A los parques de barrio, ni flores

Hierbajos y matojos alfombran una de las sendas del parque junto a la calle Aguamarina, en San Antón, en el que el césped bajo el arbolado esta ralo y seco. / antonio gil / agm
Hierbajos y matojos alfombran una de las sendas del parque junto a la calle Aguamarina, en San Antón, en el que el césped bajo el arbolado esta ralo y seco. / antonio gil / agm

Decenas de jardines del extrarradio padecen déficit de atención, pese a que hay un nuevo contrato vigente. San Antón, San Félix, San Ginés, Torreciega, Santa Lucía, Los Mateos, Los Barreros y Urbanización Mediterráneo están entre los más abandonados

Eduardo Ribelles
EDUARDO RIBELLES

La glorieta frente a la Casa del Niño, la calle Real, el Paseo de Alfonso XII, la mediana de la Cuesta del Batel y las plazas de la Isla, de España y de Alicante se llenaron esta primavera de flores de vistosos colores y de brigadas de jardineros que las plantaron. Sin embargo, este despliegue, fruto del nuevo contrato del Ayuntamiento con la empresa Actúa-Acciona, no ha extendido esa imagen de un idílico vergel a las zonas verdes de la Urbanización Mediterráneo, de San Antón, de Nueva Cartagena, de José María Lapuerta, de Barrio Peral, de San Félix, de Torreciega y de Santa Lucía, pese a que también forman parte de los 720.000 metros cuadrados a su cargo. El Ayuntamiento hizo, el 1 de enero, la renovación del contrato que estaba pendiente desde 2014. La anterior concesionaria, FCC, había acumulado reproches municipales y críticas vecinales durante los últimos cuatro años, tanto por las lagunas del servicio en sus tareas (podas y replantaciones), como por las zonas sin atender.

Más de 4,5 millones de euros se lleva la nueva empresa por cada uno de los dos años pactados, con una prórroga de otro por la misma cantidad, entre otras cosas por plantar casi cuatro millones de arbustos y plantas ornamentales en cada ejercicio, a razón de 11.000 diarios. Tanta planta en las zonas más céntricas ha dado paso, al acercarse el verano, a una imagen marchita en lugares emblemáticos como la plaza de España, a la espera de una nueva plantación. Mientras en los barrios del extrañado todavía esperan un impulso de ese tipo.

PARA TENERLO CLARO

Césped ralo o inexistente
Parque del Ensanche, ronda Ciudad de la Unión, Alameda, parque de la Rambla, Juan Fernández frente al conservatorio, Jorge Juan, parque Juan Carlos I y parque Antoñares.
Malas hierbas
Vía Verde del Barrio Peral, mediana ajardinada de la avenida de Víctor Beltrí, Plaza de Severo Ochoa (final de Ángel Bruna), paseo de la Rambla de Canteras, jardín Viñas del Mar (San José Obrero), rotonda de Los Patojos (N-332), avenida de Murcia, calle Ingeniero de la Cierva, ronda Ciudad de la Unión y los jardines frente a los Maristas.
Mantenimiento deficiente
Barriada Virgen de la Caridad, San Félix, Los Mateos, Lo Campano, Villalba, Nueva Cartagena, Urbanización Mediterráneo, parques Leoncio Sánchez y Escipión (Los Barreros), jardines de Monte San Julián y Monte San Leandro (Loma de Canteras), avenida Descubrimiento de América, subida a las Mina y calle Peroniño y jardines Viña del Mar (San José Obrero).

«Mire esos bancos tan viejos y lo secos que están los setos de césped. Y las palmeras ennegrecidas desde que unos gamberros las quemaron», explica, en este inicio de verano, Francisco, vecino de la calle Aguamarina de San Antón, al pasar por el parque que hay al lado. Varios colectivos vecinales han pedido permiso al Ayuntamiento para llegar donde no lo hace la contrata de jardines. Quieren crear huertos urbanos y ya han plantado algunos retoños en este parque. «Ya nos gustaría tener tantas flores plantadas y tantos jardineros como se ven en el centro», indica Juani Hernández, impulsora de la iniciativa.

Muy cerca de allí, en dirección a la Urbanización Mediterráneo, hay un parque en el que lo único que abunda es la arena y lo más pintoresco es un hoyo en el suelo con migas de pan. «Alguien lo ha hecho para las palomas», dice Sandra, mientras pasea su perro. «Por aquí los jardineros paran poco», añade. Frente al restaurante El Paso de los Elefantes hay una plaza en la que abundan los árboles bajo los que no crece nada. Tampoco hay flores. Solo un arbusto maltrecho. Idéntica sensación de abandono da la plaza del Maestro Carmelo Sanz Gomariz, en Nueva Cartagena. Allí las palmeras están rodeadas de hierbajos.

