Una oleada de delincuencia y vandalismo en Pozo Estrecho indigna a los vecinos

Barry Boucabar sostiene en las manos los restos de la encimera que los ladrones rompieron para robarle el horno. / pablo sánchez / agm
Barry Boucabar sostiene en las manos los restos de la encimera que los ladrones rompieron para robarle el horno. / pablo sánchez / agm

Una banda asalta cuatro viviendas, un hombre agrede a una chica en la calle y unos gamberros rompen cristales y hacen pintadas en el instituto

Antonio López
ANTONIO LÓPEZ

«Cuando entré en casa y lo vi todo destrozado, no me lo podía creer. Casi me caigo al suelo. Esta vez, los ladrones eligieron la mía». Barry Boubacar, un guineano de 60 años, mecánico naval de Aduanas y vecino de Pozo Estrecho, es la enésima víctima de los ladrones que atemorizan el pueblo desde hace tres meses. Su casa fue una de las cuatro desvalijadas por una banda de delincuentes durante esta Navidad. En total, desde septiembre, los galileos ya llevan contabilizados una docena de inmuebles afectados, la mayoría de ellos situados a las afueras de la localidad, en la carretera de La Aparecida, en las inmediaciones del Instituto de Educación Secundaria Galileo, que también fue protagonista del vandalismo el pasado martes.

Barry Boubacar tuvo que suspender sus vacaciones en su país natal al recibir la llamada de un vecino que le alertó de que habían robado en su casa, ubicada frente al polideportivo. «Fue más el destrozo que realizaron que lo que realmente se llevaron», contó ayer a 'La Verdad'.

Entraron reventando la cerradura de la puerta de su jardín y la de la casa. Una vez en su interior, destrozaron cada una de las manijas de las puertas y realizaron destrozos en las habitaciones. «En el aseo resquebrajaron el váter y en la cocina se llevaron el horno y la placa de la vitrocerámica. Rompieron la encimera y de la caldera extrajeron las tuberías de cobre, no sé para qué. También abrieron la puerta que da a la parte trasera de la vivienda y forzaron la de la cochera, donde he encontrado cosas que no son mías», detalló este residente en Pozo Estrecho.

«Nos tienen vigilados»

Es la primera vez que le ocurre algo similar. Boubacar interpuso una denuncia en el cuartel de la Guardia Civil de El Albujón, con el ánimo de que pillen a los responsables. «Todos sabemos que nos tienen vigilados, porque entraron cuando sabían que ni yo ni mi hijo estábamos en casa», argumentó.

Ese mismo día también asaltaron otras tres, en concreto la que hay junto a la de este guineano. En este caso, según este vecino, el destrozo fue aún peor. Los ladrones se llevaron todo lo que vieron de valor, «hasta colchones y los enchufes de la luz».

Durante esos días, según denunció la presidenta de la Asociación de Vecinos de Pozo Estrecho, Sonia Montoya, también entraron en varias casas más de la zona, concretamente, dijo, «a las dos que se dejaron sin desvalijar en septiembre; por eso creemos que son los mismos». En esta ocasión robaron herramientas y artículos de valor, lo mismo que en los atracos de hace tres meses, cuando fueron desmanteladas otras siete viviendas.

Esta vez le tocó a José Gabriel Carrión, un joven empresario de la zona al que le sustrajeron herramientas, una radial, llaves de riego, monturas de caballos y una bicicleta. «Nunca pensé que me podría pasar a mí. Se han centrado en esta zona, porque estamos un poco alejados del pueblo y porque en las inmediaciones hay plantaciones de naranjos y limoneros, que pueden usar para esconderse si son sorprendidos por los dueños o la Policía», contó ayer a este diario.

La inseguridad en el pueblo se palpa también en plena calle. El pasado 3 de enero, una joven de 21 años fue asaltada por un hombre que la agredió e intentó robarle. De no haber sido porque en ese instante pasó un vecino en coche, el atraco se hubiera consumado.

Joyas y objetos de valor

La violencia y vandalismo también se dejan ver estos días en la fachada trasera, en la pista deportiva y en la puerta principal del instituto Galileo, donde anteanoche aparecieron unas pintadas. Los autores, según relató la presidenta vecinal, lograron entrar en el centro educativo rompiendo los cristales de una puerta. En los pasillos también usaron aerosoles para escribir frase obscenas en las paredes. Hace mes y medio, tres personas se hicieron pasar por familiares de vecinos de Pozo Estrecho. Con ese pretexto consiguieron entrar a dos casas, pero solo en una de ellos, despistando a los moradores, lograron su propósito de robar las joyas y objetos de valor.

Los galileos exigen más policías locales en su cuartelillo

Representantes de la Asociación de Vecinos de Pozo Estrecho mantuvieron hace dos semanas una reunión con el concejal de Seguridad Ciudadana, Manuel Mora, y el jefe de la Policía Local de Cartagena, Eusebio Serna. Además de solicitarles la ampliación del número de efectivos destinados al destacamento galileo, denunciaron que se han dado casos en los que los vecinos llamaron a la Policía Local tras el robo «y no acudieron», dijo la presidenta del colectivo, Sonia Montoya. «Nos pidieron disculpas, porque nos confesaron que les faltan efectivos», añadió. El edil Mora, en declaraciones a 'La Verdad', confesó ayer no tener conocimiento de los últimos actos vandálicos y de los asaltos, pero sí se comprometió a que en «momentos puntuales, en los que sea necesario, ampliaremos el número de policías en la zona de Pozo Estrecho, como hacemos en otros lugares cuando ocurren hechos similares».