Le piden cárcel por la muerte de una chica en la carretera de La Algameca

Yolanda Baró, con una foto de su hija Andrea. / j. m. rodríguez / agm
Yolanda Baró, con una foto de su hija Andrea. / j. m. rodríguez / agm

El fiscal solicita tres años y medio, por homicidio imprudente, al joven que empotró contra un árbol el coche donde viajaba con dos adolescentes

José Alberto González
JOSÉ ALBERTO GONZÁLEZ

«Circulaba el acusado por la carretera de La Algameca, procedente de la zona de Navantia y en dirección a la calle Pío XII de Cartagena. Y lo hacía a una velocidad aproximada a los 105 kilómetros por hora, no obstante encontrarse limitada la vía a 50 kilómetros por hora, derrapando en las curvas, accionando el freno de mano y con continuos cambios de marcha, que apuraba al límite», recuerda Pablo Lanzarote. Eran las doce y cuarto de la noche de aquella víspera de Nochevieja, de aquel lunes 30 de diciembre de 2013, hace algo más de cinco años, cuando, según relata el fiscal especial de Tráfico de la Región de Murcia, R. M. M., quien entonces tenía 19 años, conducía un Mitsubishi Eclipse haciendo peligrosas maniobras.

En el coche viajaban dos amigas del chico, menores de edad. En el asiento del copiloto iba Andrea Perona Baró, de 15 años, y en el asiento trasero derecho otra amiga, de 16. El conductor perdió el control del coche, que acabó empotrado contra un árbol. El brutal accidente se llevó por delante la vida de Andrea, que falleció en el acto, y dejó herida a la otra adolescente.

El conductor se enfrenta ahora, en el Juzgado de Lo Penal 2 de Cartagena, a una petición de tres años y medio de cárcel, por un delito de homicidio por imprudencia grave y otro de lesiones por imprudencia grave. La Fiscalía también reclama que sea privado del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores durante cuatro años y seis meses. Asimismo, el Ministerio Público reclama que el acusado, con la responsabilidad civil directa de la compañía de seguros MGS Seguros y Reaseguros SA, indemnice a Yolanda Baró de los Reyes, madre de Andrea, con 26.362,23 euros, más los intereses legales.

A 105 por hora en una vía de 50

«Al llegar a la cruce con la calle Juana Jugán, como consecuencia de la descrita conducción, se produjo la rotura de la caja de cambios, lo que provocó que el acusado perdiera el control de la dirección del vehículo, saliéndose de la vía por el margen derecho y colisionando primero con la aleta delantera izquierda contra un árbol que partió por su base», recuerda el fiscal, en su escrito de acusación. «Después de ese impacto -prosigue Lanzarote- , tras derrapar diez metros y efectuar un giro de 90 grados, [el coche] colisionó contra otro árbol, en el que quedó empotrado». Tan bestial fue el choque que «piezas de la caja de cambios salieron proyectadas en todas direcciones, llegando a atravesar el capó del vehículo. Una de ellas, incluso, perforó la chapa de un quiosco situado a 75 metros de distancia», rememora el representante del Ministerio Público.

El fiscal precisa que, «como consecuencia» del accidente, Andrea «sufrió lesiones que provocaron su fallecimiento en el acto». La otra ocupante del vehículo padeció lesiones que curaron, tras un tratamiento médico y rehabilitador, a los 142 días. También padeció «un perjuicio estético importante».

La acusación particular, ejercida por los abogados Francisco Belda y Alberto de la Corte, eleva la solicitud a cinco años de cárcel y una multa de 24 meses, con una cuota diaria de 6 euros, y la privación del derecho a conducir durante diez años. Consideran que incurrió en un delito de conducción temeraria, otro de homicidio por imprudencia grave y otro de lesiones por imprudencia grave.

El letrado de la defensa, Joaquín Sánchez Martínez, manifestó a 'La Verdad' su confianza en que haya un acuerdo de conformidad entre la partes, que evite el juicio. El acusado recibiría una pena inferior a dos años, si bien el abogado sostiene que el informe de la Policía Local vincula el exceso de velocidad con la rotura de un elemento del vehículo. «Hubo un fallo mecánico ajeno al conductor, una cuestión accidental y no voluntaria», indicó Sánchez.

«Está arrepentido»

El letrado afirmó que, en las dos vistas previas celebradas hasta ahora -el juicio fue suspendido en noviembre y ha sido señalado de nuevo para este mes-, no hubo pacto por una diferencia entre la acusación particular y la aseguradora. Indicó que la compañía rechaza abonar una reparación económica adicional a la madre de Andrea por daños psicológicos. Joaquín Sánchez indicó que, a través de la aseguradora, el procesado ya ha depositado en total 160.000 euros en concepto de indemnizaciones a Yolanda, al padre de la víctima y a la chica que resultó herida.

Sánchez añadió que el chaval «está muy arrepentido de lo que ocurrió aquella noche»; que «se echa a llorar de impotencia y siente un dolor intensísimo cada vez que lo recuerda» y que incluso «tiene una foto de su amiga Andrea en su habitación».

El fiscal recuerda que el conductor había cambiado al coche de forma irregular la placa, un hecho que un mes después le costó una condena judicial. La falsedad documental quedó, en todo caso, en una multa, por lo que no al acusado no le constan antecedentes penales para el juicio por el siniestro de tráfico.

«Andrea me dijo: 'Mamá, a las 12 estoy aquí'. Pero no volvió»

Aquella tarde, Andrea estuvo celebrando el cumpleaños de su abuelo. «De pronto, llamaron unos amigos», recuerda su madre, Yolanda Baró. «Andrea me dijo: 'Mamá, no te preocupes. A las doce estoy aquí'. Pero no volvió». Yolanda se quedó confiada, porque su hija iba con una amiga a quien había invitado a la fiesta familiar, y porque «era muy responsable y siempre volvía a casa a la hora que decíamos». «Yo -cuenta a 'La Verdad'- pensaba que estaban en el portal del edificio», en el Ensanche de Cartagena. La mujer se quedó dormida y la fatalidad le quebró el sueño. La madre de la amiga la llamó: «Han tenido un golpe en un coche». Después, rememora mientras sostiene una foto de su hija, llegó un policía local. «Yo le pregunté: '¿Mi hija está bien?' Y me respondió: 'No, su hija ha fallecido'. Yo me quedé en shock». Yolanda lucha por seguir adelante, pero siente el vacío: «Andrea era todo alegría, era muy cariñosa y ayudaba a todo el mundo. Me han robado media vida...». Ahora solo pide «justicia».

 

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