La instalación de juegos infantiles contrasta con el entorno y la vegetación descuidados

La contrata municipal concentra sus esfuerzos de siembra en las zonas más céntricas y turísticas

En el casco histórico, hasta los maceteros que ya tenían arbustos fueron engalanados en abundancia

En el cinturón de barrios que rodea al casco urbano, predominan la tierra seca y las malas hierbas

Las malas hierbas son comunes en la Vía Verde del Barrio Peral, en la mediana de la avenida Víctor Beltrí, en la plaza de Severo Ochoa, en el paso de la Rambla de Canteras, en el jardín Viñas del Mar de San José Obrero, en la rotonda de Los Patojos, en la avenida de Murcia, en la calle Ingeniero de la Cierva y frente al colegio Maristas.

En los últimos doce meses, el Ayuntamiento centró la parte más vistosa de sus mejoras urbanas en la creación de parques infantiles de cuidado diseño. Entre ellos, están el que remite a los cuentos infantiles, ubicado en el polígono residencial Santa Ana, y el basado en el personaje infantil 'Pocoyó', en Nueva Cartagena. Los dos se han convertido en polo de atracción de familias con niños a diario, sobre todo por las tardes.

Parques infantiles

Pero el cuidado diseño de ambos contrasta, en el segundo caso, con lo descuidado del jardín en el que se encuentra. El crecimiento de malas hierbas demuestra que hace tiempo que no pasa por allí una brigada de podas. La disposición desordenada de varios arbustos (unos florales y otros no) evidencia la desaparición de los demás, sin que la nueva empresa los haya sustituido. En la Urbanización Mediterráneo, la plaza situada frente al futuro centro de salud, que también dará servicio a San Antón, sí está bien conservada. Tiene dos praderas de césped y árboles cuidados. Pero tampoco en este caso Actúa-Acciona la ha complementado con flores.

En el caso de Los Barreros, las quejas vecinales vienen de lejos y ponen en duda la implicación de la empresa y la capacidad del Ayuntamiento para imponerse. La explicación del anterior concejal de Servicios, Juan Pedro Torralba, hasta finales del año pasado era que este barrio no tenía sus zonas verdes incluidas en el contrato. Pero con el nuevo, la situación no ha mejorado, por ejemplo en el que linda con la Media Sala, detrás del concesionario de Volkswagen, cuyo palmeral está sucio y lleno de matojos.

Ninguna calle de los barrios del extrarradio ha sido honrada con el privilegio de contar con flores sobre unos cuencos con forma de coco, como los colgados de las farolas del casco histórico. En esta zona también han sido plantadas en los maceteros, al abrigo de otros arbustos. Nada de eso ha pasado en Los Barreros. La plaza de la iglesia, por ejemplo, solo dispone de una docena de árboles en una superficie enlosada. En sus inmediaciones tampoco hay glorietas con los setos tan recortados como la de Carmen Conde con la calle Trafalgar o árboles tan cuidados como los del paseo central de la Alameda de San Antón.

En San Félix, el parque Diego Calvo Clemente mantiene el césped plantado el año pasado, pero acumula desperfectos como la ausencia de una tapa de registro en el cajetín en el que están los mandos del sistema de riego. Y la calle Vereda, que conduce a La Asomada, tiene los setos en pendiente, que lindan con las casas, en estado de degradación, con varios tramos de escaleras descarnadas por las que no es recomendable bajar, bancos de carcomida madera y arbustos secos y medio muertos. El plan de acometer su arreglo no llegó a consumarse antes del fin del pasado mandato.

En Torreciega, el parque en torno al monumento funerario y el paseo en paralelo a la Avenida Tito Didio tienen la vegetación en muy mal estado en una parte y carecen de ella, en otra. Por lo que respecta al barrio de San Ginés, el parque García Pagán está limpio, pero sus plantas ornamentales están marchitas. Los últimos eslabones, en ambos extremos del casco urbano, son Los Mateos, Santa Lucía y el Barrio de la Concepción. En el primer caso, el entorno, que fue ajardinado cuando se construyó el consultorio médico, está semidesértico. Por no hablar del parque que hay frente a la primera fase de la Nueva Santa Lucía, en el que nada ha sido renovado desde que fue construida y su mantenimiento asumido por el Ayuntamiento.

Naranjas que ensucian la calle

El arbolado de la vía pública también registra punto negros. Los naranjos de Ciudad Jardín y de la barriada Cuatro Santos se sobrecargan de frutos que maduran y caen sobre la vía pública, ensuciándola sin que nadie haga nada para evitarlo.

Pero entre en vecindario no abandonan la esperanza de una mejora, «Ojalá gocemos pronto de una parte de las mejoras en materia de jardines que se aprecian en el centro», dice Juani García Segura.

Personal a tiempo parcial, en pueblos y diputaciones

El semestre de actividad que ha completado Actúa-Acciona ha puesto de manifiesto, para la anterior concesionaria, FCC, dudas sobre el cumplimiento de lo estipulado en el contrato. «Los ciudadanos nos transmiten que, pese a que la plantilla tiene que haber pasado de 80 a 119 jardineros, no se aprecia ese aumento». Un responsable de Actúa-Acciona advirtió de que «la incorporación al contrato del cuidado de los jardines de los barrios hace que las personas que incorporamos estén a media jornada, lo mismo que pasaba antes, cuando el servicio no lo prestaba FCC, sino otras empresas aparte». El Ayuntamiento ha constatado la incorporación de 25 operarios.

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