Al Parque Torres le falta impulso

Un banco destrozado junto a la linterna árabe, en el sector sureste del parque. / J. m. Rodríguez / AGM
Un banco destrozado junto a la linterna árabe, en el sector sureste del parque. / J. m. Rodríguez / AGM

El antiguo restaurante semiderruido da la bienvenida al visitante a un jardín con baldosas, farolas y bancos rotos

Eduardo Ribelles
EDUARDO RIBELLES

El Parque Torres, que nació como un céntrico pulmón verde de la ciudad instalado sobre el Cerro de la Concepción, registra su mayor afluencia de visitantes del año durante los diez días de concierto de La Mar de Músicas, en su auditorio, en julio. El resto del tiempo lo frecuentan casi, exclusivamente, los turistas, que suben a ver una panorámica de la ciudad desde la explanada del Castillo Árabe. Allí se encuentran con varios huecos que han dejado las losas desprendidas de la balaustrada, con algunos focos rotos y desportillados y con unos planos explicativos del paisaje que acusan la exposición al sol, ya que no hay ni una sombra. Farolas viejas y oxidadas, bancos rotos y dañados y fuentes que no funcionan afean el recorrido desde la entrada, presidida por la estructura ruinosa y apuntalada del antiguo restaurante 'El Parque'.

En los últimos días, personal de Hidrogea y de Parques y Jardines se ha encargado de hacer algunos arreglos en la fuente que hay junto a la puerta principal. Es parte del mantenimiento de estas instalaciones. La última mejora integral tuvo lugar hace 25 años. Sin embargo, no son muchos los cartageneros que lo saben.

Y eso que el recinto acumula 120 años de historia. Fue creado por Alfonso Torres, alcalde del que recibió el nombre. En su interior están los restos de la Linterna, un antiguo faro árabe y el adarve, que fue restaurado en 2003 y se ha convertido en una atracción turística visitable, integrada en el consorcio Cartagena Puerto de Culturas. En aquella época, Cartagena recibió una catarata de inversiones regionales para la recuperación del patrimonio arqueológico, que incluyó también la creación del ascensor panorámico para subir al parque desde la calle Gisbert.

Sin embargo, en su segunda década en el poder, Pilar Barreiro, del PP, se olvidó de introducir mejoras de calado en la zona. Tras su marcha, ni la coalición MC-PSOE, (2015-2017) ni el PSOE en solitario, hasta la actualidad, han tomado medidas efectivas para acabar con el contraste entre el centro visitable, bien conservado, y la proliferación de rincones estropeados.

MC hizo un intento en 2017. Había 180.000 euros para un plan de mejoras, del que solo se ejecutó una parte. Para empezar, la iluminación de la subida al Castillo de la Concepción fue sustituida por otra más moderna. Estaba previsto habilitar un control de accesos, para mejorar la seguridad y evitar la entrada indiscriminada de vehículos como pasa ahora, aunque son pocos los coches particulares que no respetan la prohibición de entrar por el acceso para el tráfico rodado. La tercera fase, consistente en la actualización del graderío del auditorio, se ha ejecutado, según una portavoz de la alcaldía. Pero la segunda, que suponía recuperar el destrozado recinto del restaurante, no.

Un restaurante en ruinas

El establecimiento hostelero cerró en julio del año 2005, cuando lo gestionaba por concesión municipal la empresa Explotaciones Cartago Turist. La razón aducida por sus socios fue la existencia de problemas económicos y que el negocio había dejado de ser rentable.

En abril de 2006, el Ayuntamiento rescató la concesión por «una infracción gravísima» de las condiciones del contrato. Antes de Cartago Turist, lo regentó Catering Casa Tomás, que lo dejó en 1999 tras integrarse en un grupo empresarial. La concesión partía de mayo de 1994, unos meses antes de la inauguración del parque, tras su última reforma. El acuerdo, por 15 años (hasta 2009) y 18 millones de pesetas (108.000 euros), no llegó a su fin.

Desde su cierre, el recinto ha sufrido saqueos que le han ocasionado destrozos, como los de los ventanales fracturados de la parte frontal, así como la desaparición de las puertas, arrancadas de cuajo, y de los cierres de aluminio de la parte superior. Esto ha coincidido con la relajación de la vigilancia nocturna que llevaba a cabo la Policía Local. Los actos vandálicos han contribuido al progresivo deterioro estructural del edificio y han obligado a apuntalar los forjados y a hacer un saneamiento de los elementos que podían desprenderse, dado el trajín de turistas que pasan por sus inmediaciones.

En los últimos años, ha habido varios empresarios interesados en hacerse con la gestión del restaurante, entre ellos el promotor de un conocido establecimiento del entorno del Teatro Romano. Al no concretarse ninguno, el plan municipal de 2017 incluyó su reutilización como espacio cultural y para exposiciones. El objetivo era dar visibilidad al recinto, prestigiarlo y tener más opciones de sacarlo a concesión, para que allí volviera a haber actividad en el futuro. Sin embargo, al frustrase su restauración, el deterioro ha continuado.

Los accesos son otro talón de Aquiles del Parque Torres. Está el del Ascensor Panorámico, junto a dos por carretera, desde la Muralla del Mar y por la calle Concepción, y otros dos a través de las escaleras de las calles Doctor Tapia y desde la calle Osario, por el Parque Cornisa. El elevador hace preciso pagar un billete.

Existe otra entrada en la que confluyen un recorrido ascendente desde la calle Cuatro Santos, por la de Faquineto, que está clausurada, y otro muy accidentado desde la de Gisbert. Sin embargo, está cerrado, inutilizado y sucio.

Tampoco fructificó el plan de hacer una nueva vía de subida, aprovechando un paso entre los edificios de Servicios Generales de la Armada, como se pensó en 2017. Las conversaciones con la Armada quedaron en agua de borrajas.

En dos meses, La Mar de Músicas, revivirá el espejismo de todos los veranos, con los llenos en el Auditorio y del Castillo Árabe. Sin embargo, del gobierno que salga de las urnas, el 26 de mayo, depende la ejecución de un plan integral que haga atractivo el Parque Torres durante todo el año y para todo tipo de usuarios.

Al sistema de vídeovigilancia le faltan las cámaras de seguridad

Entre las mejoras que el Ayuntamiento ha implantado en los últimos cuatro años, está la creación de las canalizaciones para conectar cámaras de seguridad a un sistema de videovigilancia. Sin embargo, faltan las cámaras y también la fibra óptica, con lo cual no ha podido ser puesto en marcha. Además, el Ayuntamiento incluyó en ese mismo paquete la remodelación del graderío del Auditorio, aunque éste no es parte del parque, simplemente está dentro. Las labores de limpieza son diarias y las tareas de mantenimiento de los jardines también. Además, se han llevado a cabo tareas de repintado de algunos elementos como la fuente que hay junto a la entrada principal.

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