios Forestales, que la ley obliga a tener ya en funcionamiento y cuyo borrador está listo para ser aprobado. En él se enumeran, por primera vez, 26 zonas sensibles que precisan de una protección especial. Macizos boscosos como la Sierra de la Muela; ramblas como la del Cañar y valles como Huerta Calesa aparecen delimitados y dotados de planes de intervención y de vías de acceso y evacuación.

Los ayuntamientos están obligados a tener vigente y actualizado un plan de prevención de incendios forestales que permita saber con qué recursos cuenta cada uno y qué capacidad tienen para dar respuesta a estas emergencias. Así, la Comunidad Autónoma y la Administración del Estado podrán saber también cómo actuar en cada caso. La Fiscalía ya ha advertido a siete municipios de la Región, entre ellos Cartagena, de que tienen que aprobar estos planes. En situación similar están Murcia, Lorca, Jumilla, Abanilla, La Unión y Calasparra, que se enfrentan a posibles sanciones.

PARA TENERLO CLARO

Zonas sensibles
Quedan clasificadas por su importancia residencial, industrial, patrimonial y natural.
Intervención
Se establecen los grados de respuesta. Cada zona protegida tiene asignadas unas vías de acceso y evacuación y unos lugares de puesto de mando.
Financiación
Hay 1,1 millones de euros conseguida del Consorcio de Compensación de Seguros servirá para poner en marcha este plan y otras inversiones.

Urbanizaciones y campings

El jefe del Parque de Bomberos, el funcionario Francisco Gómez Ávalos, aseguró que su equipo ha hecho sus deberes. Son los políticos los que tienen que ponerse de acuerdo para hacer un hueco en sus agendas y aprobar el plan en un Pleno. «Primero hemos hecho una descripción detallada del territorio», explicó el jefe de bomberos. En ella se incluye una clasificación según los usos. «No es lo mismo actuar en una zona rodeada de urbanizaciones, que en un área en la que hay industrias cercanas o en las proximidades de un camping, por poner tres ejemplos», indicó. En el primer caso, el ejemplo paradigmático es La Manga Club, en la linde con el Parque Regional de Calblanque. En el segundo, el valle y el puerto de Escombreras, junto a la Sierra de la Fausilla. En el tercero, hay varios, como la zona del Portús y Galifa y la del resto del litoral oeste (Los Madriles-Rambla del Cañar).

Según el protocolo, lo primero es la detección y la señal de alarma. Al recibir un aviso, se identifica la amenaza, se comprueba que es real y se hace un diagnóstico. Un vehículo de primera salida con seis bomberos se encarga de la inspección preliminar. La evaluación es transmitida al puesto de mando, para ver si es necesario ampliar el despliegue o los efectivos desplazados son suficientes para llevar a cabo la extinción.

Un segundo nivel de alerta hace que se active a más personal de bomberos, a la Policía Local y a Protección Civil. Los agentes se encargarían del orden público, de la regulación del tráfico y de labores de coordinación. Y los voluntarios, de asistir a los posibles damnificados, caso de haberlos, y de ayudar a los bomberos en lo que necesiten.

«Hay que recordar que en esto no estamos solos. Superado el nivel 0, se activa el Plan Infomur y las competencias de coordinación pasan al director general de Emergencias de la Comunidad Autónoma», recordó Gómez Ávalos. Si la situación se agrava, el mando lo asume el Gobierno central. con la intervención incluso de la Unidad Militar de Emergencias (UME).

Las zonas sensibles son 26 e incluyen áreas que no se pueden tocar, desde el punto de vista urbanístico. La gran mayoría se encuentra en las áreas costeras y cercanas a la costa en la zona oeste (de Galifa y Portús hasta La Azohía), en la franja entre el Valle de Escombreras y Cabo de Palos. En el plan aparecen enumerados, en una sucesión geográfica de este a oeste.

Los primeros son el Cabezo de la Fuente; el Mojón de Atamaría; y la Peña del Águila; el Collado Lo Ponce, el Collado de la Rebolleda, el Huerto de las Calesas, el Monte de las Cenizas, el Cabezo del Aljibe y los Picos de Barrionuevo, en el Parque de Calblanque y su entorno. A continuación, figuran la Sierra de la Fausilla (Escombreras-Gorguel), la Sierra Gorda y el Cabezo de la Porpuz, el Cabezo de Peñarroya y el Cabezo de la Solana, el Castillo de San Julián y El Monte Calvario, que delimitan o lindan con el valle industrial de Escombreras. Y en el entorno del casco urbano están el Cabezo de San Juan, el Monte Atalaya, la Sierra de Pelayo. el Monte Galeras y el Monte Roldán.

Al oeste están la Sierra de la Muela, la Morra de los Madriles y la Morra Alta, Peñas Blancas, el Cabezo Calderón y el Cabezo de los Calzones, la Rambla del Cañar, la Rambla del Parrillar y el Cabezo del Atalayón.

Más