Navantia negocia con los sindicatos jubilar en mes y medio a más de 400 trabajadores

Trabajadores de Navantia, en la puerta principal, en una concentración celebrada el pasado año. / pablo sánchez / agm
Trabajadores de Navantia, en la puerta principal, en una concentración celebrada el pasado año. / pablo sánchez / agm

Otros cien saldrán de forma gradual hasta 2022; serán sustituidos en cuatro años por 375 nuevos empleados

Antonio López
ANTONIO LÓPEZ

El proceso de rejuvenecimiento de la plantilla de Navantia, el astillero público perteneciente la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), ya está en marcha. Aunque siguen las negociaciones entre la dirección y los sindicatos representados en el comité de empresa, las primeras salidas de trabajadores afectados por el expediente de regulación de empleo (ERE), de las más de 500 previstas, ya se hicieron efectivas ayer. Fue un grupo compuesto por alrededor de una docena de trabajadores próximos a cumplir los 65 años. A ellos, les seguirán hasta finales de abril otros 400 compañeros. Será el grueso más importante de los que deben abandonar la compañía naval hasta el año 2022, como establece el Plan Estratégico, firmado a finales del año pasado.

Dicho plan afectará a todos aquellos que hayan alcanzado o hayan superado los 61 años desde principios de este año hasta finales del 2022. La dirección de los astilleros públicos y los representantes sindicales mantuvieron el martes una reunión en Madrid para firmar la documentación que recoge las claves del proceso y elevarlo a la Dirección General de Trabajo.

LOS DATOS

500
trabajadores serán jubilados durante los próximos cuatro años. Así lo contempla el Plan Estratégico.
400
obreros se verán afectados por el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) de la empresa.
375
trabajadores son los que tendrán que ser contratados hasta el año 2022.
1.658
son los obreros que Navantia tendrá que contratar en sus zonas de trabajo para rejuvenecer la plantilla.

La salida anticipada de ese número de trabajadores y las cerca de 400 contrataciones que tendrá que hacer el astillero en los próximo cuatro años son dos de las principales repercusiones que tendrá en Cartagena la aplicación del programa estratégico y que, precisamente, regula el nuevo convenio. Este contempla que entre 2019 y 2020 se aplicará un ERE, mientras que, entre 2021 y 2022, se aplicará la ley de relevos, ya que el contingente que abandonará la empresa es menor.

Puestos de responsabilidad

Solo quedarán exentos de esta medida algunos puestos de alta responsabilidad, cuya salida decida retrasar la empresa por cuestiones estratégicas hasta encontrar un relevo de garantías y para mantener la transferencia de conocimiento interna. Estos empleados solo podrán estar un tiempo máximo de seis años más. De este cupo, indicó el secretario de la sección sindical de Comisiones Obreras en Navantia Cartagena, Ramón José Buendía, «aquí son muy pocos». De momento, las salidas se cubrirán con trabajadores de empresas auxiliares.

Que en Cartagena sea un número tan alto en esta primera fase se debe a que «tenemos una plantilla muy mayor, con una media por encima de los 50 años, de ahí que sea una cantidad tan importante», según este sindicalista. Los trabajadores que se prejubilen percibirán el 76% del salario. No obstante, empresa y sindicatos mantendrán reuniones de manera periódica para velar por el procedimiento de salidas y entrada de savia nueva.

Relevos en las direcciones

Entre ese colectivo de empleados se encuentran una gran parte de los directivos de la compañía pública, que está ultimando una remodelación de su estructura que implicará, entre otros, el relevo de todos los directores de sus astilleros. El de la factoría de Cartagena no será por cuestiones de edad, sino por otras muy diferentes.

Agustín Álvarez Blanco será sustituido por haber falseado su currículo durante los últimos treinta años, según trascendió públicamente a mediados del pasado mes de noviembre. Fuentes de la empresa indicaron a este diario que después de cuatro meses, Navantia «está pendiente de adjudicar su plaza», ya que «se sigue trabajando en buscar la solución óptima para el desarrollo del plan estratégico y del programa de los submarinos S-80».

En los próximos cuatro años, la compañía incorporará en Cartagena a 375 trabajadores, aproximadamente, con un perfil, en la mayoría de los puestos muy diferente a lo que actualmente hay, según la constructora naval. La intención de la dirección del astillero es aprovechar esa circunstancia para modernizar todos sus procesos productivos. El rejuvenecimiento supondrá un total de 1.658 nuevas incorporaciones en todos los centros: Cartagena, Cádiz y Ferrol. Incluye también los que se hagan en el área de dirección, cuya sede está en Madrid.

Los sindicatos abogan por que en las nuevas contrataciones «se tenga en cuenta a los obreros pertenecientes a las empresas auxiliares que operan con nosotros desde hace años. Hay empleados que llevan casi dos décadas en los mismos puestos y nadie mejor que ellos para ocupar los trabajos que queden libres», añadió Buendía.

Algunas especialidades

Técnicos superiores, para el diseño de proyectos de barcos y submarinos, pero también expertos soldadores, mecanizadores, mecánicos hidráulicos, herreros y ajustadores son algunos de los perfiles profesionales que requerirá Navantia para su astillero.

El proceso de contratación se hará a lo largo de los próximos cuatro años de manera escalonada. El número de entradas anual dependerá de los resultados de las negociaciones que llevan a cabo la dirección y los sindicatos. Para ello se han creado comisiones, cuyos resultados tendrán que verse antes del verano, para comenzar con las primeras contrataciones. El número de entrada podría ser mayor, si la carga de trabajo así lo exige, según fuentes de la empresa.

La idea que ha planteado el comité de empresa es que los veteranos enseñen a los jóvenes los oficios que no se aprenden en ningún centro de formación, para que puedan integrarse en la cadena de producción con plenas garantías.

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