Pedro Sánchez refuerza la imagen de Castejón con una visita relámpago en clave preelectoral

Pedro Sánchez da la mano al concejal de Cultura, David Martínez, a su llegada al Palacio Consistorial. A la izquierda, su escrito en el Libro de Oro de la ciudad./PABLO SÁNCHEZ / AGM
Pedro Sánchez da la mano al concejal de Cultura, David Martínez, a su llegada al Palacio Consistorial. A la izquierda, su escrito en el Libro de Oro de la ciudad. / PABLO SÁNCHEZ / AGM

El presidente del Gobierno exprime sus 37 minutos en la ciudad e ignora a los abogados de oficio en su protesta salarial

Eduardo Ribelles
EDUARDO RIBELLES

A las 12.55 horas, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, bajó del coche, ante el Palacio Consistorial, y a las 13.32 subió en él, a la salida del Anfiteatro Romano, para dejar Cartagena. Esos 37 minutos le bastaron para dar un impulso a la precampaña electoral del PSOE, de cara a los cuatro comicios que va a haber en dos meses. También transmitió, mediante gestos porque declaraciones no hubo, su apoyo a la alcaldesa, Ana Belén Castejón, como candidata a repetir, y a Diego Conesa, como aspirante a la presidencia regional.

Sánchez fue saludado efusivamente por Castejón en la Plaza del Ayuntamiento, donde también le esperaban medio centenar de abogados que protestaban por los atrasos en el pago del turno de oficio. Su causa fue apoyada en una declaración institucional leída en el Pleno Municipal, minutos antes. En ella, el colegio profesional hizo constar una «firme condena y rechazo» a las demoras y consiguió que la Corporación se pronunciara también a favor de una «elevación los baremos equiparando las actuaciones de este colectivo en todo el territorio nacional». Pero el apoyo de todos los partidos a esa reivindicación, incluido el PSOE, no tuvo luego ningún reflejo en la actitud de Sánchez cuando les oyó corear sus demandas.

«Los retrasos vienen de noviembre y tienen carácter nacional. Esto es un desprecio manifiesto, lamentable e indignante. En Cartagena hay unos 400 colegiados, de los 500 que ejercen, adscritos al turno de oficio. Hay medio millón de euros en juego. Unos 1.500 por abogado», apuntó el exdecano José Muelas.

Las consignas coreadas por los togados, entre los que se pudo ver al presidente de MC, Jesús Giménez, y al concejal del PP, Álvaro Valdés, que son letrados, no desviaron a Sánchez del milimétrico cumplimiento de una agenda cronometrada. Saludó a la corporación en el vestíbulo del Palacio Consistorial y se hizo una foto de familia en las escalinatas. Con él se retrataron, junto a Castejón y Conesa, el secretario de Estado de Infraestructuras, Pedro Saura; el presidente del Gobierno regional, Fernando López Miras; la presidenta de la Asamblea Regional, Rosa Peñalver, los portavoces municipales y la concejal de Comercio, Carmen Martín.

Después recibió una equipación completa del equipo de baloncesto local, el Club Basket Cartagena, como guiño a su pasado como ala pívot del Estudiantes de Madrid. También se llevó un 'kit' para la preparación y la degustación de café asiático. Además, firmó en el Libro de Oro del Ayuntamiento, con lo que es el primer jefe del Gobierno central que lo hace en toda la Democracia. «A la corporación del municipio de Cartagena y, por extensión, a la ciudadanía de esta histórica y gran ciudad. Desde su historia y su grandeza, podremos construir su futuro y su prosperidad», reza la dedicatoria bajo la que puso su rúbrica.

A la salida, Sánchez y Castejón se subieron al mismo coche, para cubrir los escasos 500 metros que les separaban del Anfiteatro Romano. Mientras tanto, Diego Conesa se dirigió por señas a los abogados que seguían concentrados en un lateral de la plaza, para indicarles su intención de atenderles más tarde.

Sánchez y Castejón compartieron cinco minutos en el coche presidencial, durante el trayecto hasta el Anfiteatro. Esa muestra de cercanía contrasta con lo sucedido hace dos años, cuando la también secretaria general apoyó a Susana Díaz, contrincante del actual presidente, en el congreso del PSOE de 2017. A ambos les viene bien ahora una imagen de confianza mutua, que haga creíbles las inversiones acordadas en el AVE y en la restauración de la Catedral y del Anfiteatro. Son los tres proyectos que centran la oferta socialista para ganar votos a nivel local.

Sin embargo, ni una sola palabra del presidente respaldó ayer esos proyectos. Las restricciones que la Junta Electoral impone a cualquier acto propagandístico en precampaña surtieron efecto y Sánchez se marchó sin hacer ni una sola declaración formal.

Sin explicación al «incomprensible retraso» del AVE

Ni las promesas sobre agua ni el «compromiso con comunidades autónomas y ayuntamientos», que lanzó Sánchez para adecuar su financiación, contentaron ayer al presidente del Gobierno regional, Fernando López Miras. Tampoco su apelación a que el estado del bienestar, la cohesión social y el crecimiento económico necesitan «una financiación fuerte».

En su intervención en Murcia, López Miras destacó el potencial económico de la Región y reclamó poder contar para desarrollar «con las mejores herramientas, o al menos las mismas» que otras comunidades. Aludió a la llegada del AVE a la Comunidad, de la que dijo que «incomprensiblemente se ha retrasado», y reclamó a Sánchez unas infraestructuras y una financiación autonómica «que nos permitan competir en igualdad de condiciones». Sobre el agua, lanzó al presidente del Gobierno central dos advertencias: «si no frenamos hoy el desierto en el sur, mañana será un problema en el norte», y el Trasvase Tajo-Segura es «imprescindible e intocable». El presidente de CROEM, José María Albarracín, suscribió ese discurso reivindicativo.

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