El parque del Plan Rambla tendrá un lago y un sistema eficiente de riego y electricidad

Recreación de cómo estará el estanque cuando haya escasez de lluvias (superior) y después de intensas precipitaciones. /lv
Recreación de cómo estará el estanque cuando haya escasez de lluvias (superior) y después de intensas precipitaciones. / lv

El Ayuntamiento pide a la UE 2,8 millones para un área «sostenible» y plantea colaborar con las universidades y el Centro Tecnológico del Medio Ambiente

José Alberto González
JOSÉ ALBERTO GONZÁLEZ

La reactivación del Plan Rambla, tras un pacto entre la alcaldesa y el empresario Tomás Olivo concretado el pasado lunes en un acuerdo de la Junta de Gobierno Local para retomar las obras de urbanización frente al Palacio de Deportes y remodelar la carretera, ha ido en paralelo con la presentación de una propuesta municipal a la Unión Europea (UE) para que financie parte del parque proyectado allí.

Dentro de los 339.000 metros cuadrados de zona verde incluidos en el convenio urbanístico entre el Ayuntamiento y Cartagena Parque SA, que prevé una subvención de 900.000 euros de la empresa y unos 2 millones de inversión municipal, el Consistorio ha planteado la construcción de un «parque autosostenible a nivel energético y de agua». Ocuparía 87.000 metros cuadrados (el 27% el suelo), estaría situado cerca del centro comercial Eroski y tendría un coste de 3.548.216,25 euros. Eso sí, los sistemas tecnológicos asociados abarcarían todo el plan parcial.

El reto es que la actuación sea cubierta al 80% - 2,84 millones de euros-, con Fondos de Desarrollo Regional (Feder). Además de al Ayuntamiento, que asumiría el 73,36% del coste, el plan incluye a la Agencia de Desarrollo Local y Empleo (ADLE), con un 5,05%; el Centro Tecnológico del Medio Ambiente (Cetenma), con un 5,37%; la consultora ambiental HOP Ubiquitous -empresa de Ceutí que según el Ayuntamiento eligió el Cetenma-, con un 8,32%; la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT), con un 5,44%; y la Universidad de Murcia (UMU), con un 2,46%.

En concreto, la solicitud presentada en enero por la corporación, a través de Ana Belén Castejón, tiene como objetivo captar dinero de un programa denominado Acciones Urbanas Innovadoras (UIA según las siglas en inglés). Para el periodo 2015-2020, hay 372 millones de euros y este año han pedido financiación 175 ayuntamientos de toda la Unión, 35 de ellos de España. Habrá una preselección en marzo, la criba final será en mayo y el plazo máximo de ejecución será 3 años.

El plan diseñado en Cartagena tiene el nombre de 'Proyecto Boria', un guiño a la niebla del entorno de la rambla, e incluye un estanque de 6.000 metros cuadrados, con capacidad para 7.200 metros cúbicos. También prevé sistemas eficientes de riego, alumbrado, suministro energético para otros usos y contención de aguas en caso de lluvias torrenciales.

Evitar inundaciones

Teniendo en cuenta su situación cercana a la rambla de Benipila y el hecho de que los terrenos están en una vaguada, ha sido concebido como un parque-lago. De hecho, en una de las imágenes incluidas en el dosier, al que ha tenido acceso 'La Verdad', los autores de la propuesta emplean este lema: «Boria: tecnología verde e inteligente para un parque inundable» en un clima semiárido. También hablan de la combinación de recursos naturales y artificiales para garantizar un suministro sostenible de agua y energía para el parque.

Los técnicos de las concejalías de Infraestructuras y Medio Ambiente han planteado un conjunto de elementos que «den valor a una zona actualmente en desuso y periódicamente inundable, como es la rambla de Benipila», y que la «transformen en un oasis dentro de la ciudad».

La idea es recuperar infraestructuras como el canal de los Ingleses, «que aportaba agua a instalaciones militares, como el Arsenal, y que ayudará al mantenimiento hídrico del parque». Además, como «la zona es susceptible de inundaciones, las cuales provocan gastos a Cartagena, el lago actuará como tanque de tormentas en estos periodos». Eso permitirá la reutilización del agua recogida, tanto para su uso en el parque como en otros jardines y áreas verdes de la ciudad.

Incluso en situaciones extremas de «gota fría», sostienen los responsables del proyecto, el parque podrá albergar 42.000 metros cúbicos, todo un sistema antirriadas. En cuanto a la vegetación, habrá especies autóctonas como el ciprés cartagenero o sabina mora y otras adaptadas al clima como la palmera, el pino y la lavanda.

El sistema de riego interconectará los dos tanques de tormentas de La Concepción y Nueva Cartagena, cuya capacidad conjunta es de 20.000 metros cúbicos. También se prevé disponer de 600 metros cúbicos de la condensación del agua de la piscina cubierta del Palacio de los Deportes, 900 de las lluvias y 4.300 de un pozo.

Red de paneles solares

Además, los ingenieros ven posible captar 1.300 metros cúbicos al año de la condensación del agua presente en el ambiente, con un sistema basado en la «innovación» tecnológica. La misma inspira una red «inteligente para un uso responsable de la energía».

Un conjunto de paneles solares, situados en el tejado del aparcamiento ubicado junto al centro comercial Eroski y en otros puntos configurarán «un anillo energético» para dar soporte a cámaras, sensores, condensador de agua, recarga de coches eléctricos y farolas. También suministrará energía «limpia y gratuita» al colegio público La Atalaya.

El parque en sí será «un sumidero de la contaminación atmosférica», sobre todo de dióxido de carbono (CO2), un «nuevo pulmón en pleno centro urbano que mejorará la calidad del aire».

Castejón aclarará las dudas sobre el pacto con Olivo el día 25

La alcaldesa, Ana Belén Castejón, y varios funcionarios responderán a los grupos de oposición sobre el Plan Rambla y el pacto con Tomás Olivo el 25 de febrero. PP y MC exigen aclarar si el Ayuntamiento aceptó -sobre la base de un informe del jefe de Urbanismo, Jacinto Martínez Moncada- o no la alegación de Cartagena Parque SA de no aplicar al convenio urbanístico de 1989 la Ley 40/2015. Esta obliga a abrir negociaciones antes del 1 de octubre de 2019 y actualizar, como máximo, un año después el convenio. Habría que fijar un plazo tope de ejecución de 4 años, prorrogables otros 4, distribuir la inversión por ejercicios y fijar los efectos del incumplimiento. Antes de la anulación del Plan General, Olivo pidió una indemnización de 56 millones de euros por daño patrimonial: 25 más 21 por lucro cesante y daño emergente.

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